domingo, 24 de agosto de 2014

Sobre las ideas...

Lo importante no es el tamaño de las ideas, sino el peso de las mismas.
Dagor

LA COMPUTADORA SOY YO

A veces el silencio se dilata, la penumbra de la alcoba se acentúa, se mete por los poros hasta el alma. El músculo en stand by, parece inerte. A esta hora sagrada las ideas se alborotan como naipe en remolino y luego van cayendo en su lugar, como cascada. Tres de la madrugada, hora de algún sueño empedernido, de alguna utopía fantástica. La ventana parece preocupada. Será porque los pájaros no cantan? El espejo refleja parcialmente la cándida luz de una pantalla que me habla, que escribe entre mis dedos, que cuando no la miro, muy sutilmente, se apaga. Aliada, discreta, acolitadora, siempre  lista, pluma en mano al término de la distancia. Allí, cuando las palabras no pasan, cuando el tiempo se detiene en el valle de la nostalgia, ella se coloca al filo de la montaña del desdén como flor de la esperanza, me mira desde el escritorio, sacude su melena cibernética y con su corazón de poeta, de payasa, de gitana, tímidamente, me abraza... Es la computadora.
Dagor

martes, 19 de agosto de 2014

RELOJ DESAHUCIADO

la madre recoge escombros de sus hijos
despojos del hogar
fotos de antaño
perros y gatos heridos
mas la noche la sorprende
desmayada en el intento de salvarlos

yacen como desperdicios
un rostro junto al otro
cuerpos rígidos
silencio impuesto
fueron condenados por inocentes
por creer que pertenecían a algún lado

los pulverizó el estado peligroso
los traicionó el terrorista desalmado

llorar sobre sus cuerpos mutilados?
para qué?
si nada tiene sentido
no hay futuro
ni presente
ni mucho menos pasado

los niños de la guerra ya no juegan
sus ropas desgarradas
color de sangre con tierra
recorren el más allá

así termina su historia
devorada por el viento
por la pólvora del tiempo

mi corazón se detiene
como reloj desahuciado
en ese punto desquiciado
entre Israel y Palestina
entre judíos y musulmanes
entre hermanos y seres humanos
entre disputas añejas y pendejas
entre la obsesión por el poder
y la utopía de alcanzarlo

entre la obsesión por el poder
y la utopía de alcanzarlo

entre la obsesión por el poder
y la utopía de alcanzarlo

bis...

Dagor

LA CUEVA


GUAYAQUIL, PUERTO DEL ARTE Y DE LA FELICIDAD

Con el derecho que me otorga el haber nacido en una ciudad de incomparable alegría, originalidad y hospitalidad, cuyos habitantes trabajan con fe en el porvenir de sol a sombra, y nunca se han dejado vencer por los piratas de la adversidad; cuyos hijos son campeones del emprendimiento, de la creatividad y el optimismo, declaro a GUAYAQUIL, PUERTO DEL ARTE Y DE LA FELICIDAD!
Dagor

SUSPIRO

Las flores del mantel convierten el desayuno en mañana de primavera, en pleno corazón del verano. La ventana está melancólica. Las nubes perezosas se pasean por el paisaje como promesa de lluvia, provocando un suspiro que vuela y se estaciona en un espacio equidistante en Israel y Palestina.
Dagor

AMOR DE TÍA


LOS NIETOS

Los nietos son un encajito de colores, como una reserva de primavera que la vida nos presta para adornar el traje de la vejez.
Dagor

DEL LIBRO DE LA HISTORIA DE GUAYAQUIL

Todo pasará, está escrito en el libro de la historia de Guayaquil. Cada gota de lluvia hará florecer un balcón celeste y blanco. Las voces del viento y los duendes del tiempo escucharán al pueblo y se llevarán muy lejos las nubes negras de la dictadura. Y mientras los traidores dormirán bajo puentes, las luces del boulevard se vestirán de gala para saludarte en tu día, alumbrando el camino que siempre ha conducido de regreso a la libertad.
El río seguirá bordando con besos suaves el hilván del puerto. Los piratas volverán a altar mar para rendirle cuentas al sol, que nunca olvida. El reloj municipal tampoco olvida, y nos convocará en tu nombre y en el del Ecuador, a celebrar la gloria de seguir siendo libres a pesar de todas las cadenas y condenas. En la sagrada intimidad del pensamiento, se repetirá la consigna de mantenernos unidos para superar cada nueva emboscada, cada puñalada por la espalda. Y seguirás siendo bella, noble, generosa, invencible!
Cantaremos tu canción, Guayaquil, guerrera pacífica y gloriosa que no le teme a las injusticias, que sigues abriendo tus brazos en forma de esteros para recibir a los hijos de todos los rincones de la patria, y juntos recitar nuestro poema de progreso en libertad incondicional!
Feliz cumpleaños Guayaquil, vives en mis venas, habito en tu corazón, sigo soñando con tu regazo maternal, sigo plantando nomeolvides en cada rincón de la esperanza.
Dagor

