miércoles 11 de noviembre de 2009

Hemos de sospechar de quienes piensan que nadie es decente, por aquello de que la mayoría de “la gente juzga por su pecho el ajeno”… (Dagor)

domingo 18 de octubre de 2009

la noche helada, el viento que no descansa, las hojas volando a sus anchas, empezando a cubrir la ciudad del esplendor de la temporada... si salgo a caminar las hago polvo con mis pisadas, como al pasado... prefiero mirarlas desde la ventana del hoy,... contarlas es imposible... como las hojas de mi ayer...(Dagor)

viernes 2 de octubre de 2009

Creíamos que la verdad se la podía dividir, nos atropellábamos al hablar… los argumentos se mezclaban con la risa, con el llanto… era la marea de la juventud. Hoy nos basta el silencio para entendernos… la bulla viene de otras voces y nos regocijamos en escucharlas. Entendemos que la palabra es indivisible, como la verdad… que la risa es breve, como la juventud… que el ruido del mar consuela, como el llanto… que el silencio es el altar de la vida...(Dagor)

lunes 28 de septiembre de 2009

Bendito lienzo de colores siempre nuevos, gracias por cambiarle el vestido a mi tristeza, por pintarme de rojo la nariz, por albergar la risa en cada flor, por ser verde como los campos regados por el llanto del cielo, por abrazar en silencio todos mis lutos, por permitirme volar en busca de tu horizonte... gracias!(Dagor)
La poesía es un laberinto sin salida… un sendero apasionado de paredes como espejos que nos gritan, que nos seducen, que nos envuelven en la búsqueda de una verdad que no existe...(Dagor)

viernes 18 de septiembre de 2009

EL SUEÑO DE JUANA PUEBLO


EL SUEÑO DE JUANA PUEBLO por Patricia Velasquez de Mera (Dagor, Cherry Hill 2003.

viernes 24 de julio de 2009

CUANDO PASAS

cada vez que pasas
aún cuando ya no me saludas
tu imagen esquiva
que fue tan de mi estancia
ignora mi perfume
mas el corazón de tu entraña
humilde se detiene
subyugado por mi sombra
que te ama

de espaldas a todos
tu ternura me llama

ignorando los ruidos
de los carros que transcurren
tu mano transparente
se cobija en mis palmas

me quemas con tus ansias
tu piel despierta en mis poros
el tiempo que no descansa
nos vuelve a hacer prisioneros
de esa fuerza inextinguible
que nos unió y nos delata

aunque me hayas traicionado
con tu falacia mundana
cada vez que nos veamos
el amor saltará a las ganas
y detendremos el final
las mentiras
los compromisos
las batallas
para besarnos con los ojos
y fornicar con el alma

Patricia Velásquez de Mera

lunes 22 de junio de 2009

WINTER






WINTER © Patricia Velásquez de Mera, Cherry Hill, 2003

domingo 21 de junio de 2009

QUE DIOS NOS AMPARE!

Dios nos ampare de la insaciable voracidad de algunos indecentes empresarios pero también nos ampare de periodistas que desatan su odio personal y vergonzosas pasiones sobre columnas que deben ser utilizadas a favor de las mayorías y no en contra de unos pocos individuos. Que Dios nos ampare de los abogados del Diablo que utilizan su licencia legal para apadrinar ilegalidades y de los politicos nefastos de memoria floja que hoy se autodeclaran santos. Que Dios nos ampare de los gobernantes arrogantes y de los que hacen del poder su cuartel de ataque a quien no les da la razón. Que Dios ampare al Ecuador del doble discurso! Y que todos recordemos que somos propietarios de lo que callamos y esclavos de las palabras que pronunciamos. Que tengamos la prudencia y la sabiduría de recordar que no hay dedo que tape el sol!

Patricia Velásquez de Mera
Raleigh, Junio 21 de 2009

miércoles 10 de junio de 2009

ASHEVILLE (also in English)

ASHEVILLE
Asheville Asheville
tú que asaltaste mi corazón en dolorosa estampida

que hiciste un hueco en mi pecho en una noche de otoño
que recogiste a mi niño en la calzada
desangrado
llamándome en secreto
agonizando

tú Asheville milagrosa
lo regresaste a mis brazos

madre de mi hijo
lo acunaste entre tus senos de pinos gigantes
de fresas silvestres en mermelada
tierra de paz
erigiste un altar de fe
en las orillas del Swannanoa
en el corazón del coloso
Montaña de Crestas Azules
bautizaste a Roberto en mi nombre
entre el Río Francés y el Lago del Castor
le diste un bosque de luna llena
para pasar la noche
un hospital de esperanza
para resucitar del terror

en toque de silencio
invocaste las voces de los ángeles
aguerridos voluntarios de luz
que transformaron el vértigo
la abrumadora soledad
la oscuridad del calendario
en un amanecer para trascender
para aprender a renacer

Asheville
tierno rincón de apretadas callecitas
de noches encantadas entre las nubes
de copos de nieve con sabor a miel
el verso vuela con el viento
aterrizando a los pies de tus colinas
plantando la flor de la gratitud
en tu regazo de amor

© Patricia Velasquez de Mera

ASHEVILLE
(Original version)

Asheville, Asheville
You that broke my heart
In painful stampede
You made a hole in my chest
On a moonless night
You saw my child bleeding
Screaming in silence
About to die.

You, miraculous Asheville
You gave him back to my arms!

Mother of my son
Holding him between your breasts
Of wild cherries and pines
Land of hope
You raised an altar of faith
At the end of the Beaucatcher tunnel
At the core of your mountains
Blue Ridge Mountains
You kissed Roberto
You baptized him again
Between the French Broad River
And the Beaver Lake.

You gave him the secret formula
To stay alive
The portion of faith to survive.

You, Asheville
Men, women, haven
Woods, prairies, concrete
Wellness Center
Volunteers of love
Hospital Cafeteria
Angel voices of friends…

You, Asheville
Transformed the vertigo
The overwhelming loneliness
Of the saddest day on my calendar
Into a solemn morning to celebrate and cry.

You, sacred Asheville
Blessed catharsis
Soothsayer
Gap
You made me deliver
The same child for a second time.

© Patricia Velasquez Villacis
Asheville, NC June 28, 2003

domingo 7 de junio de 2009

A MAN

a man is only taller
than the shadows of his own steps
many times a man is just a clown
who laughs when he means to weep

a man is not the Master of the Universe
he is but a tiny grain of sand on ancient shoreline
fugacious bones
timid lamenting learning slowly how to walk

a man is not immortal nor God nor wine
a man is just the path never the north
temporary guest in the horizon
a brief rainfall freedom to be won

© Patricia Velasquez de Mera

sábado 6 de junio de 2009

LA FAMILIA EN ORACION

LA FAMILIA EN ORACION
a una inolvidable Amiga

caminaba la madre despacito
quizá contando los pasos
en un bolsito bordado
guardaba al fondo el rosario

con sigiloso cuidado
deslizaba su manita
arrugada por los años
y rezaba día y noche
en derroche de ternura
repasando el calendario

el padre se había marchado
pero en su nombre quedaron
siete niños y tres niñas
procreados con amor
en la casa del pasado

el huerto se hizo pequeño
la ciudad se le acercó
de la finca del vecino
el olvido se hizo cargo

lejos cantaban los pájaros
lejos también las manzanas
llenaron otros canastos

de la noche a la mañana
la madre se puso al mando
se volvió tronco del árbol
la familia ya extendida
ramitas se fue tornando
pasitos cortos
la escuelita
los novios y noviecitas
el futuro había llegado

los triunfos y las derrotas
todos fueron compartidos
por la madre y diez hermanos

un día todo nublado
después de muchas batallas
conquistadas con honor
ascendió una abuela al cielo
con su rosario de amor

pero una vez cada año
luces al centro del templo
los descendientes regresan
se encuentran alborozados
vienen desde todos lados
mismas pecas y narices
lunares bajos los brazos
voces que parecen propias
se abrazan y se prometen
volver a juntarse pronto
porque el tiempo está pasando

todo es fiesta todo es risa
mas cuando empieza la misa
el silencio es imponente
se escucha un canto sereno
como bajado del cielo
y se siente la presencia
de la madre cuyo sueño
era ofrecerle al Señor
santuario su corazón
infinito privilegio
convocatoria bendita
su familia en oración

© Patricia Velasquez de Mera

martes 26 de mayo de 2009

VIDA / LIFE



VIDA. Acrílico sobre tela. Cherry Hill, 1999
LIFE. Acrylic on canvas. Cherry Hill, 1999

© Patricia Velasquez de Mera

jueves 21 de mayo de 2009

LAGO CORONADO / CROWNED LAKE



LAGO CORONADO. Acrílico sobre superficie porosa. New Orleans, 1997.

CROWNED LAKE. Acrylic on porous surface. New Orleans, 1997.

© Patricia Velasquez de Mera (Dagor)

martes 19 de mayo de 2009

SENO PENSANTE / THINKING BREAST



SENO PENSANTE
Acrílico sobre papel, Nueva Orleáns 1997

THINKING BREAST. Acrylic on paper, New Orleans 1997

© Patricia Velasquez de Mera (Dagor)

jueves 14 de mayo de 2009

EL CREDO DE UN MENDIGO

nuestros cabellos largos
retorcidos por el peso del polvo y del rechazo
brillan bajo el relámpago del sol al despertar
aunque el mundo se empeñe en ignorarnos

danzando sobre nuestras sombras levantémonos
esqueletos entrelazados surgiendo de edificios de cartón
monstruos que aterrorizamos
vigilantes sucios de la noche
durmiendo uno sobre otro

al parecer
les damos asco

recaderos de peste y pena
candidatos a muerte rápida
insolventes expulsados
del paraíso de los afortunados
pescando la lotería
en un basurero de barrio

hagamos sentir nuestro llanto!

marionetas desahuciadas
gritos de dolor clavados junto al templo
elevemos montañas de estiércol
plantemos nuestras raíces
en huecos de miseria
sobre la tierra prometida
para que los árboles nazcan cansados
para que los santos
no encuentren sombra a nuestro lado

protestemos!

no aceptemos limosnas
burdo engaño
que nos extienden como a perros
los transeúntes apurados
nosotros
sobras de desdén y olvido
viajemos sin fin
tumbo a tumbo
calle a calle
paso a paso
para seguir pateando con la verdad
las canillas rasuradas
de este mundo falso

caminemos
riendo en sus narices reencauchadas
castiguemos los ojos de los todopoderosos
de los magistrados implacables
de los políticos despiadados
de las mujeres de pechos prestados
de los comerciantes de seres humanos
untemos sus calles adoquinadas
con ese olor del que recoge
todo lo que ellos han botado

sigamos girando
invadiendo los parques
hagamos una banda
de locos asociados
como grillos trovadores
en lámparas del cementerio
toquemos la canción de la desesperación
hasta desquiciarlos o despertarlos

© Patricia Velásquez de Mera

martes 12 de mayo de 2009

RINCONCITO DEL COMEDOR



RINCONCITO DEL COMEDOR DE CHERRY HILL Oleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill 2004

jueves 7 de mayo de 2009

DOLORES MILENARIOS





DOLORES MILENARIOS. Oleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera. Cherry Hill, 2001

jueves 23 de abril de 2009

FAROLES DE LUNA

FAROLES DE LUNA

como las luciérnagas
que a veces esperan
a la madrugada
para encandilarnos
sin atropellar
llegaste a mi vida
como un espejismo
sembrando con luces
los valles desiertos
de mi soledad

faroles de luna
golondrinas mágicas
fuiste un imposible
que besé en mis sueños
lírico fantasma
que me hizo llorar
te amé en el silencio
porque con tus ojos
trajiste ilusiones
recados fugaces
de brillo y de paz

por eso en las tardes
cuando tu recuerdo
sin pedir permiso
me viene a abrazar
sin vacilaciones
me abrazo a tu sombra
bordando quimeras
te brindo mis labios
me dejo besar

© Patricia Velásquez de Mera
Abril 23 2009

miércoles 22 de abril de 2009

ELLA ERA DE MARMOL



INTIMIDAD. Carboncillo por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill 2001

Este poema es dedicado a Fernando Mera Velásquez, a su talento de escultor y a la profundidad de su pensamiento.







ELLA ERA DE MARMOL

ella era de mármol
no decía nada
nunca abrió los ojos
jamás protestaba

el cincel rodaba
por su anatomía
le inventó los labios
trató de besarla

loco de emociones
tallaba con magia
las evoluciones
de su fantasia

nació una muchacha
de mejillas pálidas
un brazo era rígido
el otro abrazaba

con las manos trémulas
le bordó pestañas
en los muslos níveos
le tejió una sábana

pero era de mármol
nieve sobre el alma
por más que le hablaba
no se despertaba

muerto el escultor
sus hijos un día
plantaron la estatua
en su tumba helada

© Patricia Velásquez de Mera
Abril 22 2009

martes 21 de abril de 2009

LLUVIA DE METEORITOS

El polvo celestial provocó un orgasmo en el cielo que se esparció por las retinas de hombres y mujeres, ojos con alas volando como estrellas al encuentro fugaz de meteoritos.

En mágico concierto, miles de diminutas linternas alumbraron brevemente el horizonte de nuestras quimeras a velocidades impresionantes. Su éxodo fugáz como la vida misma, nos dejó una sensación de ver reir al universo, tan solo un segundo, no más!

“Dónde estaremos en 33 años cuando el espectáculo se repita, preguntó una nube?” “Y qué importa donde estemos?”, repliqué…

Nuestras realidades, breves son, comparadas con la infinita longitud del todo al que pertenecemos. Nuestros sueños, como precipitación de meteoritos en cambio, nos acercan en fantástico, inalienable espectáculo, a un edén interminable que se extiende mucho más allá de nuestras latitudes, permitiéndonos rozar con la esencia de nuestro ser un cachito de lo sublime.

No sé si presencié la lluvia de estrellas o si tan sólo lo soñé… pero lo importante es que lo viví apasionadamente…


Patricia Velásquez Villacís
Cherry Hill, noviembre 19, 2001

SE HACE TARDE EN LOS ANDES



SE HACE TARDE EN LOS ANDES. Acuarela por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hii NJ, 1999.

lunes 20 de abril de 2009

EL SUEÑO DE ROBERTO




EL SUEÑO DE ROBERTO. Oleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill NJ, 1999.

SYPHER























SYPHER. Carboncillo y pastel sobre cartulina por Patricia Velasquez de Mera. Nueva Orleans, 1997

domingo 19 de abril de 2009

UN CUENTO PARA PINKA


Un Cuento para Pinka, óleo sobre tela por Patricia Velásquez de Mera, Raleigh 2007.

Pinka:

Cuando pinté este cuadro para ti, todos los elementos bajaban al lienzo fácilmente. como buscando su espacio, solamente faltabas tú para que se iniciara la función. Ahora eres parte del acto que yo no puedo atestiguar, ese es el límite del arte y de la vida, pero tú ya tienes otra vida y te sueño ataviada en tu mejor traje de luces, bailando en el escenario del infitino con persistencia mágica….

Hasta siempre, Pinka.

Patricia

domingo 12 de abril de 2009

HOY TE HE SENTIDO CAMINAR A MI LADO

hoy te he sentido caminar a mi lado
ibas en silencio
como murmurando palabras de luna
ternuras de sol

hoy te vi en el bosque
cuando amanecía
corriendo descalza
con un libro abierto
convertida en viento
paisaje sin tiempo
parecías lejana
y estabas tan dentro

valles de algodón
tañendo en campanas
volando a tus anchas
te me repetías en cada recuerdo

y yo que te buscaba
desatando nudos
con mi pena lírica
abriendo ventanas
entre laberintos
arriba en el cielo
te encontré en el agua
de mis propias lágrimas
y entre los latidos
de mi corazón

Pinka
porque todo pasa
se durmió tu sueño
porque todo vuelve
porque todo vive
donde lo sembraste
tu sueño no ha muerto

© Patricia Velasquez de Mera

viernes 10 de abril de 2009

RECORDANDO A PINKA






CANCION PARA PINKA Y SUS NIETOS
(Letra y música por: Patricia Velásquez de Mera)

(coro)
“estoy sentada en una estrella
estoy feliz cuidándolos”


I

Ganímides tan cerca
la luna está tan bella
y todos los planetas
me abrazan al pasar

II

La Tierra va conmigo
Neptuno con Urano
el cielo es un poema
la dicha es immortal

(coro)

"estoy sentada en una estrella
estoy feliz cuidándolos”


III

los ángeles me besan
no existe la tristeza
Jesús me ama y me espera
la cena es celestial

IV

traviesos querubines
me llevan de la mano
con mi vestido blanco
mi vuelo es sideral

(coro)

“estoy sentada en una estrella
estoy feliz cuidándolos”


V

las lágrimas son aves
cristales de esperanza
no lloren voy viajando
la fe no morirá.

