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CARLOS CALDERON CHICO

La verdad es que eras diferente, sin pelos en la lengua, a ratos rabioso pero manso como un niño al centro del corazón. Así te recuerdo. Me llamabas la atención por mi timidez y más de una vez me dijiste que de seguir así, no iba a poder disfrutar de los privilegios de la intelectualidad. Pero el mundo de los intelectuales es uno imaginario, te lo repetí incansablemente, y en esta noche en que sé que me lees, te lo digo una vez más. Es probable que ahora estemos de acuerdo. Te vas con los lentes puestos sobre los ojos del alma, empinando la nariz en busca de senderos que huelan a tinta añeja. En otra vida, debes haber sido un escribano de tiempos mejores tratando de recuperar manuscritos iluminados, de completar papiros inconclusos, porque de manera natural te auto declaraste Bibliotecario y cuidaste prolijamente cada obra en tus manos, pero no desvirtuaste el sentido esencial de la Bibliotecología, cual es el de la diseminación de la información bibliográfica. Te entregaste a la difus...
A esos que esconden la mano para no compartir el pan del altruismo y del respeto a sus semejantes, a los que juzgan sin saber, sin escuchar; a los que transpiran egolatría y soberbia, que en plena Navidad cierran su puerta y dan la espalda a quienes la necesitan abierta; a aquellos que se blindan detrás de murallas para ignorar el dolor ajeno; a los enfermos de arrogancia y deslealtad, a ellos va dirigida nuestra compasión y nuestra esperanza de que superen su pequeñez, en esta noche de diciembre. © Dagor PVV
Si el trabajo de los intelectuales no sirve para mostrar caminos de libertad, si no está al servicio de la justicia y el bienestar de todos los seres humanos, su valor, es exiguo. La literatura, las artes en general, son credenciales de privilegio porque permiten propalar rumores de felicidad y de ternura, porque imitan la realidad confrontando lo negativo y lo positivo, porque aún en medio de un relato trágico y oscuro permiten el encuentro con la luz, porque muestran el lado amable de la más devastadora de las tormentas, porque convocan a la toma de consciencia, porque construyen puentes de cristales frágiles conectados directamente a los corazones de los espectadores para ponerlos en perspectiva. Pero la intelectualidad no es, no debe ser pasaporte a la arrogancia, al elitismo. Nada tan triste como el aislamiento, el casi destierro al que se consagran algunos escritores y artistas, convencidos de que son seres iluminados bajados del cielo con la verdad en la mano. La única verdad es...
© Dagor Pvv

DESPIDIENDO EL 2012

Los saludos previos al año nuevo constituyen un acto de puntualidad. Al compartirlos, festejamos ciclos astrológicos y climatológicos reales que en efecto le viran la página al calendario de todos y cada uno de nosotros. Entonces, corro a la máquina luego de un larga jornada, a abrazarlos con la mejor de las sonrisas, la de la esperanza, en un día de extraordinaria importancia. Qué puedo añadir a la enorme lista de parabienes que reciben en estos días? Ustedes son parte de mi vida, de esta vida tecnificada a la fuerza en la que para bien o para mal, el suspiro del vecino se escucha más claro cuando vemos en su muro de Facebook un ay prolongado. Por este medio nos enteramos de las cosas personales de aquellos que no habíamos visto en cuatro o cinco décadas. Y lo raro es que todo ocurre de la forma más natural. Los problemas de estas personas se convierten en los nuestros. De pronto ya no podemos vivir sin ellas, y no me digan que no es cierto porque estarían faltando a la verdad. Ahora...
Odiar no debe ser el refugio final, debe ser ese túnel espantoso del que salimos aunque sea a rastras hasta encontrar la luz. No hay luz en el rencor, si analizamos bien el más horrendo de los dolores, detrás de él hay una enseñanza que debemos utilizar para crecer y para ayudar a los demás a crecer. (Dagor)
FALL 2012 (EL VERANO DEL 2012)
los árboles se visten de luz en el otoño/ las hojas van bajando sopladas por el viejo/ las pisadas las cubren como papeles viejos/ que el tiempo va guardando debajo de los sueños/ a orillas de los ríos/ detrás del corazón/ // los caminos esperan la lluvia de hojas muertas/ florecerá el invierno de pinos encantados/ de leñas encendidas/ de pasado contigo/ de futuro sin ti/ // mas como todo regresa renacerá la vida/ cuando la primavera te traiga de la mano/ con versos en las rosas y luz en las magnolias/ // llegarás de puntillas como rayo de sol/ volverás cual verano a besar mis mejillas/ con tu recuerdo ubicuo/ y el eco de tu voz // © Dagor PVV
El domingo es una especie de oasis, de tregua. Por la mañana es como un barquito de papel navegando en una taza de café, como las flores del campo, como una bandera blanca, como un suspiro largo frente a un lago. Al medio día es como el calor de la ventana soleada, como la quimera de la alegría en el parque. En la tarde, se convierte en el pastel que se disfruta sin prisas, como una tertulia íntima cuando se pone el sol. La música es el ladrido lejano del perro del vecino, la poesía es la sonrisa de un nieto… Al final del día el músculo del ser se estira, el silencio se apodera de la casa, el periódico cansado se acurruca en un rincón. Entonces repasamos con ojos cerrados las cartas que quisiéramos escribirle al mundo, a la vida; acomodamos la cabeza en la almohada y a pesar de todos los bemoles, de todas las incertidumbres y las injusticias que vive el planeta, suspiramos renovados y soñamos con una gran semana para toda la humanidad! © Dagor PVV
Una ciudad que te ha cobijado, es una amiga inolvidable que siempre sonará como cuerda de guitarra entre las venas de tu corazón. Te dejará sus ríos en el recuerdo por si una tarde la vida te hace llorar. Te pintará en la memoria el color de sus calles, las voces de su gente, sus mañanas soleadas y sus noches de estrellas. Te hará soñar con el retorno, aunque nunca vuelvas. Vivirá en ti como tú viviste en ella. Dagor PVV