MELLIZAS EN ENCAUCHADO

Mom
moon
mother of mine
you
that illuminate
with your smile
the somber banks
of melancholy
tell me where you are

your hands sprout
between memories
my verses shake
under the laces of loneliness

I found a thousand reasons
to send you this postcard

because your silence
sounds like words
because your absence
is a bell
a notebook that hugs

your little steps were
like a winged tree
splashing stars
between your station
and mine

your eyes
like drops of water
were full of light
an invocation
of humankind

very early in the morning
you were a white kiss
and white was the joy
of your lullabies

you will always be
like a reliquary
opening up
in front of my dreams

you left
but your voice stayed
ringing in my soul
like the shell of a conch

Mom
moon
mother of mine
you that now kiss
your life long love
so close to the sun

Mom
moon
mother of mine
you
that illuminate
with your smile
the somber banks
of melancholy
tell me where you are

(Dagor)


SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

Todo se aclara con el transcurrir del tiempo y del viento. Corren los días y vamos comprendiendo que la luz de la madre, su fuerza, su energía, nos siguen iluminando. Su presencia es una constante que camina entre nuestras pisadas, que rueda por nuestro rostro en cada lágrima, que sigue girando con nosotros hasta que nos acerquemos a nuestra transición y nos convirtamos por ley universal en polvo de estrellas, para llover sobre los hijos que la vida nos haya prestado.
(Dagor)

LUNA MADRE MIA

luna
madre mía
que iluminas quedo
las riveras mustias
de la melancolía
dime 
dónde estás

florecen tus manos
entre los recuerdos
se agitan mis versos
entre los encajes
de mi corazón

encuentro mil razones
para enviarte esta postal

porque fueron tus silencios
igual que palabras
porque tu ausencia
es una campana
un cuaderno que abraza
un pensamiento ubicuo
que cuelga haciendo mutis
entre los latidos de mi soledad

tus pasitos fueron
como un tren con alas
salpicando estrellas
desde la estación

y fueron tus ojos
como gotas de agua
repletas de luz
cual una oración
una clara evocación
de humanidad

en las mañanitas
fuiste beso blanco
y blanca fue tu canción

guardo tu recuerdo 
como relicario
que se abre y me besa
desde los misterios
de la eternidad

tu voz se ha quedado
sonando a infinito
rezando bajito
atrapada en mis vacíos
repicando a cuenta gotas
cual urna de caracol

luna que hoy te besas
con tu amor de siempre
cerquita del sol

luna
madre mía

que iluminas quedo
las riveras mustias
de la melancolía
dime dónde habitas
dime 
por favor…