(coro)

“estoy sentada en una estrella
estoy feliz cuidándolos”

jueves 26 de febrero de 2009

A CHINTO

Desde la montaña de la nostalgia, te escribo esta carta. Las voces entrañables de seres queridos, recorren ya sin prisas el río imaginario que llamamos más allá. Hoy te sumaste a ellas y desde este pináculo de incertidumbres, de pérdidas y ganancias en anárquico equilibrio, desde este saco repleto de insuperables vivencias del ayer, trato sin éxito de hilvanar la razón de tu inesperada ausencia.

Pero las razones son sólo argumentos falsos cuando la pena es más grande que el verbo. Por eso hoy, las palabras no bastan. Y por eso hoy quiero dejarte este silencio…

Te fuiste antes de tiempo… Y mira que no pregunto por qué. Prefiero repasar el pasado. La prisa no era piedra en el zapato… Lo recuerdas?
la juventud era el derroche de energía
las causas nobles
suerte de comodato
que nos gastamos alegres
sin pensar en el contrato con la vida
soplo veloz
suprema oportunidad
milagro tras milagro

Hoy este dialelo es sólo un remedo de lágrima, una despedida tierna, beso tibio en la frente del hermano.

Chinto, abrázate a mi verso y a mi duelo, sigue con tu risa de muchacho repicando en el templo de la amistad impecable que erigimos y que seguirá vigente más allá de las formas, del tiempo y del espacio.

Amén


© Patricia Velásquez de Mera

miércoles 18 de febrero de 2009

LA ESENCIA DE MIS CANCIONES (also in English)

LA ESENCIA DE MIS CANCIONES

para rendirle homenaje a la existencia humana
que se desliza en agorero abismo
no es menester desentrañar la ciencia
sobre un diario de verdes eufemismos

el hombre es simplemente un inmigrante
levando anclas por las madrugadas
un cometa de intrépidos anhelos
que confiesa sus vicios con la almohada

un artista que esconde sus pesares
punto breve en el paisaje de la tierra
un delfín batallando entre los mares
de la historia de la paz y de la guerra

el hombre es un misterio indescifrable
un mago vencedor de soledades
titán domador de su destino
abrazador de soles y verdades

por eso canto al hombre y a su lecho
al sudor y a la vigilia de sus noches
al tímido que esconde entre su pecho
gigantescos anhelos y reproches

ese que en silencioso canto diario
va perdiendo la fe entre las mentiras
que con cínica voz repite el cura
el político y el empresario

ese que detrás de un escritorio
ejecuta las órdenes ajenas
controlando el reloj que le permita
timbrar y salir para buscar la cena

el hombre es un cartel en el desierto
mapa pródigo de lunas y de abrazos
capítulo de incendios y apagones
entre la lucha gris de sus fracasos

el hombre es un vecino anacoreta
un sorbo de café tras la cortina
una conversación distintas metas
mismo árbol saludándolo en la esquina

el hombre es un pañuelo un par de gafas
enjugando sensaciones y colores
un necio que prolonga su existencia
aunque plagada esté de sinsabores

por eso le hago versos por su lucha
por su larga inextinguible fantasía
por la difícil y compleja tolerancia
con la que aprende a conducir su vida

por eso yo amo al hombre a sus arrestos
al secreto que arrastra hasta su tumba
a la lágrima oculta en su silueta
al cansancio indeleble de su sombra

por eso su perfil es mi quimera
sus pasos serán siempre melodía
que escucharé vibrando desde el mismo
rincón de donde emana mi poesía


THE ESSENCE OF MY SONGS

to understand human perseverance
which slides in uncertain abyss
there is no need to eviscerate science
over newspapers of green euphemisms

a man will always be an immigrant
a lifter of anchors before dawn
a comet of intrepid desires
who confesses his vices whit a song

an artist who dresses up his pain
tiny point on the landscape of a planet
a dolphin revolving in the seas of
history of war of death and peace

men are undecipherable mysteries
magicians overcoming solitude
titan ring masters of their destiny
bravest keepers of suns of rains and truths

a human being is an intrepid alchemist
sweating hands of after long lasting nights
a timid who translates his regrets
into dreams of unreachable desires

a man is a quilt of remembrances
loosing faith after faith between the lies
which with cynical voice daily recite
bourgeoisie politicians movie stars

a man is an isolated neighbor
a sipping of tea behind a window
a talking now and then at the same corner
same cat crying hello every morning

a man is a handkerchief a pair of glasses
soaking wet in sensations and in colors
a hardheaded prolonging his existence
fighting against the deepest of the sorrows

we write to the number on each heart
to the countless creativity of his races
to the multiplication of his triumphs
to the sum of anathemas in his traces

we are always in love with the humane
with the secrets men carry to their tombs
with the invisible yelling of a silhouette
and the indelible tiredness of a shadow

a man’s profile will always be our choice
the magic of his silence like an ocean
will restlessly vibrate between our lines
his steps his chimeras and our rhymes

© Patricia Velasquez de Mera

jueves 12 de febrero de 2009

AU PAIR IN HALLOWEEN



Oleo sobre panel por Patricia Velasquez de Mera. New Orleans, 1997

viernes 6 de febrero de 2009

EL MANICOMIO Y LA PRENSA


"EL PSIQUIATRA" Pastel y tinta china sobre cartulina por Patricia Velasquez de Mera, New Orleans, 1997




















EL MANICOMIO Y LA PRENSA


entró al manicomio por la puerta grande
el día fue largo y breve
sintiéndose sol y nieve

ráfagas de ternura
le brotaban de los ojos
quería arrancarse la piel
para arropar a un demente

le cruzaban por la mente
mil escenas de pavor
disimulaba el terror
con sonrisa ratonil
apretando su reloj
en un hueco del mandil

llegó de mirón
pasaba raudo las salas
saludando a los pacientes
como en la televisión

la expresión de un enfermero
se le clavó en la memoria
como tatuaje en el cuello
le bajó por la garganta
quemando su corazón

lo que le queda de melena
brillaba como el espejo
bajo la única lámpara
en un lúgubre salón

pero no venía solo
las cámaras de un canal
perseguían cada escena
repasaban el guión
preparaban la función

un caracol nocturno
escapado de su concha
se le cruzó en el camino
le pidió la bendición


una mujer de la calle
orate por necesidad
ofreció darle su vida
a cambio de su amistad

por eso y otros tormentos
imposibles de tragar
salió trotando de retro
tropezando a los porteros
como ladrón o torero

finalmente llegó ileso
al automóvil en marcha
siempre sin mirar atrás
para no volver al cuento
de las estatuas de sal

de regreso a casa
las paredes lo seguían
el piano lo arrinconó
tocando la sinfonía
de la desesperación

la noche escaló su pecho
el tiempo lo traicionó
el dolor ajeno
amaneció en su lecho

ayer su universo cambió
hoy sabe
o al menos dice que sabe
a ciencia cierta and forever
que las leyes de los hombres
se basan en el acuerdo
de brindar seguridad
sólo a los iluminados
por herencia o por pecado

los demás los desahuciados
los giles y los loquitos
carecen de voluntad
o si la tienen no importa
se la arrebatan a palos

dice que la cruel visita
le cambió la perspectiva
y su concepto de “malo”
que es una burla el derecho
cual amor en Noche Buena
que la libertad de todos
es privilegio de pocos
que aquellos que llamamos locos
en el fondo de su abismo
siempre tienen la razón

filósofo de alta alcurnia
llora en público sin tregua
pero le importa una legua
olvidar tanta miseria
cuando empieza su actuación

las voces de los internos
se repiten imparables
en un tono de obsesión

las manos de una orate
que no lo quería soltar
aún palpitan tibias
a punto de estrangular

hoy planea buscar afecto
repartiendo afecto
buscar justicia
acusándose del mal
buscar paz para los demás
en el corazón de su propia guerra
buscar ternura
en su propia soledad

hoy volverá al hospital
romperá cadenas
abrirá puertas
pateará recetas
firmará el alta
para los desquiciados
encerrará psiquiatras
se volverá loco
aprenderá a amar
simplemente por amar

despertará sudado
cuerdo
montado en el viento
apurando un café
volará al canal
rodará el reportaje

firmará su propia boleta
de libertad condicional
con sonrisa de bacán

© Patricia Velásquez de Mera

domingo 1 de febrero de 2009

MARISA



"Marisa". Oleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera, New Orleans, 1998

domingo 25 de enero de 2009

LA PILI PENSANDO, EN ROJO




© "La Pili pensando, en rojo" Óleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera. Raleigh 2004

viernes 23 de enero de 2009

YA LLEGÓ EL VEINTE DE ENERO



BARACK H. OBAMA firma el primer decreto asumiendo la Presidencia. Alrededor autoridades del Congreso. (foto tomada de Yahoo on line)



Foto tomada a la pantalla de TV por Dagor el 20 de Enero de 2009.



Torta de hielo para los comensales racistas! Foto tomada por Dagor en el patio de su casa el 20 de Enero de 2009.


DETALLES DEL CAMBIO DE MANDO

Con el paso de los años alguien me preguntará ”en dónde estabas tú el 20 de Enero de 2009, día en que Barack Obama juró como Presidente de Estados Unidos”? Y bueno, espero vivir para contarlo porque disfruté ese martes de uno de los días más felices de mi vida. Me pareció extraordinaria la imagen a la que pronto nos acostumbramos, el “Mall” repleto, aires de cambio radical que encontraron un aliado en el cielo, ya que mientras hasta en la playa de Virginia, en las Carolinas y Georgia, nevaba, en Washington hacía frío pero el cielo despejado, impecable, recibía a la muchedumbre como se lo merecía: con un sol resplandeciente. El frío no fue obstáculo para que ciudadanos octogenarios de ambos sexos, acudieran a pie a celebrar el triunfo de la resistencia negra en la persona del hoy Presidente Obama. El frío no fue obstáculo para que el sueño del Dr. Martin Luther King Jr. se cumpliera. El frío fue el cómplice de la ocasión que permitió un abrazo más intenso en el monumental despliegue de integración del que disfrutamos todos.
A este punto es menester aclarar que me abracé con los gatos (blanco y negro) y en la sala de mi hogar, ya que nadie más estaba en casa. La television hace barbaridades, pero "de cuando en vez" hace maravillas…Y me quedé contemplando la nieve durante los breves momentos de propaganda insoportable. El resto del tiempo me imaginaba opinando en todo, en el Congreso, dirigiendo la orquesta multiracial que ofreciera tan bella pieza en la ceremonia. Luego saltaba y me sentaba en las piernas de Barack para contagiarme un poco de su energía que parece no tener fin, mientras él ajeno a mi atrevimiento, escuchaba las oraciones. Era la única oportunidad de que Michelle no me viera ya que se mantenía con los ojos cerrados. Hasta me pasé al lado de Bill Clinton y le pedí un autógrafo, mas él muy suelto de huesos me propinó un beso en la mejilla cuando Hillary saludaba muy gentilmente con un encopetado invitado. En eso todos abrieron los ojos y justo alcancé a esfumarme ya que George Bush me miraba con sus ojos ratoniles, no sé si para pedirme la hora porque obviamente estaba desesperado por probar la nueva nave que le adjudicaron para su no triunfal retorno a Texas. Al pasar junto a Dick Cheney sólo él me podia ver ya que el bastón que portaba en realidad era un telescopio de muy alto alcance y resolución para tener vigilados a todos los asistentes y ausentes. Bueno, el bastón tenía múltiples usos, a mi me lo puso frente a los pies y me caí sin hacer ruido, ya que felizmente los fantasmas no pesan. Por un lado me hubiera gustado quedarme en ese estado, ser liviano es el sueño de cualquier ciudadano voluminoso. Al menos algo que agradecerle a Dickno Tracy. En el suelo me di cuenta de que no había dormido toda la noche por planear el viaje etéreo a Washington, asi es que me quedé dormida debajo del asiento de la madre de Michelle Obama. Fue entonces que me pude percatar de que la esposa del nuevo Vicepresidente tenía frío en la parte de las piernas que estaba fuera de las altas botas.
La verdad es que despúes del poema que leyó cierta dama, hasta empecé a roncar pero Sasha y Malia me despertaron porque necesitaban que yo saliera a la carrera, a traerles la lista de todos los perros disponiples para adopción, en los cincuenta estados de la nación americana y me mostraron un atajo por donde escapar del edificio y volverme a mezclar entre la muchedumbre.
Me gustan las niñas pero al menos eso deberíamos permitirles hacer en privacidad a los Obama: elegir una mascota!
De regreso, frente al televisor me comí casi la pechuga entera de un pavo que puse al horno para celebrar tan magnífico y trascendente suceso. Rematé con arroz y frijoles rojos acompañado con pan de maíz al más puro estilo de Nueva Orleáns.
Con tanta comida, obviamente que volví a dormirme mientras en el Congreso los legisladores brindaban el almuerzo a los Obama y compañía.
Las fotos no mienten, ya dormida yo, llegaron unas damas racistas a pedirme que apagara la televisión y las invitara a pasar a tomar el té. Las dirigí a la terraza con el cuento de que volvería con unos bocaditos ingleses y ahí quedaron las damas congeladas a su suerte, tal como las viejas prácticas crueles y despiadadas que permitieron la esclavitud, la segregación, la guerra civil, el abuso y la humillación a lo largo de los años. Cuando cerré la puerta del comedor con seguro para que ellas no se colaran siquiera con el pretexto de usar el tocador, en uno de los retratos de mi sala vi la figura de Abraham Lincoln guiñándome un ojo. Me froté los ojos para corroborar que no soñaba pero él había desaparecido. Obviamente, su lugar estaba en Washington, no en Carolina del Norte.
Lo mejor del día fue la noche, je je. Antes de que Michelle llegara a la Casa Blanca, mientras ella disfrutaba del desfile con su recién estrenado Presidente, me escabullí por la escalera de servicio y me puse el hermoso vestido de un solo tirante, el blanco de la noche triunfal. Volé por los pasillos, nadie me tomaba en cuenta, todos estaban ocupadísimos contando calcetines a prueba de balas, medias nylon de colores inusitados, pijamas de suegra, etc. Sasha y Malia recorrían la casa con la abuela. Coyuntura perfecta, me colé en una gran sala, fui bajando uno a uno los cuadros de los Presidentes y bailé cinco minutos con cada uno de ellos... Redoble de tambores, Señoras y Señores, "Damos y Caballeras", me quedo con Bill Clinton!
Volviendo a casa, ya despierta, no espero tener noticias de las damas de la terraza, les dedico solamente el título de una película “Lo que el viento se llevó”.
Aleluya.

© Patricia Velasquez de Mera
Raleigh, Enero 22, 2009
…………

jueves 22 de enero de 2009

Paris 1900. EDGAR DEGAS Y LAS MUJERES




© "Paris 1900. Degas y Las Mujeres". Técnica mixta sobre tela en cartón por Dagor. El cuadro fue comenzado en Nueva Orleáns en Marzo de 1997 y culminado en Raleigh hoy Enero 21 de 2009.

sábado 17 de enero de 2009

ANDREW WYETH INMORTAL!



Copia del folleto de la Expo "LOS CUADROS DE HELGA" de Andrew Wyeth. New Orleans, Junio 1997
































ANDREW WYETH, dibujo en el Diario de Dagor por Patricia Velasquez, Cherry Hill, NJ, 1999



ANDREW WYETH INMORTAL

La noticia me confundió por un momento: Falleció Andrew Wyeth. Al principio sentí que ya había vivido ese instante. Será que su obra por extensa y conmovedora había provocado que él trascendiera esta esfera de nimiedades, de mediocridades mundanas, hace rato?. No puedo decir que me entristecí al leer la nota periodística que repite cansinamente los mismos comentarios de siempre sobre el magistral pintor. Lo que sentí fue la serenidad de sus paisajes adormecidos, la calma de su respuesta técnica, contundente, invicta frente a la decadencia del arte en el siglo XX, su siglo. Wyeth dedicó sus 91 años a producir intensa, feliz y originalmente, obras que lo consagran como pionero del realismo moderno, haciendo una fiesta de cada invierno, logrando penetrar con su pincel rincones olvidados, rescatando la luz en paisajes grises, en vidas anónimas; mostrando la verdad sin degenerar en la fácil mediocridad y la falacia del modernismo.

