Mirando al pasado, en algún recodo hubo ese sauce llorón que te conquistó con su ternura, un pino, un mangle, un ceibo que te daba sombra, y buscas retornar a ellos. Cierras los ojos para abrirlos en el ayer y milagrosamente, ellos siguen allí. Eso son los amigos, los llevas en el bolsillo por donde vas, vivos o muertos, ellos pernoctan entre las aristas de tu cerebro, ellos corren contigo al ritmo de tu corazón…
© Dagor PVV Enero 27, 2011
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