Dagor
Raleigh, 26 de mayo de 2014

DESPEDIDA A MI MADRE

Las voces del viento abrazan tu silencio, Madre. Tus plantas languidecen porque son prolongación de tus dedos y de tu ternura. Los retratos de los abuelos no disimulan su alegría al percibir tu cercanía. Un vehículo amarillo espera en silencio en el umbral del hastío para transportarte en marcha triunfal hacia la cima de la libertad. Tu nave con el escudo del Barcelona, no tendrá más luces que las estrictamente necesarias, las suficientes para no perderte entre las nubes de la atmósfera en el camino a la eternidad, porque de tu sencillez no cabe esperar faros halógenos que pretendan competir con las estrellas.
Te ‘’vas en mayo, mes de la Virgen a la que tanto amaste y bajo cuyo manto te cobijaste en momentos de duda y de dolor. Ojalá cambies de parecer y regreses o todos se equivoquen para que sigas gozando del amor de Muñeca, tu lazarillo, tu perrita fiel, y para poder seguir nosotros regodeándonos en el privilegio sin par de escuchar tus reflexiones contundentes que tantas veces nos dejaron estupefactos por su originalidad.
Largo ejercicio de humildad ha sido tu vida, Madre. Preferiste colocarte a la sombra, entre los árboles del sendero, para que otros brillaran en fotos, en poses y privilegios pasajeros que creyeron permanentes. Sabia decisión porque al final, no quedaste en deuda con facturas de arrogancia, y tu pase al infinito está garantizado al término de la distancia terrenal.
Simplemente has cerrado tus párpados, nos has escondido tu mirada de gitana, profunda, penetrante, te llevas esas dos lunas de aguda expresión, que como faros en medio de la oscuridad, me llevaron a puerto seguro cada vez que la fortuna me permitió volver al hogar, a Guayaquil, simplemente para abrazarte en silencio y encontrarle sentido a lo imposible... Y para remendar los estragos del tiempo y la distancia, entre café con patacones, retratos familiares y nomeolvides, nuestras tertulias tuvieron hora de entrada, pero nunca de salida.
Madre, se te partió el tiempo entre el ayer y el nunca más esa noche de sábado. El calendario te dijo hasta aquí pero tú, rebelde hasta el último suspiro, no le hiciste caso y seguiste batallando con toda la fortaleza que te caracterizaba. Hoy, una semana después de nuestra despedida, sigo escribiendo aunque ya las palabras no me sirvan para alcanzarte, para volverte a besar la frente. Has exhalado tu último suspiro frente a los que tuvieron la suerte de acompañarte hasta el último momento. Estos últimos días, mientras vivías tu calvario, a todas tus fotos les creció un brillo inusitado alrededor. Tú, que parecías eterna, que siempre te arreglabas para sonar feliz al otro lado del teléfono, que nunca confesaste que prácticamente estabas ciega y me describías las cosas como si en verdad las estuvieras viendo, has decidido aceptar el boleto para ingresar al parque de la felicidad, abandonar la barca al pie de la orilla y caminar descalza sobre el agua que humedece el otro lado del horizonte. Aquí nos quedamos los que todavía tenemos tanto que aprender. Nos dejas unidos por el dolor, navegando abrazados entre una avalancha de recuerdos y nostalgias, entre dudas inútiles por lo que pudo ser pero no fue. Nos aferramos a tus fotos en días felices, cuando en realidad las últimas son las que reúnen todo el peso de tus arrugas; ese invaluable, maravilloso equipaje de tus experiencias.
Hay quienes se angustian porque vas a estar sola. Diles, Madre, que siempre lo estuviste; que todos lo estamos. Y ahora que empiezas a hablarnos de otra manera, cuéntales que amaste la soledad, que la cuidaste con garras porque como pocos, comprendiste que ella, es nuestro único destino.
Guerrera sui generis, incomprendida, dueña de tu propia lógica, gracias por esa pasión con la que defendiste a tus hijos, porque con ella, nos mostraste la manera de luchar por los nuestros.
Gracias por no haber sido perfecta, Madre. Sin lugar a dudas, esa fue la más sabia de tus enseñanzas, porque así nos diste la oportunidad de equivocarnos sin tenernos que esconder, de llorar sobre los fracasos pero por poco tiempo y luego levantarnos fortalecidos por el deseo, por el derecho de crecer, o simplemente de ser.
Campeona de la ternura en mi lejana infancia, quiero decirte que tu partida me sume en el más profundo dolor, no porque no acepte que tu ciclo se haya cumplido, sino porque tu presencia física le daba sentido a la mía, y porque ninguna mirada me dio tanto sin esperar algo a cambio, como la tuya. Ningún par de manos me brindó tanto amor como lo hicieran las tuyas. El sol resplandecía adentro de mi pecho cada vez que aterrizaba en nuestro puerto y me paraba ante tu figura menudita tan necesitada de ternura. Hoy, mi sol palidece contigo.
Yolanda, la amante apasionada del Barcelona, la de la canción de Pablo Milanés, la que no vivió para contarnos cuentos, la que cantaba las verdades sin que le temblara la voz. Tú, realmente "nos desnudabas con siete razones", porque "nos abrías el pecho" con tus contundentes respuestas, al más puro estilo del famoso trovador.
Mujer bella, no te envaneciste por los halagos del espejo, no perdiste la brújula en tiempos de abundancia, ni enloqueciste de cara a la adversidad que tan frecuentemente empañara los cristales de tus lentes. No le temiste a las carencias, aceptaste los cambios circunstanciales sin protestar y te adaptaste a ellos con extraordinaria humildad.
Fue fácil pintarte Madre, te metiste en el lienzo con tu espesa cabellera azulada y me iluminaste el taller con esa sonrisa tímida, transparente, que ni siquiera la parca te podrá arrebatar. Y yo me pinté contigo para perpetuarme en nuestro lazo indestructible. Para asomarme al mundo siempre desde el balcón de tu corazón, tan anacoreta como el mío.
Vete madre a descansar de los pesares, de las ingratitudes y las desilusiones, si eso es lo que has decidido, pero quédate a compartir nuestros silencios, quédate a bendecirnos, a seguir dándonos la razón aunque la mayoría de las veces, no la tengamos. Sigue creyendo en cada uno de nosotros, tus hijos, con cada poro de tu cuerpo inmaterial. Sigue siendo nuestra luz inextinguible, Madre.
Yo sé que no hay final entre tú y yo, pero déjame usar esa palabra necia para decirte que nada me va a consolar cuando la puerta de esa nave se cierre y te remontes en viaje sin retorno, porque contigo era fácil reír, pensar en voz alta o simplemente quedarnos calladas por largo rato porque sobraban las palabras. Pero sobre todo porque tú eras el cirio encendido en el templo de mi piel.
Yolanda, disfruta el vuelo, no le temas a la aventura espectacular que te espera. Recuerdo un cuadro que me regalaste cuando era adolescente; decía “yo tengo un deseo igual que un vacío y tiene la forma de todo mi ser”. Mi juventud no me permitió comprender a tiempo, que realmente me estabas dando tu retrato. Y así me siento hoy, aunque en medio de la tristeza, a todos tus hijos nos consuela tu merecido descanso y confiar en que al fin podrás bailar el vals de la eternidad abrazada con nuestro padre.
Madre de mi alma y de mi cuerpo, te amo, te amamos, siempre más!