Lo conocí de cerca a través de Helga, su musa secreta, el 24 de Junio de 1997. Qué trenzas! Qué miradas! Qué dulzura!... Ninguno de los dos estaba ahí, el Museo de Nueva Orleáns estaba repleto y ellos, acostumbrados a la privacidad de su entorno, se habrían sentido turbados con el entusiasmo febril del público. Pero no hacía falta que llegaran, sus corazones desnudos de prejuicios y trivialidades, se deslizaban minuciosos por cada línea de la figura de Helga, en 250 retratos de una sola mujer, pintados por Andrew Wyeth a través de quince años de sigilosos encuentros con su vecina. El ímpetu y la complicidad con la que estos dos seres especiales se dedicaron a vivir el arte en toda la extension de la palabra, quizá no tenga parangón. Ocurrió en Chadds Ford, Pensilvania, entre 1970 y 1985.

Apasionadamente discreto, la privacidad era el tesoro mayor de uno de los más talentosos pintores del siglo XX. Desde la penumbra de su cuarto en Maine, empezó a crear en cambio, uno de los íconos de las artes plásticas de América: “El Mundo de Cristina”. Apenas abría la ventana para copiar desde ella la figura de la muchacha que debido a una enfermedad muscular progresiva, en lugar de caminar se arrastraba de manera curiosa en la campiña. La imagen lo cautivó porque representaba la vida misma, el movimiento fuera de lo ordinario, el cielo, el verdor del paisaje y Cristina Olson de cara al sol, de espaldas al artista. Andrew Wyeth se incorporaba a la vida de sus modelos, los pintaba reiteradamente posando o en movimiento, los perseguía con ilusión y tenacidad, se convertía en cronista de los mismos. Y con esta alianza, la fama que lo acompañara desde siempre, eventualmente, llegaba también a ellos. Entre 1959 y 1962 los museos americanos pagaron sumas millonarias por apoderarse del famoso cuadro sobre Cristina. Pero para Wyeth y para la chica, lo esencial no estaba en conservar la pintura, en venderla al mejor postor o en aprovecharse de los privilegios a los que usualmente se hacen adictos los famosos débiles de espíritu. Lo importante era seguir viviendo, saltando de ojo en ojo, consagrando a posteridad la emoción de replicar la extraña conexión entre los dos. “No la pinté porque estaba lisiada, fue por la dignidad de Cristina, la dignidad de una dama” dijo Wyeth a uno de sus biógrafos. Y siguió pintándola por siempre.

Desde la quietud de mi cueva urbana, le rindo homenaje al humanismo y la destreza de Wyeth en esta noche de invierno, repasando sus obras de gran fuerza conceptual y transparente ternura… Se va en su estación preferida, Wyeth le sacaba brillo a la nieve con la punta del pincel. Su interés por los ciudadanos marginados por la sociedad, la delicadeza en el trato de la pintura femenina, su búsqueda de la belleza interna de sus musas, sus cuadros del mar, del campo, de lo cotidiano, del paisaje que parece frío y plomo y que él volvió tibio y lleno de luz, simplemente me envuelven, me atrapan… Podría quedarme a recorrer su senda de óleo, de acrílico, de carboncillo, de témpera, toda la noche…

Alguien me dijo un día que era fácil llegar a él… pero nunca nos vimos a pesar de vivir a media hora de distancia. Es probable que cientos o miles de artistas hayan sentido esa misma admiración que yo le profeso y que lo hayan ido a buscar para percibir de cerca su respiración de maestro. Pero como no enseñaba yoga y como su respiración era más perceptible frente a uno de sus dibujos, preferí mirarlo de cerca a través de su fabuloso legado. Y lo dejé en su refugio, rodeado de pintura fresca, oliendo a materiales, a mezclas inusitadas de colores, entendiendo las imágenes que habitan escondidas los espacios vacíos y que eventualmente se bajan a calentar los lienzos y papeles.

Particularmente, coincido con él en algo fundamental, no sé si él lo hubiera dicho de esta manera pero toda su obra lo grita, el arte es emoción y libertad, jamás sumisión a la mafia del mercado o a las trampas y exigencias del mundo intelectual que lastimosamente, sólo sigue flechas…

El final no existe, todo gira y reaparece en la superficie del planeta. Anhelo encontrarlo alguna tarde, muchos años más tarde, invitarlo a un museo en Filadelfia, escudriñar su mirada frente a un cuadro de Helga, verlo perderse entre las líneas del cuerpo de su modelo predilecta y volver a desaparecer.

Salud por esa maravillosa vida de artista, Maestro!

© Patricia Velasquez de Mera
Raleigh 16 de Enero de 2009

sábado 10 de enero de 2009

EDDIE CHIANG



Hace un cuarto de siglo Eddie Chiang Espinoza ya estaba cantando… Empezó a hacerlo hace cincuenta años, en el vientre materno. La adolescencia lo sorprendió abrazado apasionadamente a una guitarra. Una de las voces más exquisitas de la música popular en el Ecuador, Eddie se compenetró con su destino de cantante desde muy joven, comprendió que la tarea no sería fácil pero sería hermosa, supo que con su voz podía encarnar al poeta, al compositor y aportar con su interpretación impecable para formar un trío de un sólo hombre, una amalgama de técnica, ternura y pasión con la cual llegaría a tocar el alma de todo el que haya tenido el privilegio de escucharlo.
El título de su primer long play "INTIMIDAD" sin duda marcó su trayectoria Su canto es siempre íntimo, se le hace fácil llegar por el oído al corazón del público. Su voz fluye naturalmente, como cuando el pintor se para frente al lienzo y las imágenes empiezan a plasmarse solas, a cobrar sentido, a tener una razón de ser sobre la superficie vertical que se vuelve honda, ancha, que alberga un mundo ilusorio, a veces infinito, en un reducido espacio físico. Así pasan las notas musicales por las gargantas privilegiadas, y la de Eddie Chiang es, a no dudarlo, una de ellas. Cada canción se vuelve un cuadro, una nostalgia, una poesía, un sueño, en su voz.
Acaso Eddie pudo haberse dedicado solamente a la música y recibir los honores y privilegios que merecía. El, que reúne todas las características para hacer lo que quisiera con su talento, optó por un perfil discreto, por una vida sencilla, familiar, combinando desde siempre el canto con su profesión de médico pediatra y sin perseguir la fama ni la fortuna material. Su arte es una herramienta de amor que comparte con su público, ese grupo fiel y numeroso que lo sigue año a año en su concierto que es un derroche de emociones, un poemario a la amistad, a la lealtad, una confabulación de talentos. Nunca han faltado los Larrea, músicos extraordinarios: Venancio y Mariano, en estas veladas inolvidables; tampoco han estado ausentes sus seres más queridos y sus grandes amigos unidos por el arte y la fraternidad. Juntos, en el escenario, arrancaron más de una lágrima de nostalgia y emoción al ser escuchados. Eddie fue siempre la estrella pero con la sencillez que le caracteriza, cada uno de sus invitados brilló como él en el escenario.
Hoy, 25 años después de su primer concierto en público, Eddie dice que se va, que cierra el show con broche de luz en el pecho de quienes hicieron posible su presentación anual, esa etapa maravillosa en la que se vistió de gala cada doce meses, para ofrecer lo mejor de su repertorio y de su corazón a su Guayaquil, a su gente. Hoy, cuando como el buen vino, su voz ha madurado al punto de que cada brindis, cada entrega, fluye como por arte de magia de sus pulmones y su boca… el Chino baja el telón, se va. Pero nos deja con la sensación del mejor libro, el que nos hace retornar al espejo del pasado para despertar y saborear los recuerdos más hermosos. Espejos sus discos que hablan de innovaciones aún no comprendidas, no reconocidas en busca de un giro dinámico para popularizar entre la juventud el pasillo ecuatoriano… Espejo el romance, la luna que nos bajó con cada canción. Debemos dejarlo ir porque sabemos donde encontrarlo. Eddie jamás niega un canto a tiempo, sabemos que volverá al escenario y con la misma pasión y ternura derrochará talento en el orfanato, el albergue de ancianos, el Centro de Arte o la oreja del paciente porque para él, el escenario es cualquier lugar donde exista una guitarra, un piano, un amigo, una oreja, una esperanza.
La música como el agua es de todos, y que nos perdone Eddie pero él, es música… entonces, también es agua. El talento superior convierte al ser que lo posee en patrimonio de una comunidad.
Desde lejos la voz de Eddie se confunde en el recuerdo con la del Guayas. Los dos navegan, dicen alejarse pero regresan, se quedan por siempre, para siempre bordando con música de estrellas las orillas mágicas de la ciudad del Río y del Estero.
Un día no lejano, asistiremos quizá al reconocimiento que el Ecuador le debe a este cantante extraordinario, ejemplo de discreción y de constancia. Alguien que no contento con su entrega a nivel de arte y de ciencia, puso su sangre, sus hijos al servicio de la música en una ofrenda de amor singular y “para no hacerles sombra” según sus palabras, les deja el camino amplio, largo, para que cosechen su propia gloria de hacer arte por amor al arte y al hombre. Eddie Chiang, alguien que además, a través de la enseñanza del canto ha emprendido una tarea noble y enriquecedora a favor de la juventud de Guayaquil y del país, realmente merece una larga ovación de pie.
Salud, Eddie Chiang, gracias por estos 25 años de canto espectacular!

Patricia Velásquez de Mera


© Patricia Velasquez de Mera 2009

YOLANDA: LAS MAS HERMOSA DE LAS MADRES!




© "Mama Yolanda". Oleo sobre tela por Dagor, New Orleans, 1998.

domingo 4 de enero de 2009

SUSANITA Y PAULITA




Foto: Susanita y Paulita en Cherry Hill, NJ.

Susanita
naricita de botón
sonrisita de ratón
en tu “bosque de la China”
canta tu “amigo Félix”
cuentos nuevos desde el cielo
mientras comes caramelos
y me embadurnas el piano
de azúcar y de ilusión

cuando paseas con Paulita
el corredor de mi casa
los pasitos de hada enana
se confunden con risitas

musas de queso las dos
cómplices de travesuras
galletitas de manjar
rebosantes de hermosura
como lluvia de hormiguitas
corren mis papeles necios
cambiándole la estructura
el sentido la quimera
a mi verso y mi pintura

soldaditas de plomo
coleccionando florcitas
maripositas de almíbar
pajaritas de cristal

crecerás Susanita
y te irás a la escuela
de la mano de Paulita
y como el mundo es ancho
se estirarán sus alas
volarán mujercitas
buscando caminos
que se bifurcarán

aprenderán lecciones
del libro de la vida
leerán el Quijote
en la lengua de Shakespeare

y este verso será la campana
que las traerá de vuelta
a mi nostalgia y a mis canas

con los ojos cerrados
con las manos juntitas
pedirán mi bendición
y yo cantaré su canción

serán idealistas
responsables ciudadanas
caminantes del futuro
aprendices del mañana

amarán
se multiplicarán
arrullarán a sus hijos
con los versos
que la abuela recitaba

y cuando me haya ido
porque todo termina
porque la vida pasa
recordarán mis ojos
añorarán la casa

encenderán una vela
y mirarán al cielo
me escucharán silbando
sentada en una nube
arrimada a un ciruelo
o saltando entre risas
contando las estrellas
escribiendo un mensaje
con gotitas de limón:

“Susanita y Paulita
siempre estaré con ustedes
las llevo en mi corazón”

LA ABU o Dagor

© Patricia Velasquez de Mera
Cherry Hill, 2003

sábado 3 de enero de 2009

RETRATOS DEL ALMA DE ECUADOR



© Retrato del Alma del Ecuador por Dagor. Acrílico sobre papel, Nueva Orleáns, 1997.





© Letanía Indígena. Acrílico sobre tela por Dagor. Nueva Orleáns, 1997.

EN LAS AGUAS TURBULENTAS DEL MAS ALLA



© Óleo sobre tela por Dagor. Nueva Orleans, 1997

jueves 1 de enero de 2009

FRASES Y FOTOS DE DAGOR



Foto: Museo de Filadelfia 2008

EL TIEMPO ES UNA VAINA FILUDA QUE CIRCULA MARCANDO LA PIEL Y TOREANDO AL CORAZON.



Foto: Filadelfia Marzo 2008.


EL OJO COLECTIVO NO VE, MIRA DE SOSLAYO Y SIGUE FLECHAS.

miércoles 31 de diciembre de 2008

BUEN 2009!

Se escucha a los cuatro vientos que el 2008 ha sido un año nefasto, se dice que el 2009 será peor. En el recuento, cuando la historia corra y miremos hacia atrás o cuando quienes nos sucedan lo hagan, quizá estaremos agradecidos de haber sido testigos de las campañas que han permitido desenmascarar gigantes trogloditas “enloquecidos por el dinero”. Y aunque la crisis causada por ellos y sus socios sea ahora de todos, el saldo será a favor de quienes no viven para acumular riquezas materiales, sino para fomentar una existencia más justa y equilibrada entre los dos partidos que conforman la humanidad: los ricos y los pobres. En cuanto a los pobres, ellos ni ganan ni pierden, existen de espaldas a estos escándalos financieros mundiales, olvidados por quienes los utilizan para venderles hasta el aire que respiran, ocupados en sobrevivir día a día.

Los “ricos” nos han manejado a su antojo con papeles que aguantaban cifras astronómicas imposibles de acumular. Hemos sido tontos útiles de un juego de monopolio apoyado por los economistas, que sabiendo de antemano que en una libra de lentejas no pueden caber trillones de granos, permitieron la preparación del caldo aguado que nos deja hoy con la incertidumbre de si habrá sopa en el futuro o no.

Gracias a este año “nefasto”, los economistas no están de moda, las vacas sagradas de la banca mundial y de las mega empresas comerciales, se convirtieron en pequeñas obejas que tendrán que aprender a caminar con el resto del rebaño, como siempre debió ser. Los grandes empresarios y multimillonarios no aterrizan más en pistas privadas cuando esos terrenos se necesitan para criaturas que duermen en las calles o en casas de cartón. Hoy, sus aviones super modernos y onerosos se dieron de bruces contra las cortes de justicia de los diferentes países en donde sus juegos piramidales maléficos, han sido descubiertos. Sus perfiles de truanes han quedado colgados para siempre en las páginas principales de todos los periódicos del mundo.

Hay mucho que celebrar pues, y aunque falten miles de pillos poderosos por caer, quizá la gran lección del 2008 debería ser el aceptar todos que vivimos con una careta gruesa, en doble y vergonzo discurso, sirviendo de tontos útiles a los abusivos, permitiendo el absurdo de este mundo repleto de diferencias abominables entre los pocos que lo tienen todo, la clase al servicio de los mismos que permite que estos lo tengan todo y el resto de la humanidad, que carece de casi todo.

Nuestro deseo ferviente es que en el 2009 y siempre, tratemos de elevar nuestro concepto de calidad de vida, no viviendo en doble discurso, no aceptando ser cómplices silenciosos de los que nos oprimen, al punto de volvernos siervos fieles, giles y anónimos de los grandes ladrones del mundo.

Mucha salud, trabajo y fe, es lo que les propongo y les deseo, hoy y siempre. Y me incluyo en la lista.

BUEN 2009!!!
© Patricia Velasquez de Mera

jueves 18 de diciembre de 2008

YO SOY GUAYAQUIL, poema para LEON FEBRES CORDERO RIBADENEYRA

yo soy Guayaquil
la niña de tus ojos
León Febres Cordero
yo soy esa mestiza que amanece
de un sueño recurrente
invicto irrenunciable
llamado libertad

mi canto es la voz
del viejo río Guayas
yo corro por el cerro
jugando a las casitas
persigo a las iguanas
que alegran mis historias
bailando en las orillas
del Estero Salado

yo soy Guayaquil
tú mi soldado
León Febres Cordero
el que llegó rugiendo
para ahuyentar piratas
y con hilos de plata
cual duende enamorado
me restauró el vestido
la gloriosa bandera
por siempre azul y blanco

guerrero invencible
León Febres Cordero
hoy me has hecho llorar
al levantar el vuelo
sin claudicar un paso

como a sirena en duelo
me dejaste un abrazo
dibujado en la orilla
te bajaste del barco
caminaste a las aguas
del mar de lo infinito
sin mirar hacia atrás
me besaste las manos
y partiste al encuentro
del regazo final

por eso estoy aquí
porque yo soy Guayaquil
tu pueblo heroico
palpando reverente
tu frente en el cristal
mis lágrimas son hombres
caminando a tu lado
llevándote al descanso
hombros del soberano
que no te olvidará

León Febres Cordero
la Catedral te reza
el luto es permanente
pero de tus lecciones
sacaremos la fuerza
para seguir venciendo
a los filibusteros
que intenten destruir
tu legado ejemplar

mañana el cementerio
estará solitario
las flores que hoy se abrieron
se secarán al viento
mas en el Malecón
seguirás levitando
Rotonda y Centenario
recorriendo las obras
como Alcalde inmortal


© Patricia Velásquez de Mera
Raleigh, 17 de Diciembre de 2008

viernes 14 de noviembre de 2008

HAMILTON VELA COBO

LA MUSICA SALVA AL MUNDO, cuadro por HAMILTON VELA COBO



Cuando las imágenes se sobreponen pero no se imponen las unas a las otras porque todas encuentran un espacio en el mismo espacio, pareciera que estamos hablando de un imposible. Acostumbrados al concepto de lo finito, al límite de lo físico -que en realidad no es más que la frontera a la que relegamos nuestra capacidad de raciocinio-, ni siquiera nos planteamos la quimera artística de ángulos descansando sobre ángulos en un mismo eje, de paredes invisibles erigiéndose entre las visibles, de colores que no se juntan porque encuentran la manera de coexistir sobre un lienzo o un trozo de papel.

