jueves, 9 de octubre de 2014

QUE VIVA GUAYAQUIL!

Celebrando a Guayaquil desde la calidez de mi lejana trinchera los recuerdos se agolpan, se agitan, se suman, se multiplican, se reorganizan y bailan sobre el cuaderno invariablemente impregnados del privilegio de haber nacido en la capital del honor y la bravía, del calor humano y la pujanza, de la perseverancia, la inteligencia, el trabajo y la felicidad compartida. Guayaquil, eres la perla en la diadema de la libertad del Ecuador. Tu magia nacarada abarca todas las razas, todos los ritmos, todos los credos. En tu suelo se desvanecen las fronteras y de tu seno se alimentan los hijos de cada una de las ciudades del mapa ecuatoriano que te consideran suya, como si hubieran nacido de tu vientre.
Tus reservas de alegría son inagotables, por eso la luna se mira en tu rostro para imitar tu sonrisa. Guayaquil, eres espejo que el mar y el río besan en idilio interminable de belleza. De tus embarcaciones en el agua se desliza la cadencia con la que caminan tus mujeres y la fuerza imparable con la que avanzan tus habitantes. Guayaquil, eres una cajita musical que suena a gloria, la gloria de haber derrotado piratas una y otra vez a lo largo de tu historia. Puerto de intenso movimiento, reina del Guayas, maja mestiza, oceánica, tropical como palmera, tú, llena gozo y de fe en el porvenir sigues luchando, honrando tu bandera, nuestra bandera!
Tu pueblo invencible vive una convocatoria permanente de guardián del progreso y la libre expresión de todos los ecuatorianos. 
Guayaquil que me mostraste la luz con tu estrella insigne al abrir mis ojos por vez primera, Guayaquil de mi infancia, de mi adolescencia, de mis sueños de primavera, cuna de mi madre y mis hermanos, mi eterna compañera, mi violín cuando encontré el amor, madre de mis hijos, sol de octubre, tu corazón de guerrera nunca se inclinará, no cederá, no se dejará vencer por dictadores de tercera.
Eres un poema, Guayaquil, un intenso y apasionado poema que inspira e ilumina el camino de mi vida, por lejos que me fuera.
Felicidades GUAYAQUIL, que repiquen todas las campanas para celebrar el júbilo de contar otro 9 de Octubre, que se desborden tus calles y plazas en tu día de fiesta. La consigna es vencer al traidor bailando. La libertad para los guayaquileños, jamás será una quimera.
Dagor