CANTO A GUAYAQUIL: 9 DE OCTUBRE DE 2012

yo llevo una perla colgada en el pecho/ en ella se miran cual si fuera espejo/ las calles alegres de mi gran ciudad/ en ella pernoctan grillos callejeros/ doncellas antiguas, aves y sirenas/ que atizan su fuego de brillo inmortal/ en noches de luna la perla se enciende/ se asoman al vuelo románticas musas/ que abrazan mi verso y me hacen soñar/ yo guardo una perla tallada en el alma/ en ella se escuchan guitarras añejas/ repitiendo quedo los cantos del mar/ en ella recorre Guayaquil su historia/ despiertan heroicas las gestas insignes/ las voces valientes de la libertad/ en tardes de lluvia la perla entristece/ sus ojos morenos depositan lágrima/s/ sobre la nostalgia de mi soledad © Dagor PVV
FLORES PARA NATALIA. Oleo sobre panel. © Dagor PVV
Todo dolor nos llega, aunque la ceguera social pretenda ignorarlo. Hay gente que no escucha los golpes de la lluvia sobre su ventana. © Dagor
En algún rincón del planeta palpitas sin reproches con tu miseria a cuestas, con tus bemoles saturados por la injusticia social. Por eso te escribo, porque eres ubicuo, porque tu soledad muerde mi felicidad con cada puesta de sol. Eres tú quien inspira mis lágrimas de frustración y de ternura. Como lluvia en el verso, siempre te conviertes en palabra sobre el lienzo de mi corazón. ©Dagor
He recounted the story with the softness that characterizes him. He carefully knitted his words together. “The Sun was chasing me on my way over Les Alpes Maritimes. There will always be magic between the mountains, the Sun and I, therefore, the happiness that I felt that day was not a new one. Little houses aligned a joyful row that illuminated the landscape, but they seemed distant until I came close enough to appreciate their beauty. Then, they looked like music boxes about to unravel. There were hundreds of cars parked on both sides of the road. I walked in a direction driven by instinct and when I made a turn towards an alley, there they were. The whole town was reunited at a food and bric-a-brac fair. The Church shone with its doors open, the colors of the tents of the merchants danced before my eyes, the laughter of men and women spoke of fascinating tales, and the rosy-cheeked toddlers did not stop running around my heart. Everything spoke of a magnificent Sunday morning. I kep...
Me lo contó con la suavidad que le caracteriza. Cuidadosamente hilvanaba cada palabra con la siguiente: “El sol me seguía mientras avanzaba camino arriba por la carretera de Les Alpes Maritimes. Siempre habrá magia entre las montañas, el sol y yo, por eso, la felicidad que me embargaba ese día, no era nueva. Las casitas en fila se empinaban alegres sobre el paisaje lejano, hasta que llegué al pueblo y pude apreciar de cerca su belleza. Parecían cajitas musicales a punto de abrirse. Había cientos de carros parqueados en ambos lados de la vía. Avancé en la dirección del instinto y cuando viré por una callecita, allí estaban todos. El pueblo entero se había volcado sobre una feria de alimentos y chucherías. La iglesia resplandecía con sus puertas abiertas, los colores de las carpas de los comerciantes bailaban ante mis ojos, las risas de hombres y mujeres contaban historias, las mejillas rosadas de los chiquillos correteaban sin parar alrededor de mi corazón; todo hablaba de una esplendor...