Patricia

sábado, 3 de mayo de 2014

DAGOR

Cuando la lámpara del comedor se volvió luna, y el balcón del dormitorio de mi madre se transformó en esa ventana por la que podía intercambiar sueños de papel con las estrellas, entonces supe que era poeta. Cuando las olas más altas me llamaban a la orilla y el agua bailaba ante mis ojos bordando quimeras azules como si fueran palabras, no me quedó más remedio que aceptar mi destino de vate. Anacoreta por convicción, me sumergí en mi cueva urbana a tratar de entender mi destino, a escuchar la música de las palabras, a hacerlas bailar con el lápiz aún en medio de una densa neblina, de una honda tristeza. Me dormía con los apuntes debajo de la almohada y me despertaba de madrugada a tratar de hilvanar versos mientras todos dormían. A mi padre no le gustaba la idea, constantemente me recordaba que para dedicarme a la Literatura, tendría que estudiar alguna profesión que me permitiera solventar los gastos que iba a generar el pasar largas horas de mi vida, entregada a la tarea de buscar la palabra clave. Solía decir también que el problema de los poetas es que siempre parecen estar sumergidos en su mundo, algo así como si vivieran en dos planetas al mismo tiempo, siendo La Tierra el secundario. Curiosa aprehensión la de mi padre, pues él también era poeta.
No hubo fuerza alguna que me impidiera enamorarme de ese rincón en el que las horas, efectivamente, pasaron como un soplo frente al espejo de mi cuaderno. Descubrir que todo rima, fue como tener al mismo sol en forma de lámpara sobre mi pequeño escritorio. En cada renglón veía pasar los árboles abrazados con las casas, veía a las montañas inclinándose con humildad para besar los valles, y al mar, al mar lo veía como madre abriendo sus alas para recibir a todos los ríos, a todos los lagos y lagunas en su vientre hondo salpicado con corales, sirenas y anclas oxidadas. Pero al ser humano lo veía solitario y eso era lo que me quitaba el sueño. Comprendí entonces que mi tarea era hacerle compañía, girar con él, con sus misterios, su ternura, sus bemoles, sus temores y alegrías.
No sé si parezco de otro planeta, lo que sí sé es que ser bardo no es siempre tener a flor de lápiz la palabra precisa, la frase que conmueve. Tampoco es tener la opinión más acertada. Ser poeta es pernoctar sobre una línea, es saber dónde colocar una coma, no por razones literarias; por razones humanas. Es abrazar todas las causas, regar todos los jardines, vivir en cada lágrima, habitar cada gota de lluvia, levantar cada trozo de porcelana y remendar un jarrón con gracia a punta de verbo, para que vuelva a adornar el salón como en sus días de gloria, a pesar del golpe previo.
Dagor
Londres, 14 de abril de 2014

domingo, 27 de abril de 2014

LUIS FERNANDO, POR ACASO ME LEAS...

Luis Fernando:
Hoy hubieras cumplido cuarenta, y probablemente hubieras pasado la mitad de tu fecha, resumiendo en un nuevo poema lo difícil de cuatro décadas sobreviviendo entre la esperanza, la salud a medias, la soledad, los golpes más duros sobre tu corazón de niño grande. Al final, los que te queremos, los que nunca te vamos a olvidar, hubiéramos terminado llorando contigo al leerlo, aunque no lo supieras, porque con cada estrofa nos habría invadido el ubicuo por qué de tus cuitas, sin alcanzar respuesta convincente alguna.
Solamente ayer alguien se quejaba de su falta de fe, nos decía que no comprendía las enfermedades, las injusticias, la muerte. Le contestábamos buscando estirar el hilo de la confianza en lo vivido y en lo que queda por vivir, que no podemos exigir justicia si no la hemos fomentado, si no la hemos construido paso a paso con cada uno de nuestros actos. Le decíamos que las enfermedades son necesarias para darle paso a la muerte, por más incomprensible que ella sea, ya que existe esa constante de peso y de energía que nos gobierna y que nos exige desaparecer para que sobre nuestros pasos, nuestras cenizas, nuestra vida, surjan nuevas vidas.
Claro que no tú no encajabas en aquello de las injusticias, hemos conocido pocos hombres tan bien intencionados y  sencillos como tú. Con tu mirada de infante, con la transparencia de tu alma y tu bondad a toda prueba, simplemente fuiste la excepción que confirmaba la regla. Y entonces repetimos ese porqué. Pero seguramente, si me pudieras leer, luego de una charla maratónica contigo, hubiéramos llegado a la conclusión del, y por qué no? Si se necesitaba alguien con ese corazón gigante para seguir sonriendo en medio de la más fuerte de las tormentas, para seguir orando con fe y teniendo esperanzas a pesar de haber perdido ya la mitad de las batallas. Si caminabas sobre una cuerda floja, aunque a juzgar por tu sonrisa y tus planes, parecía como si fueras eterno, no por pretencioso, pero por creer siempre en que un milagro estaba cerca.
Fernando, estoy convencida de que llegaste a nuestras vidas para darnos lecciones de profunda humildad, de entereza y de ternura. Nadie quiere ser tratado injustamente por el destino,  perderlo todo antes de ganarlo, enfermarse y morir en plena primavera. A las finales, es arrogante aquel que no acepta el dolor, las inequidades, el beso de la parca. Tú asumiste las tragedias con encomiable valor y nunca permitiste que el dolor te borrara la sonrisa bondadosa, la mirada amorosa, la ternura, la certeza de un mañana mejor.
Ya habitas en ese mañana y debes estar echando polvo de estrellas sobre tu equipo, porque Emelec continúa imparable, conquistando posiciones en el tablero del fútbol ecuatoriano. Eres un ganador, sigues invicto en la tabla de partidos ganados en el corazón de nuestra familia, que hoy, celebró con alborozo tu paso por la vida y el privilegio de que hayas sido, de que sigas siendo un miembro único, irrepetible, ejemplar, de nuestro clan.
Hoy mi corazón amarillo se vistió de azul para abrazar el tuyo. Te quiero, te queremos! Nos haces mucha falta.