Hace mucho tiempo, allá por la lejana adolescencia me regalaron de un dibujo y lo mandé a enmarcar, pero era tan hermoso que el dueño de la tienda se lo robó. Así de simple y doloroso. Se trataba de unas botellas de colores intensos que bailaban y al mismo tiempo posaban inertes sobre la superficie imaginaria, todas revueltas pero sin perder individualidad. Pocos trazos, movimientos simples pero precisos lograban como notas musicales alinearse, cohabitar, cantar.

Estoy hablando de un dibujo del Dr. Hamilton Vela Cobo trabajado en cera sobre papel. Recuerdo que al observarlo como que el ruido del cristal se dejaba oír.

Mas el tiempo vuela, eso pasó hace cuatro décadas o más. Un día el médico dejó el Ecuador atrás pero se lo llevó envuelto en un saxofón para pasearlo con camisa dorada alrededor del mundo. Así logró unir el agua de todos los mares con la del Guayas porque en las esquinas de los sueños de todo artista guayaquileño, el río corre imparable como sangre por las venas. En el camino hubo dolor, hubo tristeza, alegrías, soledad, éxitos y fracasos. Pero con la determinación que está reservada a los espíritus creativos, Hamilton aprendió en el avión de la nostalgia que todo sacrificio tiene recompensa, que el auto destierro le daría una nueva patria que lo acogería con los brazos abiertos. Y aterrizó en Chile, en Santiago, donde erigió su propia montaña en la que habita rodeado de su obra y de recuerdos recogidos en sus viajes por el mundo. Tal como en el cuadro de las botellas…

Hamilton Vela es médico de profesión, un patólogo que en su juventud fue profesor de Anatomía. No sorprende entonces su entendimiento de la figura humana, aunque la maneja sin el rigor que le exige la ciencia para otros menesteres, dejando volar las líneas del cuerpo a voluntad, como si fueran notas que se escapan de su saxofón. La especialidad de Hamilton es el jazz . Entendemos entonces la libertad y la intensidad de sus imágenes. Hombres y mujeres de figuras contundentes tipo afro, en cuadros a gran escala. A eso se suma el drama que pone a cada escena, a veces el dolor tipo indigenista invade el lienzo; otras veces la tristeza de un rostro que quisiera ser el suyo, emana de la pieza como si hubiera estado encarcelada y necesitara del ojo del público para liberarse, para sacudirse.

Y como si fuera poco, el médico patólogo, profesor de Anatomía, pintor, dibujante, saxofonista, que también es un ejemplar físico-culturista, nos muestra ahora otra faceta de su admirable personalidad: Hamilton escribe cuentos. Como un Hombre del Renacimiento, multifacético, imparable, perfeccionista, enamorado empedernido del arte, de la ciencia, del ser humano.
Guayaquil merece conocer la obra de este brillante compatriota, el río lo llevó nuevamente a sus orillas de la mano del amor, esperamos que en alguna de sus visitas, se haga sentir en su cuna con toda la fuerza de su arte musical, pictórico y literario.

© Patricia Velasquez de Mera
Raleigh, Noviembre 2008

lunes 3 de noviembre de 2008

POR QUE LLORA LA NOVIA?



© Acrilico sobre tela por Dagor, recien salido del horno. Terminado de pintar hoy Noviembre 3 de 2008, en Raleigh. En mi hogar, mi dulce hogar.

domingo 2 de noviembre de 2008

EL DESVANECIMIENTO DE UN SUEÑO



©




















EL DESVANECIMIENTO DE UN SUEÑO
Oleo sobre tela por Dagor. Cherry Hill, NJ 2001

miércoles 29 de octubre de 2008

FRASES DE DAGOR

El talento superior convierte al ser que lo posee en patrimonio de una comunidad.

DAGOR

domingo 14 de septiembre de 2008

MANABI



Arco natural de algarrobos en el Parque Nacional Machallilla. (Foto de Eduardo Mera)


aquí estoy a tus pies
viajando entre recuerdos
cerro de Montecristi
arriba todo es paz
la Catedral rezando
los fieles recogidos
la misa repicando
sombrero del vecino
saliendo de su patio

en medio de las carencias
sonríen las veraneras
las jóvenes se sonrojan
mientras los santos bajan
a conversar con el pueblo
en el parque engalanado
con el retrato del Viejo
Luchador de todo tiempo

nuestra cita fue breve
pero el corazón
se me quedó enredado
preso a voluntad
entre tu seno ubérrimo
y la caravana de risas
de los hombres y mujeres
al filo del camino
vestidos de domingo
viajando entre Bahía y San Vicente
Portoviejo y Rocafuerte
o bailando junto al mar en San Clemente

en el regazo empinado
de tu monte de Cristo
pináculo de reflexión
se encendió la esperanza
coro de voces la patria
en canto piramidal

pero ya volvió la calma
y la antigua soledad

Manabí
sabes a corviche
a manos fuertes que amasan
el plátano y la congoja
piel de caña barrio pobre
nidos de paja toquilla
rosarios de sol a cuestas
como cruces los compadres
trabajan duro en la siembra
los tamarindos callados
los arropan como tiendas
a la hora de almorzar

aunque huele a improperio y olvido
a décadas de abandono
el manabita sueña
mientras esparce el abono
con ancestral alegría
sigue sembrando sudor
y cosechando su vida

aunque galopantes se deslizan
la tristeza y la pobreza
por carreteras hambrientas
sedientas
maltrechas
heridas por el rayo
del cuento y del gamonal

pasan los carros modernos
levantando olas de polvo
sobre tortas de maíz
los hornos siguen cantando
música de leña y fuego
que estimula el paladar

absurda dualidad
que cohabita
que no opaca tu belleza
de la montaña hasta el mar

pasa una bicicleta
una historia
fantasma tornasolado
de un inmigrante alunado
que quisiera regresar

ardiente Manabí
volverte a ver
me llenó la cabeza
de versos
me empapó el corazón
de quimeras
quise arrancarme las lágrimas
sembrarlas en tu suelo
pero la sequía
me las robó al vuelo
del filo de las ojeras

fui en busca del pasado
se lo traje a mi padre
envuelto en hojas de palma
y en un rincón del avión
lo sembré con emoción
al pie de su retrato
justo al centro de su alma

entre débiles cordeles
de un patio miserable
se enamoró mi cámara
de la ternura del paisaje
mi pecho se quedó a consolarte
y no quiero rescatarlo
te lo cedo en comodato
por mil años si es preciso
hasta que te vengan a buscar
las máquinas prometidas
el agua las escuelitas
la dignidad renovada
no la esclavitud
caprichos de temporada
y estruendosos simulacros
de justicia y libertad

© Patricia Velásquez de Mera

sábado 26 de julio de 2008

TODOS LOS CAMINOS CONDUCEN AL GUAYAS

mi cielo siempre parece
como una colcha de parches
retazos de GUAYAQUIL
cosidos con piel de iguana
cual luces de Cristo Rey
iluminan mi ventana

itinerario del retorno
pasaporte que levanta
trineos de papel
entre nubes de mermelada
mangos rodando traviesos
escaleras enceradas

GUAYAQUIL
yo no estoy sola
miles ansían volver
a dejarse acariciar
por tus manos encantadas

GUAYAQUIL
la luna que me diste
vela mis madrugadas
tus muelles tienden mi cama

sueño contigo

La Rotonda SIN Bolívar
El Parque del Centenario
El Malecón y las plazas
los puentes y las miradas
de los hombres y mujeres
que le dan cuerpo a la historia
mi ciudad de ayer y hoy
bancos de La Inmaculada

libre como el río corres
por mis venas y palabras
aunque han pasado los años
este amor nunca descansa

la distancia se alimenta
con nostalgia de empanadas
el bus llegando al colegio
escuela de la constancia
el pañuelo de guerrero
los manteles que se visten
del color de la bandera
en las mesas de mi casa
donde los pasillos besan
las manos y la esperanza

hurgando el baúl encuentro
versos de la niñez
arrugados pero vigentes
recados urgentes
para el sol de mi ciudad
escritos en el recreo
patio del Santo Domingo
trópico ardiente
Fuerza 9 de Octubre
cuidaremos la heredad

cada estación del camino
me acerca más al principio
GUAYAQUIL
ni un paso atrás!

vuelvo a ti cada mañana
vértigo la vida
prisión la letanía de la espera
boleta de libertad
esta carta

GUAYAQUIL
dentro de mi guitarra
moras ilusionada
esperando por nosotros
tus hijos
la música de tus alas
tus hijos que te buscamos
de todas las latitudes
piedritas de patacón
ascendiendo por Las Peñas
ribera olor a canguil
con sabor a camarón
grillos en los balcones
y siempre atados al muelle
barcos cacaoteros
promesas de chocolate
abrazando lechuguines
del río de nuestro puerto

entre palmeras ardientes
que la brisa serpentea
bajo estrellitas de paja
de color azul y blanco
jugamos a la rayuela
contando los corazones
que se suman al proyecto
de velar tu integridad
sin temor y sin tardanza

por un camino sin tiempo
todos vamos a llegar
a besarte las orillas
tu nos pasarás revista
volveremos a vencer
una y mil veces y en paz
lograremos preservar
esa gloria que mereces
princesa de velo oceánico
puerto de la hermandad
líder de todas las playas
corazón del Río Guayas
mi ciudad!


© Patricia Velásquez de Mera

sábado 31 de mayo de 2008

CARTA A UNA JOVEN MADRE

CARTA A UNA JOVEN MADRE
Me escribiste para comentarme que tuviste un sueño que no podías descifrar, recibiste de tu padre una carta en blanco. Al leer tu confidencia sentí la fuerza arrolladora del mensaje de ese acto de amor inmortal. No sé si tu papá estará atento a lo que ocurre en tu vida de la misma forma que lo hubiera hecho si estuviera vivo, mas es evidente que su espíritu te ronda y no te olvida, que su energía se filtra como en arte de magia por tus párpados cerrados, que te hace soñar encendiendo la luz de tu corazón con ternura.
Quizá no viste bien pero en algún rincón del papel debe haber habido una estrella de fe que te está legando para que continúes la senda sin desmayar, por más pesado y duro que sea el sendero. Tu padre te propone en silencio un mundo de opciones por las que únicamente tú puedes transitar; se proclama mudo testigo de tus decisiones, te bendice aunque triunfes o fracases, te recuerda que cada uno de nosotros recibe su carta al nacer, misiva que constituye la vida misma, como si se tratara de un cheque en blanco con el que hacemos lo que podemos, o mejor dicho, lo que queremos. El se llevó su misiva en sobre lacrado el día de su muerte. Me lo imagino viajando documento en mano, mirando hacia atrás, como cuando nos alejamos de una playa hermosa en la que dejamos un castillo de arena inconcluso. Cuando la marea sube, el castillo se va con el mar. Había llegado su hora pero eso no significaba que no te amara, que no sufriera por dejarte chiquita y se ha demorado mucho tiempo en escribirte porque en el más allá no hay relojes, se ama siempre, pero quizá te lo recuerda ahora que vas a ser madre por quinta vez. Quizá él que fue padre doce veces, sabe que cada hijo es un tesoro que requiere de extremo y minucioso cuidado. Entonces, quiere transmitirte su fortaleza para que no flaquees, para que nunca sientas soledad en la lucha porque él te vela desde su banco de cristal en un parque, más allá del horizonte.
Muchas veces me has platicado que te hubiera gustado conocerlo más, aprender más de él, pues estoy segura de que si hubiera podido elegir, tu papá se habría quedado a cuidar de cerca tus pasos, aunque de ninguna manera habría podido escribir en tu carta porque no hay tinta que pinte en destino ajeno. Conociendo a tu padre, me atrevo a asegurarte que quiere decirte que tienes un mundo por delante del que debes hacerte cargo porque no habrá milagro capaz de hacerte avanzar si no lo haces independientemente. Esa fue su bandera. Por qué no haces un esfuerzo y la ves flameando junto a su firma?
La fuerza no está en la salud, en el conocimiento, en la belleza superficial, en las riquezas materiales, ni siquiera está en el amor que recibimos de los demás. La fuerza está dentro de cada uno de nosotros, dentro de ti y debes tomar la misiva como un mapa hacia tu propio corazón. Ahí reside el gigante que te llevará de la mano a la conquista de este planeta bello y difícil que tenemos la prerrogativa de habitar.
La carta que recibiste es un secreto que tu padre te confió, es su pócima, un extracto de su búsqueda permanente de la verdad, su sacrificio, su pasión por la justicia, la forma en que buscó y encontró valor y poder para dedicar su vida a servir a los demás.
Patricia

sábado 8 de marzo de 2008

reflexiones del mes de marzo

Nací un seis de marzo como la primavera de la tierra lejana que hoy es mi hogar, que desde mi ventana me permite atestiguar el milagro de la naturaleza cuando las aves regresan, cuando los niños corren en las veredas enterrando con sus zapatitos el frío del invierno, cuando vuelven las rosas al jardín para abrazarme con sus colores... para platicar.
Nací un seis de marzo, por eso como el invierno tropical soy de la lluvia, como los caballitos verdes de luz, canto mis cuitas en noches largas de soledad. A veces en mi cumpleaños el olor del humo de las velas me sirve de camino al pasado, la memoria olfativa me lleva al parque de la infancia, fotos archivadas en minúsculos espacios del cerebro que rebobinan encuentros con iguanas ardientes sonriendo a posteridad. Bailes de ranas, cantos de grillos, vuelos de salprieta escapando de un tubo para aterrizar en un chifle y terminar en mi paladar… Me regodeo en los tesoros de la memoria... tierra lejana que vibra en mis sienes, Guayaquil lecho de mis sueños, festejo contigo el privilegio de haber abierto mis ojos entre tu espacio, junto a tu río, bajo tus nubes, en tu regazo, frente a tu mar!
Seis de marzo, todos duermen, ya pasa mi día, hora de reflexionar, revivo a mis anchas el tránsito del vientre materno a la luz del mundo, el primer grito de independencia para presentarme ante el planeta con una bandera azul y blanco en la mano a firmar el compromiso de vida, ese sello revolucionario nacionalista, ese grito imparable en contra de la carta de la esclavitud, de cualquier tipo de esclavitud. Escribo entonces con cada paso mi propia misiva de libertad!
Guayaquil, mientras en las calles de mi ciudad la lluvia golpea con fuerza los pocos árboles que quedan en pie y los mosquitos se esconden a deliberar sobre la crudeza del invierno, desde ésta, mi otra patria, me asomo a la terraza a dejar caer sobre mi rostro las gotas heladas que reverdecen el paisaje dormido. Espero con honda consternación que ascienda el sol sobre el horizonte para enterarme a qué nivel subió el agua en el puerto lejano de mis amores, cuántas casas cayeron en los barrios pobres como consecuencia de la infraestructura enclenque sobre la que estaban asentadas; casitas de colores que asoman a mis cuadros como alegres flores silvestres cuando en realidad albergan miseria y dolor.
Ya se va el seis de marzo, un año duro en la libreta, copio en la agenda del 2008 lo que no pudo ser en el 2007 y miro hacia adelante con el pincel en la diestra. Después de todo, o antes que nada, marzo es Guayaquil, es revolución, es Olmedo, es Rocafuerte, Urbina, libertad, primavera, insectos alborotados, agua corriendo en las calles, pero por sobre todo es el mes de la mujer y todavía la prostitución no es un delito en mi país, todavía en el mundo hay velos que levantar, todavía están vigentes los reclamos y reflexiones de Simone de Beauvoir, de Esther Vilar. Todavía nos dejamos chantajear, exhibir, manipular, maltratar, usar como objetos de placer… Todavía tenemos tanto por hacer, por batallar, por negociar, por conquistar, por alcanzar!.
Patricia Velásquez de Mera

EL INVIERNO DEL 2008

A Crispín Ramírez (Chabelo)
por enseñarnos a estirar el
hilo de la lealtad hasta las
las últimas
consecuencias.



