Un domingo distinto, los duendes de la lluvia bajan desde las nubes por escaleras de agua, entre sus ojos traen gotas de cristal que saltan de arbusto en arbusto, que corren calle abajo. Aznavour, me lleva de la mano por Venecia. El día está nublado, se me antoja pintarme el alma de azul. Soplará el viento y traerá las manos luminosas de las hadas del sol, a remozar la transparencia de mi ventana… a cambiarle el color a mi corazón… (Dagor)PVV
No es el hombre por hombre superior más que a la sombra de sus propios pasos, muchas veces el hombre es un payaso que ríe entre sus ganas de llorar. No es el hombre el señor del universo, sólo es grano de arena en playa vieja, sólo es hueso fugaz, tímida queja que aprende lentamente a caminar. No es el hombre inmortal, no es dios ni es vino, el hombre es el camino, no es el norte, invitado temporal del horizonte, lluvia breve, libertad por alcanzar. Dagor
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