Dagor

jueves, 3 de abril de 2014

ES LA POESÍA

Duerme debajo de puentes, amanece colgando del pico más alto de una montaña, vuela entre las alas de las mariposas, hilvana sueños de libertad entre los cuatro puntos cardinales del planeta. Habita todas las guerras, conoce todas las miserias. A la hora de amar, como si fuera un tango, pasa de la ternura a la pasión; es fuego entre las sábanas de letras. Llanto torrencial en primavera, sol canicular, vino que besa, vicio, confesiones sempiternas, pequeña habitación, flor en la tumba, libro en la mesa. Y cuando la noche llega, desciende al fondo del mar a descansar, convertida en sirena, ataviada en su traje de princesa. 
Es, la Poesía.
(Dagor)

martes, 25 de marzo de 2014

ALAS DE PAPEL


Hay un tiempo para llorar y lamentarnos, otro para levantarnos con fe y nadar a la orilla en busca del sol. (Dagor)

JOSEFINA EGAS MONTALVO

cuando un poeta se va
florecen los helechos al filo de la luna 
al toque de silencio de una trompeta azulada
se viste de nostalgia la palabra

el sol brilla a media asta
las aves solitarias 
emanan como versos del Parnaso 
y un canto de dulzura indescriptible
recorre los cuadernos de otros bardos

es un poeta que pasa
que asciende con sus insomnios
dolores y ternuras
con sus guerras y sus ansias
sudores y esperanzas
a un punto luminoso
del mapa de la estancia literaria

por eso
esta tarde melancólica
que salpica con lluvia mi morada
afino el oído emocionada
mientras Josefina Egas Montalvo
confundida entre las gotas de agua
agita su pañuelo de alas blancas
muy cerca del rosal de mi ventana

Dagor

EL ROSAL

Al pie de la ventana, velando la nieve  que cae silenciosa sobre el rosal dormido a plena luz del día. Con quién soñará el rosal en esta tarde fría? (Dagor)

LA SOLEDAD

                                                                         By Dagor

DIGNIDAD Y LIBERTAD

Hay que enseñarles a los hijos, a los alumnos, a la juventud en general, que la dignidad y la libertad están estrecha e inseparablemente ligadas, y que si se pierde la primera al confundir valores, la segunda está automáticamente conculcada. (Dagor)

YO TENGO UN TREN EN MI ESTANCIA

yo tengo un tren en mi estancia
un tren sin edad y con alas
que se mece haciendo círculos
de la cama a la ventana
de la ventana a la cama

empuja mis pensamientos
escribe sobre mis canas
me entiende si estoy cansada
me sonríe en las mañanas

cuando me asomo al espejo
salta el tren con alborozo
y casi siempre me abraza

cuando bajo la escalera
el tren me sigue en silencio
viaja por toda la casa
echándole agua a las plantas
levantando las persianas
acariciando guitarras

yo tengo un tren en mi estancia
que canta a todo pulmón
cuando en las tardes se baña

libre como el pensamiento
es el tren de la esperanza
que ululando libertad
va rodando en la calzada

cruza el hall como un suspiro
lleva triste la mirada
llora por el pasajero
que ha caído en la batalla

yo tengo un tren en mi estancia
que cree en el porvenir
que no lo vence el dolor
que sonríe como el ave
que todos llevamos dentro
justo en el centro del alma

(Dagor)