EL INVIERNO DEL 2008

la casita está rota
aquella madrugada
las piedras de la lluvia
se la desmenuzaron
el cielo furia en las venas
abrió sus diques de llanto
y en malditos vendavales
arrasó con los caminos
anegó los arrozales

asido a su canoa como a la vida misma
Chabelo sabe que el agua
se va llevando al infierno
su huerto y su morada

colgando del mástil de un sueño
golondrinas volando en el cordel
sus pantalones de insólitas jornadas
banderas cantando al alba
señales de humo
para helicópteros sin mapa
no se notan desde el cielo
del poder y la arrogancia

el sol si es que un día regresa
le secará las camisas
le planchará la esperanza

la siembra rueda al garete
vencido abraza el machete
y llora con sus gallinas
muertas cual guerrilleras
en lotes de una vecina

dejando viajar por el rostro
una lágrima salada
levanta su diestra y marca
una cruz sobre la nada

la disyuntiva es amarga
esperar muerto de rabia
algún bono miserable
o volverse un indeseable
invadiendo una ciudad
para pedir caridad

deambula Chabelo a solas
por Guayaquil y sus cuitas
se le cruzan los coyotes
ofreciendo una green card

le llueve igual que en su tierra
aprende que el paludismo
es más benigno que el dengue
y mejor que el consumismo
que el mundo adora la guerra
que el hombre vuela muy alto
pero cae en lo más bajo

entonces busca un atajo
por donde volver al monte
perseguir al horizonte
resucitar las gallinas
la canoa las gallaretas
olvidar las metralletas
y morir oliendo a paz


© Patricia Velasquez de Mera

domingo 24 de febrero de 2008

AL FIN!

al fin muere Fidel
muy lentamente
la hueca letanía de su discurso necio
se asemeja a la melancolía
del pueblo que oprimiera
y el ritmo de agonía interminable
que no lo deja partir hacia otra esfera
es obra de miles de cadáveres
hundidos en el mar para salvarse
de la revolución que el presidiera

de todos los rincones lo saludan
prospectos de absolutistas y tiranos
aquellos seres humanos
ovejas con gafas oscuras
que de derecha o de izquierda
sueñan con el poder que acuñara
y apoyan sin chistar su dictadura

Fidel no fue izquierdista
fue un traidor
un aprendiz del demonio
que por casualidad
y para conveniencia
tornó su revolución
en trago rojo
se emborrachó de poder
hasta perder la conciencia

Fidel no fue un patriota
fue un cínico abusivo
que en casi cincuenta años
no se cambió el uniforme
para espantar al rebaño

fue un empresario glotón
poderoso y desalmado
administrador de esclavos
que hizo de Cuba su ingenio
que emulando a Satanás
vejando a los ciudadanos
les hizo creer que era un genio
les enseñaba a leer
mas escondia los libros
les racionaba el papel

que no nos vengan con cuentos
historiadores y amigos
del déspota de La Habana
Fidel hizo con su gente
lo que le diera la gana

en su feudo militarizado
él era juez implacable
él era el jefe de estado
capataz y presidente
gobernador e intendente
porque todos los demás
tenían los cargos prestados

acrecentó su fortuna
vendiendo cara el azúcar
limosna de sobreprecio
que le valiera el desprecio
de vecinos y exiliados

su enemistad con los gringos
fue un mito de dos cabezas
un truco publicitario
que engordaba
a doble bando
Fidel era el testaferro
de dos caras del poder

y porque siempre fue isla
Cuba flota a la deriva
tras el derrumbe ruidoso
de la cortina de hierro

Fidel bordado en fusiles
salvó la isla de Batista
pero incentivó el destierro
para abusar a sus anchas
y a cuento de comunista
enmudeció a multitudes
sembrando astenia y desidia
en corazones ardientes
tropicales progresistas

abrazado con banqueros
príncipes
intelectuales
oportunistas
latifundistas
millonarios
pseudo izquierdistas
gobernantes abusivos
magos y malabaristas
famosos opresores
y artistas arbitrarios
Fidel Castro
rey del doble discurso
fue más derecha que el diablo

al fin muere Fidel muy lentamente
siempre escondiendo la cara
detrás de una barba rara
al fin se cambió el vestido
el verde de su uniforme
ahora de cualquier rojo
huele a monte del olvido

nadie es feliz en prisión
soñando desde un malecón
que derriben un embargo
ni tampoco en el destierro
o enfrentando la verdad
al diente de un tiburón

F de frustración
fuerza maligna
P de prostitución y de pesares
ni Fulgencio ni Fidel
a los altares!

la lluvia golpea sin prisas
los cristales de esperanza
otro Castro en el poder
monarquía comunista
nada ha cambiado en La Habana
los huracanes dormidos
escriben cartas saladas
los barrios nunca se alteran
el ron rueda por las casas
ya muere el fin de semana
pueblo sufrido que espera
un ciclón con aguas claras
que le devuelva el mañana
dejar atrás los burdeles
de la época Batista
pero también los cuarteles
de la era fidelista

Al fin se va Fidel
pues todo pasa
todo cansa
todo acaba

en un punto entre la vida y la muerte
se debate el comandante colorado
no lo recibe la parca por cobarde
ya no lo aguanta la vida por malvado

© Patricia Velásquez de Mera

miércoles 13 de febrero de 2008

REQUIEM POR UNA MAESTRA

Susana Enriqueta Triviño i Triviño

REQUIEM POR UNA MAESTRA

llegaba puntual
extendía el silabario sobre la humilde mesa
y hurgando en su maleta
como en arte de magia
saltaba al escenario la libreta

tomados de su mano
los niños recorrieron
ese mundo infinito
que se esconde en los libros
que les cambia la vida
que les nutre la senda

trazando jeroglíficos
jugando en la pizarra
los pupilos traviesos
dibujaron las letras
nacieron las palabras
crecieron los poetas

cada niño era un nombre
no un número sin alma
en el corazón de La Maestra

las madres agobiadas
descifraron sus cuitas
compartieron recetas
cocinaron sus guisos
enjugaron sus lágrimas
al pie de La Maestra

disfrutaba del mar
de las flores
del campo
mas pensando en sus niños
se metía en el bolsillo
el paisaje y la luna
y volvía a la escuela
trayendo en sus historias
las olas y los grillos
el sol y las cometas

cada graduación
delataba a la madre
palpitando en el pecho
de Lico, La Maestra
ver partir a sus hijos
en busca de una estrella
la hacía rememorar
sus propias epopeyas

el tiempo fue pasando
miles de niños abrieron
sus alas junto a ella

herida por el tiempo La Maestra
un día se retiró
a contemplar las aves
desde una enredadera
de plantas pesares y dolencias

y le tocó escribir
entre lágrimas gruesas
el último capítulo
de su propia libreta

hoy se fue a descansar
en un banco del cielo
y a la sombra de un árbol
tendrá un largo recreo

en lugar de la siesta
se marchó a continuar
su tarea de amor
en las aulas de un pueblo
en donde no la alcanzan
iniquidades necias
ni absurdos desconsuelos

una misa solemne
una rosa muy blanca
para su gris melena
un toque de silencio
para su amada escuela
repica el campanario
ha muerto La Maestra


© Patricia Velásquez de Mera
Febrero 12, 2008

domingo 27 de enero de 2008

MOMENTO MAGICO



Del verano de 1988 en Guayaquil, data esta foto que reúne a dos almas nobles, dos grandes talentos, Jenny Estrada, brillante historiadora guayaquileña y Eddie Chiang, médico de profesión y poseedor de una de las voces más hermosas que ha tenido y tiene el Ecuador. Fuimos testigos de ese momento mágico y creemos que merece sitio de honor en nuestro espacio cibernético: el de los mejores recuerdos.

ESCUCHE SEÑOR CORREA!




ESCUCHE SEÑOR CORREA!

Es una pena, pero es obvio que la contundente y multitudinaria respuesta del pueblo de GUAYAQUIL al enorme poder de convocatoria del Alcalde Jaime Nebot, en lugar de hacer reflexionar a Rafael Correa, le fastidió al punto de no poder evitar, una vez más, decir algo sin sentido. Otra vez ofendió a GUAYAQUIL aseverando que la marcha fue producto de una estrategia regional de la oligarquía latinoamericana. Lamentablemente, la única estrategia multinacional aquí, es la de los mandatarios de ciertas naciones, harto conocidos por sus regímenes injustos, excluyentes y falsamente apellidados socialistas. Nos solidarizamos con todo pueblo atropellado por tiranos y opresores pero nuestra lucha es nuestra, sugerir semejante disparate sólo enciende más la llama de la decepción en nuestro ECUADOR. Lo del jueves fue espontáneo, algo de lo que evidentemente, careció la marcha del movimiento País por su primer año en el gobierno. El abuso de poder que reina en Bolivia, ese sí es parte del plan del clan de los tres líderes, que están queriendo obligar a sus respectivos países a despeñarse por caminos de esclavitud y miseria.
Pero volviendo a lo nuestro, fue penoso ver a compatriotas de lugares fríos soportando las altas temperaturas, deshidratándose el día de la marcha de País, obligados todos a desfilar lejos de sus ciudades de origen, a viajar incómodamente y mantenerse de pie en la avenida Nueve de Octubre, mientras únicamente los muy allegados al Presidente disponían de sillas para descansar. Cuánto respeto y amor a los ecuatorianos, cuánta equidad, cuánta justicia social! Muy probablemente, algunos de los ciudadanos que nos visitaron ese día, se quedaron a vivir en La Perla al olfatear aires de libertad y progreso en nuestra urbe. Y muy probablemente, el día 24 de enero, marcharon junto a Nebot por esa oportunidad de futuro.
Escuche bien señor Correa, no nos ofenda más, no nos provoque, no nos vamos a cansar de protestar, de levantar la voz para poner punto de orden, usted no nos va a intimidar, el porvenir de nuestra ciudad y de nuestra patria, es sagrado y no le vamos a permitir de ninguna manera que haga con nuestra dignidad y nuestro derecho a vivir en democracia, lo que le de la gana. Ya lo dijo en nuestro nombre el Alcalde, esto es el comienzo, no vamos a desmayar para defender lo que nos pertenece y sepa usted que la convocatoria de nuestro primer personero municipal, fue mutua. El invitó al pueblo a marchar y el pueblo lo invitó a él a regresar en las urnas por su trayectoria como burgomaestre, porque no nos ha fallado, porque se tomó con honor y responsabilidad su paso por el sillón de Olmedo. Fácil es decir que la caminata fue organizada por el PSC pero señor Correa, compare usted su arrollador triunfo con la votación que el partido que a usted le quita el sueño -y ya sabemos porqué-, sacó en las últimas elecciones y la respuesta es obvia. No mienta, no se mienta, no haga mentir a sus colaboradores, no pague sumas millonarias en propaganda falsa, vulgar y ridícula en la que nadie cree. Por qué no usó ese dinero de las cuñas en contra de la marcha, en algo útil para el pueblo? Se queja de que se gasta mucho en GUAYAQUIL y puso tantos dólares en esos avisos que no le dieron resultado? Lo del jueves 24 de enero fue una lección insuperable de civismo y unión entre hermanos ecuatorianos, una de irrevocable vocación de libertad bajo nuestra bandera azul y blanco, la de la paz y el trabajo.
No somos borregos, señor, no nos adueñamos de tragedias ajenas, no hay nada que le haga perder a usted más terreno entre los “madera de guerrero” que estos ataques sin “majestad” que hace contra su propia ciudad y los conciudadanos. Estamos bastante ocupados tratando de convivir con el error de haberlo elegido presidente, para importar los problemas de otros países a nuestro “cantoncito”. Somos originales, no copiamos formas de protestar, somos más creativos que aquellos que calcan estilos extranjeros, somos el ECUADOR en GUAYAQUIL, somos intrínsecamente libres. Si tanto nos odia, ignórenos, déjenos vivir en paz, aprenda a respetar a nuestro pueblo y a la ciudad que lo vio nacer. Por favor, aún está a tiempo, si quiere diálogo estamos dispuestos, pero si lo que quiere es guerra, le responderemos al más puro estilo guayaco, con estruendosas y demoledoras manifestaciones de paz y lealtad.

© Patricia Velásquez de Mera

jueves 24 de enero de 2008

REVOLUCION PACIFISTA



Foto tomada de EL UNIVERSO, Enero 25 2008

llora el cielo emocionado,
Guayaquil está de pie
azul y blanco sagrado
el pueblo entero reclama
autonomía y respeto
cruza el boulevard armado
de paz y de voluntad

Nebot, Alcalde de Alcaldes
abrazado a la bandera
llevado en hombros avanza
los estudiantes lo aclaman
se oye el grito libertario
del Malecón al Salado
de La Rotonda a Los Guasmos

las Cuatro Esquinas se acercan
al Parque del Centenario
cuya antorcha incandescente
ilumina cada paso
de los guerreros de paz

baila el Reloj extasiado
con el espíritu de Olmedo
su alegría la refleja
el Palacio de Cristal

Flor del Bastión va llegando
los Viejos nuestros maestros
desfilan de traje blanco
El Guasmo y La Prosperita
caminan mano en la mano
La Trinitaria El Suburbio
La Atarazana y Urdesa
juntos todos como hermanos

una voz se oye y retumba
con su discurso infinito
conciliador futurista
revolución pacifista
que nadie la detendrá
NEBOT estamos contigo
GUAYAQUIL ES LIBERTAD!!

© Patricia Velásquez de Mera
Enero 24, 2008

martes 22 de enero de 2008

AÑORADO RELOJ MUNICIPAL




Añorado Reloj:

Te escribo desde muy lejos para que sepas que estoy en pie de lucha, que mis más cercanos aliados, la pluma, el cuaderno y el lienzo, no te han olvidado y nos hemos declarado en asamblea permanente… Antes de proseguir con el tema de interés, debo comentarte que mientras redacto esta carta, las voces de la lluvia helada golpean el vidrio de mi ventana. Cada gota viste su traje transparente que le roba luz a las lágrimas y lágrimas a la luz. La nieve en cambio ha anunciado el retraso de su visita por motivos de fuerza mayor. Después de todo, ella, como la lluvia, vive y muere supeditada a la fuerza y el talento del viento, ese insuperable director de orquesta que permite la sincronía encantada en la caída de cada uno de sus copos…
Al otro lado del mundo, donde la mitad de mi corazón habita irremediablemente, estás tú, figura descollante y legendaria, con tu tic tac inolvidable golpeando el vidrio de las lunas de mis lentes y derritiendo en gotitas de nostalgia, el horizonte congelado en el recuerdo de mi pluma. Mi amigo Reloj, me llamas y tu calor me abraza vistiendo de celeste y blanco el paisaje del “Guayaquil de mis Amores” que vive por siempre en mi cuaderno.
Me dices que el Alcalde Nebot ha anunciado el encuentro mágico de los ecuatorianos comprometidos con el derecho a la libertad y el progreso de todos los ciudadanos para el día 24 de Enero, en nuestra ciudad, la más bella y corajuda de América Latina. Después de todo, Guayaquil vive apuntalada en el ritmo de los latidos de tu corazón, Reloj, y en su invencible estirpe guerrera, en su historia heroica que le ha permitido superar voraces incendios, enfrentar feroces ataques de piratas, sobrevivir pestes infernales y envidias perversas y hoy, una vez más ante la envestida furiosa, desleal y malsana de enemigos maquiavélicos y taimados, se congrega a tu alrededor, firme y democrática, pluralista y patriótica para cantar contigo y junto al río, su irrenunciable y firme oración de libertad!
Y por eso, al recibir tu llamada Reloj Municipal de apellido noble, puntual amigo de la infancia, he cruzado presurosa el puente de la nostalgia que no nos separa, que nos ata, y he desplegado nuestra bandera con orgullo, izándola al viento del norte para que el aliento ondee al sur y le rinda mi cálido homenaje al puerto ardiente que nos viera nacer a los dos, el que nos acunara con cantos de grillos y sonrisas de iguanas y sirenas; el que nos despertara con el zumbido mágico de un mosquito bailando entre nuestro río Guayas y el filo bordado de conchitas del Estero Salado. Puerto que me acariciara en la mano tibia de mi madre, Yolanda, belleza octogenaria guayaquileña que en su juventud caminó miles de veces junto a ti causando tu admiración, mujer guayaca que me mostró tu rostro por primera vez, de quien heredara la vocación de independencia y la madera de mangle combatiente, mujer de paz pero que me enseñara el camino por donde mareas humanas, llegan por voluntad a la Nueve de Octubre para exigir justicia sin claudicaciones ni demoras.
Reloj, estoy contigo, mientras te dedico cada copo de nieve inmaculada que vuele frente a mis ojos en este frío invierno, te abrazo y me contagio de tu calor y tu pasión porque el momento de exigir respeto a nuestra ciudad, ha llegado! Vamos a hacer historia, marca la hora Reloj Municipal que todos llegaremos puntualmente porque LA LIBERTAD, NI TIENE PRECIO, NI ESPERA!

