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Mostrando entradas de octubre 18, 2012
El domingo es una especie de oasis, de tregua. Por la mañana es como un barquito de papel navegando en una taza de café, como las flores del campo, como una bandera blanca, como un suspiro largo frente a un lago. Al medio día es como el calor de la ventana soleada, como la quimera de la alegría en el parque. En la tarde, se convierte en el pastel que se disfruta sin prisas, como una tertulia íntima cuando se pone el sol. La música es el ladrido lejano del perro del vecino, la poesía es la sonrisa de un nieto… Al final del día el músculo del ser se estira, el silencio se apodera de la casa, el periódico cansado se acurruca en un rincón. Entonces repasamos con ojos cerrados las cartas que quisiéramos escribirle al mundo, a la vida; acomodamos la cabeza en la almohada y a pesar de todos los bemoles, de todas las incertidumbres y las injusticias que vive el planeta, suspiramos renovados y soñamos con una gran semana para toda la humanidad! © Dagor PVV
Una ciudad que te ha cobijado, es una amiga inolvidable que siempre sonará como cuerda de guitarra entre las venas de tu corazón. Te dejará sus ríos en el recuerdo por si una tarde la vida te hace llorar. Te pintará en la memoria el color de sus calles, las voces de su gente, sus mañanas soleadas y sus noches de estrellas. Te hará soñar con el retorno, aunque nunca vuelvas. Vivirá en ti como tú viviste en ella. Dagor PVV