ABURRIDA

By DaGOR
Arte Digital
ABURRIDA

LA RESPONSABILIDAD DE UN ESCRITOR

Si un escritor no sirve como lazo para que una sociedad se reconcilie, si utiliza el verbo buscando ganancias a nivel personal, si aprendió a dividir pero no a sumar y se proyecta como tal en su obra, si lo que dice no se parece a lo que hace, si lo suyo es un dialelo de vanidad, debe abandonar el uso de la poderosa herramienta de la palabra, hacer mutis por todos los foros y proclamar con el silencio, que ha fracasado. Porque la palabra es un hilo transmisor, una cuerda que ata a la humanidad, no es una soga que se lleva el viento a un solo molino.
Hay que firmar cada línea que escribimos como si fuera el documento que puede salvar una vida de la desidia, de la desigualdad, del deshonor, de la tristeza, de la mentira, de la deslealtad, del abandono, de la soledad, de la tiranía, del esplín, de la miseria. Porque una vida rescata otra, y otra, y otra más. Así, un escritor es como una semilla que reparte el verbo con un par de ojos y estos con otro par, y otro par. 
La palabra tiene la facultad de remover tiranos de los asientos de poder, tiene el privilegio de hacer brotar lágrimas de amor en un lector que pensaba que su pecho era metálico y su destino una isla perdida en la inmensidad del mar. Con unas cuantas palabras un escritor puede despertar esa flor que un transeúnte acaba de pisar sin darse cuenta.
Hay que rubricar sin pestañear lo que pregonamos a veces con temor y hasta con terror, para levantarles el ánimo a aquellos que creen haberlo perdido todo. Hay que llorar mientras escribimos con convicción, transmitir el sentimiento sin restricciones, dejar volar las ideas hasta que aterricen en el lago de lágrimas y darle la mano al náufrago que se ahoga en su propia tristeza. Eso es la palabra, una responsabilidad social, un rescate permanente de la esperanza. La esperanza, ese monstruo, ese mito que nos mantiene vivos. Hay que sentir las manos de todos cuando dibujamos palabras sobre el papel o el teclado. 
Hay que vivir para escribir, no escribir para vivir.
Dagor