© Patricia Velásquez de Mera

domingo 6 de enero de 2008

LA RESISTENCIA




LA RESISTENCIA

más de ochenta gobiernistas
coronan al opresor
un rey pseudo socialista
que juega con la justicia
y entre espadas oxidadas
mezcolanza expansionista
Juan José Flores camina
con el cuchillo chavista

qué decir de la Península
territorio arrebatado
por cuatro descamisados
quemando su propia bandera
en el más infame atraco
y ellos con corbata y saco
atizándoles la hoguera

desde su infantil ceguera
nos quieren robar el mar
no entienden que somos perla
que lo nuestro es navegar

que de un beso del océano
surgió Guayaquil la bella
que por eso es su destino
pacífico y octubrino
ser del mar siempre la estrella

que el tumbo golpea y muere
con la fuerza de su puño
sin alterar las gaviotas
que peinan el horizonte
aplaudidas por corales
que idolatran su terruño

gira el mar cruza otros puentes
pero volverán las aguas
a subirse a los portales
a bailar en nuestras fuentes
y siempre serán del Guayas
a pesar de disidentes
la península y sus playas

doloroso 2007
la libertad conculcada
las bandas solapadas
de comensales traidores
se esconden en los portones
no para escapar del sol

vuelan libres los mafiosos
orgullosos de su rol
los confundidos de turno
pelean con los tiburones
y entre gritos y empellones
con las tácticas de siempre
recitan cínicamente
versos de liberación

en su inaudita rodada
la patria agota a su antojo
hasta su mejor canción

fue aplastante la presencia
de las tropas en Dayuma
que por tener nombre de hembra
fue violada a media noche
en colectiva estampida
de un pelotón de fantoches

el asalto se hizo público
con fusiles por la espalda
los cuerpos semidesnudos
cabezas amontonadas
fueron números sin nombre
pies descalzos soportando
la dignidad pisoteada
viajando como animales
sobre el balde de un camión
bajo botas enlodadas

Ecuador abre los ojos
que ya estás peinando canas
de la histeria electorera
sólo te queda un crespón
evidentemente rojo
en las cuentas de emergencia
fortuna dilapidada
que se gastan a su antojo
tributo que paga el pueblo
aunque no reciba herencia
dinero que se devoran
sin vergüenza y sin sonrojo

en dónde está el corazón
en el sepelio de Alfaro
despedazado otra vez
arrancado a Guayaquil
sin pudor y sin reparo?

en dónde maldita sea
está el amor por la patria
en el discurso mañoso
en la arrogancia indeseable
en la prensa amedrentada
en el insulto inaudito
proferido con rencor
en contra de Guayaquil
bendito puerto infinito
que doblegó los manglares
para albergar a los hijos
de costa sierra y oriente
que revive a los enfermos
que el estado omnipotente
manda al limbo indiferente?

se equivocan los tiranos
la paz es nuestra trinchera
pero no estamos pintados
al pie de su enredadera

por eso en parques y plazas
soportan el sol a cuestas
las guerreras de paz guayaquileñas
escuadras de voluntarias
ciudadanas sin espadas
armadas con sus banderas

ondea el viento a su paso
y con la brisa del río
se despeinan sus melenas

llegan de todas partes
del suburbio y la Prosperita
de Samborondón y Los Guasmos
de los Ceibos y las cuatro esquinas

vienen a exigir justicia
no buscan hostilidad
su consigna es dialogar
pero si un cínico intenta
pisotear su dignidad
encontrará resistencia
por su tierra y por su mar

con candiles de heroísmo
como la historia relata
Guayaquil está de pie
sus mujeres no se espantan
ante gritos destemplados
más le temen al silencio
disociador y taimado

ruge la entraña del vate
que no se arredra ante el odio
de satánicos entuertos
y turbas asalariadas
preferible es estar muertos
que aceptar las canalladas

© Patricia Velásquez de Mera

martes 1 de enero de 2008

Una Mirada a los "ABSURDOS COTIDIANOS" de Rubén Darío Buitrón

Más allá de su capacidad como narrador el escritor es lo que dice, el cómo lo dice muestra su talento. Pero cuando entre líneas se lee las conclusiones a las que llega el autor, la explicación de un hecho nos da una clara idea de qué clase de ser humano está portando el lápiz. Qué es lo que un escritor descubre nos da la pauta de qué es lo que anda buscando. Y ese es a mi entender el valor singular de un libro de crónicas con el que Rubén Darío Buitrón se convierte en “la conciencia detrás del parabrisas”, siguiéndonos los pasos a los transeúntes aún en las que parecieran las más simples situaciones, descubriendo lo singular de cada cita, de cada gestión, de cada pisada, de cada mirada.

“Absurdos Cotidianos” es una búsqueda permanente del alma de las ciudades y pueblos del Ecuador, de sus luces que son los ojos de su gente. Es el encuentro con los demás y con uno mismo, es el perdón, el dolor, el todos los días. Es una pluma ágil que vuelve profundas las cosas más llanas, que se adapta a cada circunstancia, que permite disfrutar de lo elemental, de lo que parece que no importa pero que constituye la vida misma.

Conocí a Rubén Darío a través de su columna de “absurdos”, me sorprendió su genuino interés en el ciudadano común, ese que todos olvidan, al que recurren en las elecciones o para venderle productos de consumo masivo. Me llamó la atención la sencillez y la ternura de su prosa, muchas veces escrita con un candil de ingenuidad poco común en un hombre de su experiencia y su capacidad. Ese detalle le da un indiscutible sabor de esperanza a su obra. Algo así como un tibio té de manzanilla aún cuando el mal en el estómago sea uno incurable. La literatura necesita hombres buenos que enciendan frente a nuestros ojos las luces del porvenir, porque aunque no sean muchos los que leen, suman millones de millones y cada página con conceptos edificantes ayuda a reparar aunque sea un minúsculo tramo de la carretera infernal del gozo con la violencia, con el atropello, con el caos, que a menudo se confunden con expresiones de arte.

“Absurdos Cotidianos” nos permite mirar a los ojos del limpiador de carros que se lanza con un trapo sucio a enlodarnos las ventanas del automotor, esa criatura cuyas motivaciones detrás de su “trabajo” desconocemos. Es fácil asumir que el chico está siendo utilizado por sus padres para hacer dinero pero debe haber algo más en esa familia que expone la vida de sus hijos en las calles plagadas de peligro. Cada vida es un libro y eso es lo que aprendemos con esta obra en la que el autor nos brinda un mapa del corazón del individuo común, utilizando un lenguaje fácil y cotidiano, familiar y relajado. Pero Buitrón va más allá todavía, abre su corazón de par en par y se confiesa sin temores frente al lector al relatarnos por qué razón, en su opinión, les “pagamos” a los limpia vidrios callejeros: “Un gesto espontáneo para repartir monedas que sobran de algún vuelto y que se las mantiene en la guantera del auto como si fueran otro extintor de incendios.”

En Fronteras Inadmisibles”, otra de las cincuenta y un historias de la obra, aprendemos el mecanismo del autor para seguir a corta distancia los zapatos de algún peatón. Al principio lo mueve la curiosidad periodística casi gatuna, se le desborda el olfato al busca crónicas pero el corazón se le atraviesa en el juego y lo traiciona. Entonces se involucra en la trama, la vive, la piensa, la desmenuza en letras y en sentimientos. Y se percibe su frustración cuando la historia ajena no llega a final feliz, porque en el camino, la hizo suya.

Hay frases de gran valor en “Absurdos Cotidianos” en las que el autor nos da lecciones inesperadas de aceptación de derrotas colectivas, unas que van contra la maquinaria de poder de fabricantes y distribuidores de productos que la sociedad acepta, y de cuyo uso el público se vanagloria a pesar de ser harto conocido el letal efecto de algunos de ellos: “Entendió que las personas se mostraran indiferentes ante la posibilidad de comprar un helado y más bien buscaran un cigarrillo o una cerveza porque son lo más parecido al sabor de la frustración”. Cuánta verdad!

“Identidad en la Memoria” es una ráfaga de ternura y de nostalgia, de culpa y orgullo, de profundo y ejemplar amor a la ciudad natal del autor, Quito, la capitana, con “su cielito lleno de estrellas”. A ella le canta el poeta que habita incuestionablemente el corazón y el cuaderno de Rubén Darío Buitrón: “O quizás no fue ella, sino tú, quien desde la distancia extravió ese amor y dejó su corazón deshabitado, solitario y vacío. Cinco años después de tu partida, esta noche empiezas a entender que la percibías con cierta indiferencia porque dejaste de creer en quienes la manejaban y miraste con impotencia a quienes quisieron destruirla. Bajo una luna amarilla la ciudad te susurra y parece envolverte en la dignidad de su historia, sus misterios, tradiciones, raíces y batallas”.

Libro refrescante que no olvida la pasión por el fútbol, el tráfico intenso de la ciudad grande, la calma del riachuelo imaginario por el que volvemos a buscar la mano de una abuela; libro que nos hace sentir más ecuatorianos y dueños de nuestra cultura, de nuestro futuro y de nuestro porvenir. Libro para mantenerlo en la mesita de noche y volverlo a leer cada vez que se nos haga urgente el recorrer con los pies descansados el monumento a la diversidad que es nuestro país.

No hay antídoto para el dolor que representa la pérdida de un ser amado que ingresa al quirófano con la esperanza de sobrevivir a un disparo, a un cáncer avanzado, a una apendicitis no diagnosticada a tiempo. Rubén Darío Buitrón encuentra sin embargo las palabras, se reinventa un diálogo que todos hemos vivido alguna vez en la vida, nos hace escuchar los pasos de la enfermera deslizándose misteriosa y presurosa, siempre de espaldas por los pasillos del hospital frío, mientras los familiares ven transcurrir el reloj en espera de que se abra una puerta y aparezca en escena un cirujano con la boleta de vida o muerte para el paciente. Buitrón, como todos nosotros, no despeja la incógnita pero nos prepara para la sorpresa dolorosa con una palmada suave en el hombro, una de solidaridad. Otra de las perlas de “Absurdos Cotidianos”.

Patricia Velásquez de Mera

FELIZ 2008!

Ocurrió una tarde de un 31 de diciembre, agonizaba 1997. Yo vivía en Nueva Orleáns. Me encontraba en una farmacia y en ese momento le estaba pagando a una muchacha del mostrador de Kodak por unas fotos recién reveladas. En cierto punto de la conversación sentí como que alguien nos observaba pero no me detuve a pensar en ello. Mas cuando me despedía de la chica y nos decíamos Feliz 1998, una señora de unos cuarenta años, intervino en el diálogo con una sonrisa luminosa para desearnos en español que en el año venidero “encontráramos una golondrina”.

Ni siquiera nos dio la posibilidad de preguntarle qué quería decir con eso porque desapareció rápidamente. Me volví hacia la empleada del negocio y compartimos una sonrisa sin palabras. “Está loca” recuerdo que fue todo lo que se me ocurrió en ese instante. La muchacha me pidió que le tradujera la palabra golondrina y lo hice pero a juzgar por la expresión de su rostro, asumo que mi respuesta la mandó directo al limbo. Si yo sé poco de aves, ella no sabía nada.

En 1998 me mudé a vivir en Nueva Jersey y mi vida cambió radicalmente por circunstancias que no viene al caso analizar. Lo cierto es que cada 31 de diciembre me pregunto si la dependiente de la farmacia habrá encontrado su golondrina, si la mujer que nos dejó el buen deseo ya tendría la suya cuando nos interrumpió el saludo, y si en medio de tantos beneficios que recibimos a diario, en medio de tantas flores que crecen en silencio, sin que las notemos, yo habré dejado pasar la mía. Me consuela recordar que cuando la extraña dama lanzó al aire su frase, no mencionó un año específico, por lo que, asumiendo que todos merecemos más de una oportunidad, me alisto para perseguir mi ave errante el año venidero. Si he ignorado sus vuelos rasantes, sus banderas en formas de nube, si aleteó frente a mi ventana en un día lluvioso y no la invité a pasar, me bastaría con que regresara en primavera oliendo a sur, oliendo a mar… aunque no elija mi jardín para anidar. Hasta me conformaría si el canto de un avión me la trajera inesperadamente a la memoria.

He esperado todo el día por este momento, tenía que contarles mi historia, mi sueño, mi esperanza. De pronto me asaltan las ganas de cantar a todo pecho “ya sonaron las campanas son las doce” pero si lo hago mi familia y mis gatas me mandan a desvelar en la terraza. Ya es 31 de diciembre, al Año Viejo le quedan 24 horas de vida en mi diario, en mi pluma, en mi reloj. Aún tengo chance de compartir con ustedes un momento más de este difícil pero bien intencionado 2007, para desearles de corazón que encuentren su golondrina, su ave migratoria, su oportunidad. Que si no llega en este año o si la dejaron pasar sin percibir su aroma, tengan la fe, la perseverancia y el coraje para seguirla esperando, persiguiendo, buscando hasta alcanzarla.

FELIZ 2008!

Patricia Velásquez de Mera

viernes 28 de diciembre de 2007

CARTA ABIERTA AL SEÑOR RAFAEL CORREA DELGADO, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR

CARTA ABIERTA AL SEÑOR RAFAEL CORREA DELGADO, PRESIDENTE DE LA REPUBLICA DEL ECUADOR

Señor Rafael Correa:

Usted ascendió al poder por mandato del pueblo y bajo la constitución supuestamente vigente, una que ayer fue burdamente atropellada en La Cadena, una de la que usted hace caso omiso como si su único propósito fuera el de sembrar el caos y arremeter contra todo ordenamiento social, jurídico, legal, para mantener ocupadas las mentes de los ecuatorianos mientras se inventa enemigos y conspiradores en cada esquina y despliega su rabia y su odio sin sentido no solamente contra Guayaquil, su cuna, sino contra todo el que no le da la razón y no le agacha la cabeza.
Por qué le vamos a agachar la cabeza, señor? Las monarquías no tienen cabida en nuestro país. Tiene usted exactamente los mismos derechos que tenemos todos los ecuatorianos, es más, usted es el primer servidor público, no sé si le queda claro este concepto. Usted es quien debería fomentar la paz, la concertación entre hermanos ecuatorianos, vengan estos de las familias que vengan, sin dejar mezclar en su discurso cualquier móvil personal detrás de su actitud insoportablemente beligerante. Usted tiene la obligación mientras ostente la primera magistratura del país o cualquier cargo público, de rendirnos cuenta de sus actos, de no planear en secreto estrategias que afectan drásticamente los intereses de los ciudadanos de todos los rincones del país y que deben ser discutidas en público.
Usted tiene el compromiso con sus partidarios de demostrarles que efectivamente la doctrina que pregona, es la que conviene a nuestra sociedad, pero sin atropellar a quienes no comparten sus ideas.
Todos estaríamos encantados de poder un día no lejano hacerle una venia de admiración a su paso si es que usted, con su trabajo y su ejemplo se ganara el respeto de los ecuatorianos cumpliendo con su responsabilidad como ciudadano y como gobernante. No solamente los que creyeron en su discurso se sentirían orgullosos y satisfechos de haberle dado su respaldo para que consiga un cargo de excepcional honor y bien remunerado, sino que los que no votamos por usted, estaríamos felices de poder reconocerle sus méritos, que redundarían en beneficios para todos.
Señor Correa, el país no es suyo, el abrumador respaldo que le dieron en las urnas puede volverse en su contra si usted traiciona los sagrados intereses puestos en sus manos. Permítame ponerlo frente a un espejo. No hay uno en palacio? Usted actúa como un dictador, como un rey pseudo socialista. Usted abusa de su investidura y no parece darse cuenta de que el tiempo corre, han pasado más de once meses desde que usted leyera un discurso bonito en el Palacio Legislativo, pero del dicho al hecho se nos hace una eternidad a los ecuatorianos porque no se ha cumplido una sola de las promesas que se incluyeran en ese discurso. Vamos a tener que eventualmente pasarle factura por cada centavo que le hemos pagado de sueldo y por cada plato de comida, cada cena cara, cada viaje, cada lujo, cada paseo, cada camisa bordada de diseño exclusivo que usted ha recibido como pago por el trabajo de Presidente.
Por cierto, hablando de sus ya famosas camisas, “el hábito no hace al monje”, señor Correa. Cree usted que las antorchas cuando el sol se oculta, los elefantes blancos construidos con dinero del pueblo, los caballos blancos tipo Napoleón, los disfraces de montonero, los viajes con su séquito a todos los rincones de la república, pueden engañar a trece millones de hombres y mujeres? Cuánto nos subestima. Un circo siempre será un circo! Es cierto que no todos los ecuatorianos han pasado por las universidades internacionales en las que usted ha estudiado, pero señor Correa, eso tampoco nos impresiona, no olvide usted que el saqueo más grande cometido en nuestro Ecuador fue liderado por un ex alumno de una de las universidades más prestigiosas del mundo.
Señor Correa, desde cerca o desde lejos, los que amamos verdaderamente el país, los que contribuimos con nuestro esfuerzo diario al progreso del Ecuador, nos mantendremos vigilantes y no vamos a permitirle que siga usted haciendo trapo de nuestra dignidad, que siga vejándonos con expresiones burdas y amenazando a todo el que no sea santo de su devoción. No le vamos a permitir que trate al pueblo como una bola de patanes, y no le vamos a consentir que siga usted aceptando que se lance bombas lacrimógenas sobre los cuerpos de nuestros hermanos o alentando a las fuerzas armadas y a la policía en una lucha contra su propia gente. Qué vergüenza, señor que no haya usted siquiera revisado el código de trabajo, a juzgar por declaraciones suyas recién emitidas, en las que sugiere a los trabajadores tomarse fábricas y empresas. Le importan a usted realmente los trabajadores? Qué peligroso intento de desestabilización cuando de manera irresponsable dice usted en un acto público “pongan veinte mil personas con sus riquezas y presiones a los pequeños comerciantes, que la revolución ciudadana pondrá el doble o el triple de gente”. El arbitraje en la pelea callejera, la guerra de camisetas sudadas, no es lo que el país esperaba de un académico que fue llevado en hombros al poder con gran esperanza e ilusión por un gran sector de compatriotas, que hoy están en desacuerdo con la mayoría de sus actitudes. Todos somos ecuatorianos, todos tenemos derecho a todo. La redistribución de la riqueza no se consigue a golpes ni con violencia sino con inteligencia, con trabajo, con planificación y real sentido de la justicia, ganándose la credibilidad y la confianza del pueblo entero.
No es pecado que existan ciudades como Guayaquil en donde el progreso ya es de todos. Pretender destruir a Guayaquil es como si tratara usted de incendiar su propia casa. El espejismo del poder obnubila, todos lo entendemos, pero para eso estamos los que no buscamos cargos públicos, para recordarles a los que los ostentan que están a nuestro servicio y deben hacer bien las cosas o serán relevados de sus puestos y juzgados por la historia como se merecen..
La aplicación arbitraria de la fuerza, el absurdo llamado a la confrontación entre ecuatorianos, la ilegal represión de que han sido objeto los alcaldes de muchas ciudades y su caravana el día 27 de Diciembre en La Cadena, demostrando que no hay derecho a la libre circulación y expresión de las ideas; el doloroso maltrato a los habitantes de Dayuma, etc., son actitudes que estamos anotando al detalle y que no se las vamos a seguir permitiendo. Se equivoca usted si cree que los ecuatorianos estamos pintados en la pared.
Compórtese señor Correa, si quiere respeto, ponga ejemplo; si quiere paz, no invite a la guerra; si quiere progreso, trabaje, señor. No pretenda destruir lo que con tanto esfuerzo se ha logrado en el “cantoncito” más hermoso, pujante y progresista del Ecuador y de América.

Patricia Velásquez de Mera
Guayaquileña

Diciembre 28 de 2007

martes 25 de diciembre de 2007

FELIZ NAVIDAD 2007!

Por un camino de ceibos vuelvo a la infancia, entre las ramas verde esperanza de los árboles, se asoma incandescente una estrella que me guía. Es Marte, el planeta, pero yo no lo sé. Lo único que sé es que el astro ilumina mi sendero, que avanzo confiada. Miro extasiada la estrella y creo ver en ella una imagen conocida: tres personas, un hombre, una mujer, un niño. La Sagrada Familia -digo-, mientras me persigno emocionada.

Había apretado el paso porque tenía temor de la oscuridad, ahora respiro aliviada disminuyendo la velocidad, me deslizo sin prisa para gozar de ese espectáculo que imagino solamente mío. Asumo que si no fuera por las tinieblas, no habría manera de apreciar el prodigio de la luz.

Milagro! Todas las penas del camino pasan velozmente por mi mente como una película y van quedando atrás. Pero ni el recuerdo de los episodios más tristes de mi vida logra entristecerme. Siento paz, deseos de apretar ahora si el paso, arribar pronto a la meta, emprender una nueva jornada sin temores. Anhelo que amanezca pero ya no le temo a la oscuridad.

Al llegar a una esquina veo otras luces a los lejos, las de mi ciudad. Marte sigue brillando y yo sigo creyendo que la estrella está en el cielo solamente por mi, que la Sagrada Familia me guía, me llama… Al doblar la esquina descubro miles de personas en un parque, todas mirando al cielo. Al principio siento vergüenza de mi ingenuidad pero me veo en tantos rostros, cada par de ojos es un farol que el planeta brillante mira enternecido desde el espacio. El astro parece decirnos: La felicidad consiste en compartir, recibir es sólo un ejercicio de rebote. Yo brillo para ustedes con luz prestada del sol.

Los ceibos han quedado atrás, fueron reemplazados hace muchos años por pinos gigantescos. El amanecer me sorprende lejos del Polo Sur, cerca del Polo Norte. Los duendes de Santa viven el día más ocupado del año. Es 25 de Diciembre, el sol brilla intensamente, la Navidad florece. La estrella de David descansa, planeta de amor universal que se asomara puntual en el sendero de millones de seres en esta Noche Buena del 2007, a una de distancia de 88,5 millones de kilómetros para podernos alcanzar a todos por igual.

Puedo percibir el calor y el amor de la Sagrada Familia, MI FAMILIA, ellos son mi estrella incandescente!.

Vuelvo al parque donde la infancia no muere, donde los rostros amados permanecen inalterables. Mirando juntos al cielo podemos perderle el miedo a la oscuridad del camino y al frío de la distancia, al temor a la soledad porque en el infinito, existe la luz que nos guía al amanecer, que nos une: LA FE!



FELIZ NAVIDAD!

Patricia Velásquez de Mera

viernes 21 de diciembre de 2007

SAN JOSE

SAN JOSE

durmiendo en una esquina
entre cartón y pajas
un hijo de Dios sueña
con pan y mermelada
sin José sin María
soledad en la espalda

con doce campanadas
se despierta el mendigo
es la iglesia que llama

las luces de los árboles
vestidos de colores
destellos de opulencia
asoman a sus ojos
reflejo intermitente
de ajena carcajada

se arropa el indigente
con su piel arrugada
envuelto en el silencio
curtido en su desgracia

hace calor en el Guayas
en New Jersey la nieve
viste de blanco las casas
y en las esquinas del mundo
noche a noche
madrugada a madrugada
la navidad es real
una mujer dando a luz
muerta de hambre
pariendo un sol de esperanza
por amor o por capricho
por error o conveniencia
accidente o violación
no importa la circunstancia

los San José están escasos
en confusión matemática
los Jesús se multiplican
en ascendente montaña
que las Marías prefieren
no permitirles nacer
para cortar de raíz
el eslabón de miseria
que los encadena en serie
al dolor a la violencia
la pobreza la ignorancia

los reyes magos no pasan
sobre camellos de fe
en tiempos de terrorismo
sus fortunas las dedican
a transportar extremistas
a comprar conciencias raras
a explotar almas en masa

hoy Jesús José y María
tienen pasaportes falsos
deambulan tierras extrañas
con la misma incertidumbre
de dos mil años atrás

afuera el mundo se mata
ya Belén nunca está en paz
la noche buena es tan plástica
las manos del que sufre
los ojos del que ama
el abrazo sin fuerzas
las ojeras azules del enfermo del alma
son luces que olvidamos
aunque cuelguen de las ramas
del árbol de navidad
de la raza humana

y el mendigo? José se llamaba
amaneció sin vida
hoy 25 de diciembre
en cualquier esquina
en cualquier ciudad
en cualquier plaza

en la iglesia las doce
repican las campanadas
celebrando alborozadas
la indiferencia pagana
de una nueva navidad

© Patricia Velásquez de Mera

domingo 9 de diciembre de 2007

PINKA


hoy he visto a Pinka
la he visto con los ojos del pasado
busqué su sonrisa
que a pesar del desconsuelo
el tiempo no ha derribado

en el camino del cáncer
se le encogió el pecho
se le creció el alma
se le doblaron las piernas
mas ella persigue el sueño
volando como estrellita
en noches de luna llena
robándole la esperanza
a cada paloma blanca

hoy
peleando con la distancia
para poder abrazarla
sacándole brillo a mis alas
le di la vuelta a la almohada

cerré los ojos rezando
y Pinka
trencitas de colegiala
se me coló en la mirada

pendiendo del cuello
llevaba un rosario
cuentagotas de dolor
piedra por piedra
ay ay ay
tormento que la acorrala

cuando quiso ponerse de pie
a saludar mi llegada
la ley de la gravedad
le secuestró las vértebras
terroristas contaminadas
desertoras agazapadas
engrosando las filas enemigas
pues cuando más las necesitaba
se le pusieron de espaldas

para atravesar la estancia
camina en silla de ruedas
deja volar los suspiros
y se arrima a la ventana
por donde pasan los árboles
las cometas y los niños
las mascotas del vecino
y los recuerdos que matan

sus ojos casi no cantan
las lágrimas de nostalgia
con frecuencia se le escapan
mientras extraña sus piernas
que dormidas en la falda
no la llevan de la mano
al parque frente a su casa

todo se desintegra y difumina
lienzo naturaleza vida
nuestras manos diminutas
son apenas luciérnagas fugaces
reflejos de luz solar
tan brevemente gozada

Pinka
se te rompió el sueño
se fracturó mi esperanza
yo quería llevarte al mar
a las montañas más altas
recorrer bosques nevados
con melenas despeinadas
colgarnos de algún ciruelo
compartir una cocada
un columpio cien domingos
meternos a un laberinto
por donde juntas volver
a navidad en la infancia

© Patricia Velásquez de Mera
Diciembre 2007

jueves 15 de noviembre de 2007

LA CARTA DE MARISABEL

(Foto: "La Pili" Oleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill, 2004)

La Carta de Marisabel

Su voz sonaba rara cuando dijo “pare!”, pero no me importó… la sentí como mía, como si brotara desde el fondo de mi ser y viajara con familiaridad por mis cuerdas bucales para perderse en el aire en forma de palabras… Tal vez mi voz es rara. Al escuchar su acento, una sensación de plenitud alumbró mi sombra, como que me completé al descubrirlo. Sentí que ése era el hombre que había estado esperando junto a la ventana de mis ojos, desde el día en que nací…

El pasó de largo, ni siquiera me miró. Avanzó como sobre nubes, visiblemente emocionado y al llegar al andén del tren, se fundió en un suave abrazo con otro hombre de características físicas muy similares a las de él. Luego del saludo, se acariciaron hondamente con los ojos y subieron al tren tomados de las manos.

A veces, cuando pienso en esa tarde en que creí brevemente, haber encontrado al hombre de mis sueños, sonrío con nostalgia al escuchar el chaca chaca del vehículo a punto de llegar a la estación. Es claro que en ocasiones uno se forja utopías y las arrastra por la vida en una especie de ceguera. La gran mayoría de los sueños, nada tiene que ver con la realidad. En mi caso, una realidad empapada en cada corner por la presencia de alguien que se bajó de otro andén y se cruzó conmigo en el metro. Alguien, que como el polen transportado por el viento, de manera natural se coló en mi paisaje en el momento preciso, para que escribamos nuestra línea compartida del teatro de la vida.

No sé si al fundir mi rutina con la de él, concluí mi búsqueda o si estas letras constituyen una especie de agazapada esperanza, una traición imaginaria a mi compañero de ruta. No sé si juntos desperdiciamos el día a día mirando por el balcón en espera de un relámpago azulado que nos permita renacer. Ni siquiera sé si ese sentimiento existe, aún cuando lo tenemos bajo nuestros ojos con sus trenzas brillantes y desayunos frugales, fiebrecitas pasajeras y tareas escolares. No sé si sabemos que el amor duerme bajo nuestro techo cada noche, no sé si comprendemos que de flores, canciones, cenas y paseos de nuestros primeros encuentros, el mapa se tornó en carne viva en cada pedacito de ser de nuestra hija, quien ya se asoma al balcón con su sonrisa resplandeciente, copiando nuestros errores, quizá soñando en ver pasar un día, asomado a la ventana del tren, al hombre de sus sueños…

No sé cómo decirle que si espera por el tren de la foto inalcanzable, el de ella, se le puede escapar.

No sé cómo explicarle que el polen simplemente vuela, que no sabe de horarios, de boletos del metro, sólo de primaveras y direcciones del viento que a veces, se cruzan en el tiempo.

© Patricia Velásquez de Mera

jueves 25 de octubre de 2007

HIMNO DE LIBERTAD







HIMNO DE LIBERTAD

Levántate Guayaquil
que se hace tarde
ya suenan en el puente
en la autopista
los pasos del traidor
que se aproxima

Levántate que rugen
sus entrañas
con hambre
de acabar con nuestra herencia

Despierta
que al calor
de su demencia
los sátrapas
se mezclan con el viento
para llover desgracia sobre el puerto

Ya buscan
pescador a río a revuelto
confundir a las masas
mas el pueblo
ha de cobrarles
una a una sus miserias

Enfrenta Guayaquil
la innoble histeria
mutiladora
deleznable
y opresora

Arriba Guayaquil
mestiza hermosa
candente
invencible
luchadora

No te arredres
ante el cínico
malvado
desertor
con poderes
maquiavélicos

No le temas
Guayaquil
que en el pasado
no pudieron contigo
y con tu espíritu
insolentes
mercaderes
de tu gloria

No podrán
los malos hijos
de tu historia
que se arrastran
ante espadas extranjeras
vencer a Guayaquil
Azul y Blanco
sagrada expresión
de tu bandera

Con tus ojos de niña
tu cuerpo de mulata
tu espíritu guerrero
y tu sangre escarlata
Guayaquil
que renaciste de cenizas
vencerás la agresiones
de piratas

Los ceibos
soldados gigantescos
verdes centinelas
de nuestra ciudad
bajarán de los cerros
y en la Nueve de Octubre
rezaremos con ellos
tu credo inmortal

Mira al frente
Guayaquil con optimismo
enséñale
al cobarde que hay un pueblo
junto al faro de luz
con el que empieza
en Ecuador
la canción de libertad

El desdichado
que en acto desleal
besa el símbolo
que arropa nuestra urbe
y por la espalda le dispara
tiene un puesto
en el infierno
de la escoria
mala racha el futuro
le depara

Tu estrella brilla intensa
los canallas la ignoran
pero el Reloj Público
ha de marcarles su hora

Libérrima Guayaquil
no te detengas
eterna novia del mar
princesa invicta
al pie de tus laureles
iguanas y ciruelos
evocando el espíritu de Olmedo
en esta mañana de Octubre
yo te ofrezco
mi sangre si es preciso
para salvarte
de las garras
del protervo

Patricia Velásquez de Mera
25 de Octubre de 2007

viernes 19 de octubre de 2007

CARTA ABIERTA A LOS DELINCUENTES QUE OFENDIERON LA BANDERA DE GUAYAQUIL

Dicen por ahí que nadie ha protestado como se debe por la ofensa mayúscula de que fuera objeto nuestra bandera azul y blanco en manos de miserables asalariados, quienes nos han humillado públicamente en su plan sistemático y diabólico de control de Guayaquil y repartición demagógica e irresponsable del territorio de nuestra provincia.

Lo que no dicen y no reconocen los traidores que así se expresan, es que Guayaquil sí es de todos, porque en sus calles y plazas, en sus barrios populares o elegantes, hay una fanesca perfecta de granos multicolores, la de mejor olor, la de mejor sabor, en la que se mezclan a voluntad los sudores y los talentos, el sacrificio y la gloria de pertenecer a la más próspera, pujante, luchadora y hermosa de las ciudades del Ecuador, mestiza hasta el tuétano, en la que todos encuentran una oportunidad, ciudad ejemplo de desarrollo a nivel mundial.

Tampoco reconocen que al ofender la bandera de Guayaquil, se ha ofendido sin posibilidad de perdón, a la esencia misma del Ecuador, a ese afán integrador de nuestra ciudad estrella, de ser y por siempre haber sido, el puerto de la esperanza en donde cabemos todos los ecuatorianos.

A los desertores que nacieron en Guayaquil, Perla del Pacífico, a los arrimados que recibieron techo, educación y pan de Guayaquil y hoy le muerden la mano en gesto grotesco y desleal, a los que muestran la cara y a los que se esconden detrás de vándalos perversos, va dirigida esta carta.

Pobre de aquel que no respeta la tierra que lo viera nacer o le diera abrigo, pobre de aquel que reniega de su origen. Quien así actúa, se desnuda en público y no necesita escudarse detrás de supuestos intereses políticos o partidistas, porque los hechos vandálicos que propiciaron los ponen en evidencia, hechos que no tienen nada que ver con política sino con delincuencia, con impunidad, con atraco a la sociedad civilizada. Y en eso, todos los ecuatorianos estamos muy claros.