HOMENAJE A NELSON MANDELA

By Dagor
Arte Digital

SEIS DE MARZO DE 2014

Hoy escribimos con la premura de aquel al que se le acorta el camino pero se le estiran las alas y se le agigantan las metas, por ineludibles, por incontables, por urgentes! Acabamos de cumplir 63 años de edad. No celebramos apagando velas porque necesitamos ese fuego que es la vida misma, para compartirlo con aquellos que en este momento sienten frío en el alma o en el cuerpo. Y no nos detuvimos a parar el tráfico en las redes sociales para vivir la fiesta, porque el tren de la realidad nos lleva por otros caminos en los que nuestra energía es necesaria. Si nos distraemos en las avenidas carnavalescas, el tren que nunca se detiene, nos deja atrás y es menester seguir rodando con él, levantando la voz hasta que lleguemos a nuestro andén, a la parada final, y se nos agote la misión de servicio y de ternura para la que hemos venido al mundo.
Ni pensar en manteles largos cuando Venezuela se desangra frente a nuestras narices, cuando Cuba se hace pedazos en la más horrenda y absurda de las miserias y pasó de ser el cabaret elegante de los años 50, al cabaret en ruinas a partir de los 60s. No podemos mirar para el otro lado cuando México vive en estado de guerra cruenta y permanente entre narcos, y el resto de ciudadanos se ve obligado a dejarlo todo atrás y cruzar fronteras en busca de libertad para descubrir que la misma, es solamente una palabra. Imposible ignorar a Afganistán, mitad sombras, mitad pólvora, cuyos niños sobreviven entre dos frentes que no se acuerdan de ellos, aunque digan lo contrario. Corea del Norte es un hueco en donde a los ciudadanos se les arrebata la voluntad, la dignidad, se les quita la vida sin miramientos con la venia de un dictador enloquecido. Nos sentiríamos culpables si hubiéramos festejado con bombos y platillos cuando Siria es un infierno, cuando los refugiados palestinos mueren de hambre y sed frente a cámaras de reporteros que buscan al más necesitado para entrevistarlo, aunque la verdad se haya quedado muda y las evidencias no necesiten palabras. Acto seguido, ellos mismos interpretan las escenas desgarradoras mientras criaturas sin futuro corren entre carpas miserables que huelen a desnutrición, a olvido y a trampa transnacional.
Se juegan la camiseta, la vida de sus habitantes y el honor por petróleo de Rusia a USA, de Venezuela a Cuba, de la China al Ecuador. China hace negocios ilegales multimillonarios nada menos que con los Caballeros Templarios de México, temerario grupo que ha marcado con sangre, dolor y perversidad una amplia zona del territorio de ese país. El último descubrimiento de este pacto canallesco y soterrado lo constituye un gran cargamento de acero, a punto de salir del país azteca con dirección al del sol naciente. China, la supuesta potencia mundial… potencia de esclavitud? Campeona de la falsificación de todo artículo que se produzca en el planeta Tierra. China, en donde el irrespeto a los derechos humanos es brutal, en donde no son las familias, es el estado quien decide cuántos hijos puede tener una pareja. De qué clase de potencia estamos hablando? La ambición desmedida, enloquece. Los “emperadores” de muchos países desfilan con “traje nuevo” y a su paso los cortesanos aplauden su desnudez, como si se tratase del más elaborado y fino de los vestidos.
La primavera árabe se dilató y sus frutos nacieron con malformaciones congénitas. Ahora le toca a la primavera latinoamericana… Tendremos los mismos resultados?
Enarbolamos banderas que otros levantaron cuando ganaron batallas de verdadera independencia. A nosotros nos falta todo para parecernos a nuestros antepasados. Especialmente, carecemos de un discurso no bifurcado y nos hace falta el verdadero sentido de solidaridad, ese que es el mayor y mejor indicador de nuestra calidad humana. A nosotros nos falta superar la ambición por la fama y la fortuna, nos falta entregarnos a un proyecto por el proyecto mismo y no por los réditos materiales y personales que pudieran florecer con él.
Cada mañana desayunamos con el alma en vilo, frente a un televisor en el que cínicos encorbatados dan cuenta de las obras de gobiernos de dudosa reputación, en los que la corrupción es el pan caliente, y la indiferencia es la mantequilla que utilizan para que les rueden por el paladar las mentiras que vociferan ante millones de seres dependientes de sus decisiones.
Sesenta y tres vueltas llevamos, que sumadas a los nueve meses que estuvimos creciendo en el vientre de Yolanda, ya casi suman 64 revoluciones, de las que no nos arrepentimos y que volveríamos a repetir solamente por revivir la prerrogativa de la maternidad, por sólo citar un ejemplo. Solemos marearnos al caminar en círculos pero el de la vida nos hace girar en forma físicamente imperceptible, aunque a su ritmo, sabiamente, nos ha ido bajando los humos a punta de arrugas y pruebas, ablandándonos el corazón a puro bemol, abriéndonos los ojos con cartas claras y contundentes, pavimentándonos el camino a fuerza de convicciones, llenándonos de flores las ventanas y poniéndonos verdades irrefutables sobre la mesa… Para consolarnos, ha sembrado en el huerto de la esperanza y del amor los hijos por los que damos lo poco que somos, y unos nietos maravillosos con los que soñamos despiertas y a los que abrazamos fuerte y hondo para que cuando nos toque partir, la ternura y la pureza de aquel encuentro, se quede por siempre tallada como colcha protectora sobre su piel.
Hemos ganado y hemos perdido, como todo el mundo, pero paradójicamente, cuando más réditos hemos acumulado ha sido en las derrotas, esas que doblegaron nuestro falso orgullo y nos pusieron de rodillas frente al milagro de la existencia.
Todos los que tenemos el privilegio de llegar a este punto del camino, sabemos que estamos viviendo el mejor tramo del mismo, cuando los prejuicios se han convertido en polvo y el amor se da a manos llenas, cuando se cuenta cada paso para no desperdiciarlo y se pronuncia cada palabra con extremo cuidado para no lastimar a nuestros semejantes.
Una de las cosas que nos maravillan de esta edad, es el poder dar pasos firmes sin necesidad de hacer ruido.
Pero haber llegado a los 63 para atestiguar que gobiernos elegidos por votación popular se enguantan todos los poderes del estado en una mano gris y se autoproclaman presidentes vitalicios, que los primeros magistrados se convierten en reyes quienes heredan el mandato a sus familiares o allegados en actos y pactos de verdadera monarquía; haber arribado a este punto para saber a ciencia cierta que todo lo proclamado por los políticos que supuestamente llegaron el siglo pasado a salvar al mundo de la desigualdad, era falso, nos causa profunda repulsión y nos inspira a seguir protestando en nombre de todos los calendarios deshojados y desperdiciados que quedaron atrás. Y que todos permitimos que quedaran atrás.
La era de las comunicaciones híper veloces nos puso en evidencia, nos enteramos hasta de lo que no queremos saber prácticamente antes de que ocurra. Al mismo tiempo, ha permitido que todos los ciudadanos libres del planeta, nos juntemos para enfrentar al fantasma de las dictaduras que se multiplica como virus letal de un lado al otro del globo terrestre. La unión hace la fuerza. El dolor no mata, el dolor colectivo inspira, nos alienta a seguir luchando, levantando la voz sin miedo, señalando con el dedo a los mercaderes de la felicidad ajena, ninguneadores -palabra que no existe en el diccionario- de los pueblos. No es posible que todavía seamos menos que el petróleo, menos que el oro, menos que el acero, menos que todo lo que produzca billete, menos que el maldito dinero que todos creen que existe. No es posible que aún tengamos menos valor que el reflejo en el espejo de la imagen pequeña y miserable de cualquier opresor de multitudes. No es posible que haya gente que crea que es lo mismo aprender a leer, que tener permiso para leer solamente ciertas propagandas extremistas y fanáticas. No es posible tanta ceguera, y por eso no hubo mucho que celebrar, ya lo haremos cuando empecemos a contar las victorias, porque las victorias de a uno se esfuman, pero las grandes batallas, esas verdaderamente trascendentes, son las que se conquistan en grupo, las que alcanzan a todos por igual, las que provocan verdaderas transformaciones sociales no excluyentes.
Abracemos con fe y con valentía la gran causa de la solidaridad humana. No dejemos de creer en la fuerza arrolladora de la unión entre seres que persiguen un mismo propósito. La libertad del ser humano es inalienable, existen cadenas de hierro que pretenden atar a los individuos, hay leyes maquiavélicas que sirven para oprimir a los pueblos, hay cárceles de cemento que encierran y aíslan, pero en medio de la soledad de una prisión, como si fuera un altar se erige el balcón del pensamiento, y en él no tienen cabida los dictadores. Desde allí podemos soñar sin restricciones, renacer y ser capaces de levantarnos a pesar de cualquier dolor, de cualquier traición. Desde esa tarima podemos darles la espalda a las leyes que solapan el abuso y tomarnos de la mano con los millones y millones de seres que en este mismo instante, sufren a manos de delincuentes de levita; podemos transmitirles nuestro apoyo y juntos lograr que exista una sola primavera para el mundo, la de la libertad sin condiciones y sin fronteras.
Los queremos!
Dagor
6 de Marzo de 2014

SABADO DE MILAGROS

sábado que reza entre cantos suavecitos
de rosales dormilones que pugnan por despertar

sábado para soñar que la primavera esconde
un secreto entre sus alas
que empuja con aire tibio 
la voz de la libertad

sábado de flores blancas
de escudos transparentes
de manos entrelazadas
de oración mancomunada

sábado para guardar
un minuto de silencio
por los hombres y mujeres
que murieron abrazados
a sus banderas de paz

sábado para meditar
para reconciliar
para reconstruir
para crecer
para creer
para avanzar!

(Dagor)

FEBRERO 21 DE 2014

Arte Digital por Dagor.

UNA CARTA DE COLORES

Hoy al entrar en una tienda de materiales a comprar brochas, me encontré con un lienzo enorme que me llamaba a gritos. Por supuesto que nadie más podía escucharlo. Lo vi desde lejos, me le fui acercando despacito ante la mirada sorprendida de mi hijo Fernando, y cuando estuve junto a él, lo abracé emocionada. Una historia escapaba de su superficie aparentemente blanca y vacía, un poema de libertad que se ha quedado repicando entre mis sienes. Hoy voy a soñar con ese lienzo, le voy a escribir una carta de todos los colores sobre su corazón guerrero para que la cante apenas salga el sol. (Dagor)

viernes, 14 de febrero de 2014

VEINTIUNO DE FEBRERO 2014

CATORCE FEBRERO © Dagor 2014

domingo, 27 de octubre de 2013

SERENIDAD

SERENIDAD. OLEO SOBRE TELA por DAGOR

domingo, 20 de octubre de 2013

ES LA LUNA

Ella es de todos aunque a nadie le pertenece. La sentimos tan cerca pero habita tan lejos. Nos enamora con su luz a pesar de que si no fuera por el sol, no podríamos verla. Es decir que de lo que le prestan, le queda para compartir con el mundo entero. Se multiplica, se divide, se suma, se resta, sin tener nada y sin pedir nada a cambio. Es la luna… De cualquier manera, se las arregla para brillar aunque sea en nuestros sueños y canciones, porque aunque algunas noches no llega a la cita, sabe que la buscamos, que le escribimos versos, que la sentimos palpitante al pie de nuestra ventana; de todas las ventanas. Los coyotes le gritan que baje, los búhos se juran amor bajo sus rayos platinados, los amantes le cuentan sus secretos. Y es nuestro mayor anhelo poder alcanzarla cuando al fin nos despojemos de nuestro traje terrenal. Con seguridad, habrá fuego encendido en la chimenea de alguno de sus cráteres, para entibiarnos las manos cuando lleguemos del largo viaje. Linterna universal es la luna, faro que ilumina lo imposible, rostro brillante en la oscuridad de lo intangible, romántica empedernida, triste y alegre a la vez. Amiga solidaria, políglota que escucha con atención todos los lamentos, que comprende todas las penurias, que llora con todos, que conoce los techos de todas las casas, de todas las cuevas, de todas las copas de los árboles. Faro incandescente que hace juego con todos los colores, bailarina mágica que vibra con todos los ritmos. Luna que te escondes entre los helechos, que brincas de paisaje en paisaje, de cuadro en cuadro, de estación en estación, de canción en canción, sin perder tu gracia. Luna sutil que acaricias el agua como ninguna sirena puede hacerlo. Que te besas con las montañas, que recorres palmo a palmo todas las orillas de todos los rincones del planeta. Omnipresente, abrazadora, fiel; desde el valle de la soledad yo te saludo, Luna eterna! Dagor