Tampoco es que no hemos reaccionado, nos ha costado tiempo hacerlo ante el dolor y la indignación que han causado, como cuando perdemos a un ser querido por un asalto, un asesinato, una traición. Y hemos actuado con prudencia, tratando de separar los hechos ya que la península la hemos considerado muy nuestra y así la seguiremos considerando. No hemos apelado a actos irracionales de protesta porque eso hubiera sido como emular al enemigo que no merece el más mínimo respeto, menos aún podríamos imitarlo.

Los peninsulares son tan ecuatorianos como los guayaquileños y no tienen culpa de las mentiras y artimañas de los corruptos encorbatados que les han hecho creer que la separación del Guayas, va a cambiarles la vida. Es absurdo pensar en desquitarnos con ellos por los actos repudiables e imperdonables de unos cuantos delincuentes dirigidos a control remoto por las mafias políticas, que nos tienen amordazados.

El mar es de todos, el agua corre, baña la península y se retira, la ola baila, se desliza plácida, se eleva, cae aparatosamente sobre la orilla y queda la espuma que finalmente se esfuma y también se va. La arena vuela y hay un intercambio infinito, imparable de la misma entre las playas de la nueva provincia y la del Guayas. Y ningún hijo de vecino va a poder alterar ese mecanismo sagrado, inexorable de la naturaleza.

El tiempo pasa, los días corren, los hombres y mujeres vuelven a su vida cotidiana en la Península y en el Puerto de Guayaquil. La faena diaria nos absorbe y poco a poco los restos de las llantas quemadas en la carretera, irán borrándose con la ayuda del viento, de la lluvia, del polvo. Y aunque no olvidamos la ofensa de los vándalos, sabemos que Guayaquil está de pie, porque Guayaquil somos todos los que no la hemos traicionado. Y pésele a quien le pese, seguiremos siendo madera de guerreros y con esa madera seguiremos construyendo paso a paso, la ciudad invencible que se levantó del manglar para reinar como la capitana de todas las ciudades en la costa del Pacífico de la América del Sur.

La suerte está echada! No será solamente la historia, la palabra, la que juzgue a los desdichados malandrines y sus asesores, no será ella quien los condene a prisión perpetua, serán sus propios actos los que con dedo acusador los hundirá en el mar de la amargura y la mediocridad del que nunca han logrado salir. A veces, es mejor ser víctima que victimario. Quién les borra de las manos a los pelafustanes y sus jefes la bandera destruida? Quien los redime de su marca de vulgares delincuentes?

VIVA GUAYAQUIL, CELESTE Y BLANCO POR SIEMPRE!!!

Patricia Velásquez de Mera

domingo 14 de octubre de 2007

NO A LA PROSTITUCION!

Leyendo los diarios de Ecuador hace unos días, me llamó la atención un artículo que mencionaba que en alguna ciudad se había reubicado a las”trabajadoras sexuales”. Acompañaba al escrito la foto de varias prostitutas sentadas de espaldas a la cámara, sesionando con un panel de autoridades, mitad del cual eran hombres cuyas caras sí se podían ver ya que no se trataba de rostros de pecadores/as. Las espaldas de las acusadas que sin fórmula de juicio se debaten en la cárcel de la desesperanza, esas que amanecen y anochecen con un pie en la cuerda floja del abandono perverso y mañoso de una sociedad acostumbrada al doble discurso, más parecían pizarras marcadas por la X del sexo impúdico. Y por si fuera poco, delante de las acusadas, sentados en primera fila se podía ver dos policías, muralla humana entre los santos subidos en el pedestal del poder y las malas, abajo, en el llano del pecador confeso sin posibilidad de redención o derecho a la libertad.

Al parecer se ha dispuesto en Ambato –pudo ser en cualquier parte-, que “las damas de la noche”, se alejen de alguna plaza que ha sido remodelada y no caminen cerca de las flores recién sembradas, de los bancos con pintura reluciente y los jardines maquillados porque los ciudadanos de esa ciudad no quieren verlas, se conforman y están de acuerdo con saber que existen, que cuando las necesiten pueden encontrarlas en alguna casa de cita, y con permiso municipal pueden meterse en la pocilga y al cerrar la puerta o bajar la cortina, pueden hacer con ellas lo que se les pegue la gana. Y que ellas sin protestar, a cambio de un pago humillante y miserable, van a recostar sus cuerpos cansados y solitarios sobre catres inmundos en los que pueden ser devoradas por algún macho que se vuelve criminal sin siquiera entenderlo, creyendo ser muy hombre, cuando colabora con el resto de la humanidad en el atraco cobarde y permanente a estas mujeres, la gran mayoría madres de familia, jóvenes o viejas, convertidas por todos en escoria, a quienes por permitir que las humillen dentro de su propiedad, el burdel les cobrará por uso de habitación y ellas pagarán agradecidas por la oportunidad para ejercer su trabajo.

Qué fácil es para las feministas hablar de otros temas, adoptar poses de intelectuales, gastarse las horas ocupadísimas deliberando sobre temas tan largos y confusos como las últimas papeletas electorales, mientras olvidan convenientemente quiénes han sido los que han dictado las leyes que permiten y que a lo largo y ancho de la historia, han fomentado y protegido la prostitución. Dónde están las poetas con sus cantos románticos o sensuales que no utilizan su verbo para levantar polvaredas y correr a rescatar a las prostitutas con declaraciones inminentes de cese a la agresión masculina? Y en qué lugar se arreglan las uñas las descollantes figuras femeninas de la política nacional, las profesionales de todo nivel, para irlas a buscar y recordarles frente al espejo, que el mensaje más claro y contundente de igualdad que podemos lanzarles a todos los hombres del mundo, es el NO A LA PROSTITUCION!

Con qué derecho se atreve un hombre a disponer en dónde puede otro hombre victimar a una mujer, sin que se lo juzgue o castigue por ello?

Con qué derecho y con qué cara dura, unas señoras de no sé que comité o institución, se organizan con los hombres para respaldar el vejamen público y el atraco privado del que son objeto nuestras mujeres, en lugar de constituirse en grupos que las defienda y las rescate de su horrorosa suerte? Si nadie les ha dicho antes que son traidoras o cómplices por pactar con los agresores, por callar u omitir, aquí está el adjetivo que se merecen, aunque capaz desconocen que participan en la embestida porque cuando la infracción se vuelve costumbre, a veces, hasta se la llega a considerar una virtud.

Que no me vengan con el cuento de que las mujeres son prostitutas porque ese es su deseo, también los ladrones y los asesinos lo son porque quieren o porque la sociedad los ha empujado a la marginalidad y a ellos sí los arrestamos, los encerramos y tratamos de rescatarlos, de mostrarles otras oportunidades, de reinsertarlos en la sociedad para que vivan alejados del delito, pero a las prostitutas nadie les impide ejercer, solamente les reducen su territorio para tenerlas bajo control, prácticamente las amontonan una sobre otra para seguirlas dominando y saber donde están en caso las necesiten para algo.

Quienes en breve llegarán a Montecristi con mayoría absoluta a supuestamente cambiar el país, que vuelvan los ojos por un segundo a los rostros de Magdalena crispados por el dolor, escupidos por la sociedad y promuevan leyes que declaren a la prostitución un delito!!! El nuevo mandatario tiene más féminas en su gabinete que ningún otro en la historia del Ecuador, pero el ciudadano Presidente fácilmente puede hacerle un espacio en su salón de sesiones a mujeres instruidas, llenas de ideas que favorecen el cambio que propugna, mas hay otras mujeres al final de la fila, miles de ellas, cuyos cuerpos y almas están hechos jirones por el abandono y el desprecio con que son tratadas.

Solemos a diario hacer leña del árbol caído, lo necesitamos para sentirnos poderosos.
Vivimos felices regodeándonos en el cobarde consuelo de que la prostitución es la profesión más vieja del mundo. Para que la pionera de las trabajadoras sexuales apareciera sobre el paisaje de La Tierra, primero debió existir un hombre sin escrúpulos que hizo pedazos la dignidad de una mujer.

Las prostitutas tienen luz verde para dejarse asesinar lentamente, lejos de nuestros hogares, siempre y cuando no se paseen por nuestra calle o no se detengan a ofrecer sus agotados cuerpos bajo el mismo farol que nos alumbra a los demás. Organizamos a las meretrices, las condenamos a aceptar públicamente que están perdidas, que no tienen esperanza, cuando los que estamos perdidos somos nosotros, quienes por unanimidad levantamos sin pereza el dedo acusador para proclamarlas putas, malditas, sucias. Y porque somos generosos les obsequiamos el máximo derecho para ciudadanas de su categoría: obtener el carné de sanidad que garantiza que el sida o alguna otra peste execrable, no se les ha pegado a su anatomía y que están listas para servir a cualquier malandrín de doble discurso, permitiéndole que las devore en cuerpo y alma, en un acto salvaje con el que nos hemos acostumbrado a convivir.

Patricia Velásquez de Mera
Raleigh, USA 2007

miércoles 10 de octubre de 2007

FOTO DEL RECUERDO







Dagor, Alfredo Palacio Moreno y Lola Márquez


Guayaquil es en el recuerdo un Malecón sin renovar, un Reloj Público esperando su hora estrella… Guayaquil es en la memoria, el río, el estero, las casitas del cerro, la Nueve de Octubre y el calor embriagador e inolvidable de los amigos y la familia.
En 1994, el fabuloso escultor Alfredo Palacio Moreno, gloria del arte ecuatoriano y de América, recibió en el bar Barricaña, un homenaje por su brillante y fecunda trayectoria. De esa noche en la que la risa inolvidable del maestro alumbraba el evento, data esta foto, testimonio de admiración al "Chaval", más allá del tiempo y del espacio.

martes 9 de octubre de 2007

GUAYAQUIL




(Foto: "Las Casitas" Acrílico sobre cartón por Patricia Velásquez de Mera, Nueva Orleáns, 1998)


GUAYAQUIL

el viento en tu portal
no tiene prisa
cometa de verano
ciruela en temporada

Guayaquil
volver a ti
escuchar el tic tac del reloj
desde una hamaca
o el cric cric de los grillos
traviesos mozalbetes
mensajeros de lluvia
de calor de nostalgia

de la rotonda
al redondel de Olmedo
la libertad me saludaba
el bullicio de su gente
contagiaba

el circo llegando en julio
regresando en octubre
con los mismos payasos
envejeciendo entre carcajadas
escondiendo pesares
detrás de sus máscaras

Guayaquil
despertar una mañana
los zapatos de la escuela
brillando al pie de la cama
páginas ingenuas
ríos de luciérnagas
en el diario de la infancia

bajo mi balcón solían pasar
funerales de bomberos
filas impecables
escuadras de guerreros
marchando al cementerio
acompañando al héroe
caído en un incendio

la trompeta gemía
el silencio lloraba
las casacas rojas
se aferraban a él

Guayaquil
puente de piedra
entre mi corazón
y el cerro Santa Ana
entre la nueve de octubre
y la Julián Coronel

el padre era joven
la madre no tenía canas
los hermanos completos
a la mesa se sentaban

del parque Seminario
al barrio del Centenario
cada historia tenía
humores de canguil
secretos de empanada

todo era azul y blanco
entre el estero salado
y el manso río Guayas

tu luna era distinta
espejo para iguanas

tu sol resplandecía
izado en la ventana
del comedor de mi casa

porque tu eras el sol
Guayaquil
y hoy eres mis canas
mi amiga más soñada
por eso te hago cartas
de todos los colores
y en esta noche de nieve
te beso a la distancia

© Patricia Velásquez de Mera

viernes 5 de octubre de 2007

CARICATURIZANDO

"DEMENCRACIA" Caricatura Digital por Patricia Velasquez de Mera, Raleigh, 2007

miércoles 3 de octubre de 2007

8002 SYCAMORE




(Foto: "La Laguna" por Patricia Velasquez de Mera. New Orleans, 1998)

8002 Sycamore

Llegó apurado, frotándose las manos. Apretaba el periódico del día bajo su brazo izquierdo. En la mano derecha, como de costumbre, llevaba un pan empacado en papel de cera. Hacía frío, pero también como de costumbre, no llevaba calcetines y sus canillas blancas como la nieve relampagueaban entre los mocasines y el pantalón.

Depositó el pan sobre la mesa y se sentó de espaldas al salón, frotando sus manos una contra la otra por largo rato. Little Watch (relojito) apareció de algún rincón y moviendo la cola se le pegó a la pierna con familiaridad hasta que se escuchó el grito: Maldita sea! Ya me pasaste el puñado de pulgas.

Se levantó agitado, abrió la puerta y Little Watch salió pitando por ella. Volvió sobre sus talones y se dirigió a la chimenea, prendió el fuego sin sacarse el abrigo y se metió en la cocina. Mientras pasaba café leía con interés el diario y tomaba con placer -como si aquello le devolviera vida- un enorme vaso de agua. Paladeaba cada sorbo, miraba por la ventana como queriendo atrapar el viento con sus ojos y volvía a poner toda su atención en el periódico. O a lo mejor quería detener la tarde que se llevaba el día sin pedir permiso y sin haberlo hecho feliz.

El silbido de la máquina indicando que el café estaba listo, le cambió el semblante, los ojos le brillaban y por unos minutos pareció ser otra persona. Se levantó presto de la destartalada silla y sacó de una de las repisas de la alacena un viejo mantel bordado con las servilletas que le hacían juego. Los colocó sobre la mesa con gran cuidado y procedió a abrir el paquete de pan, lo partió en doce rebanadas idénticas que distribuyó en los platos y guardó las seis restantes en el mismo envoltorio. Sobre el lavadero había un plato sucio que lavó con minucioso esmero. Luego lo llevó frente al fuego y lo secó con el calor asegurándose de respirar hondo, muy cerca del plato para que el vapor que saliera del mismo, le humectara la cara. Y cuando estuvo listo regresó a la cocina, sacó miel de la despensa, caminó hasta el comedor y antes de sentarse nos miró honda y cálidamente, como si recién se percatara de nuestra presencia.

Había en su sonrisa una mezcla de cansancio y esplín. La fragancia del café nos envolvió a todos. Yo me levanté y saqué unas galletas y dos manzanas que cargaba en mi bolsa. El vientre me crujía del hambre. Caminé hacia la cocina a buscar un vaso de agua, mientras Scott se alejaba del piano que había enmudecido desde que Howard apareciera en el marco de la puerta. Dominique salió corriendo al carro y regresó con una bolsita de supermercado de la que sacó dos piernas de pollo y tres jugos de naranja en cajitas. Nadie se inmutó cuando ella vertió el jugo de una de las cajas en el inmaculado plato de Little Watch.

Jason llegó tarde, como siempre. Traía en la mano algo que olía a cebolla profunda. Estuve a punto de romper el silencio para pedirle que intercambiáramos el menú. Sus ojos de color turquesa brillaron de ira al adivinar mi pensamiento. Felizmente, en ese momento se escuchó un trueno furibundo y se fue la luz.

En la oscuridad, Jason se comió una de mis manzanas y la porción de pan de Howard. Y Little Watch aprovechó para volverse a colar en el hogar.

Howard sacó de la refrigeradora dos bananas y las cortó en rodajas sin protestar por el robo de Jason. Mientras cenábamos en silencio y en penumbra, escuchamos un ruido entre los arbustos que rodeaban la casa. Todo hacía pensar que Butch había parqueado su bicicleta y guardaba un tesoro de vidrio detrás de alguna planta. Luego entró ruidosamente, se sacó los zapatos y se instaló en una silla junto a la chimenea. Con él volvió la luz, nos saludó con ese aroma a cigarro recién devorado, a trago fuerte en el paladar, a la ternura abrazante que emanaba de su mirada. Colocó la guitarra sobre la otra mecedora frente a él y simulando que el cordón de la misma era un brazo, le tomó la mano, le besó los dedos en gesto caballeroso, se sentó frente a ella y empezó a llorar mirando al instrumento fijamente, como si en su vientre habitara el hijo que nunca pudieron tener. De sus ojos brotaban tantas lágrimas, que fueron suficientes para llenar una copa. Luego contó el chiste del amigo que se llamaba saxofón y se enamoró de la vecina que se llamaba corneta… Todos esperábamos con ansias el momento en que contaba su historia tonta porque retornaba a la niñez, se moría de ganas de que le festejáramos el cuento, se liberaba de sus traumas aunque todo durara minutos.

La guitarra lo escuchaba desde su silla, suspirando, pero en una de esas no pudo soportar la pena y se arqueó frente al fuego en gesto de dolor y de sequía.

El último en llegar fue Roger, pasó directo a la refrigeradora y sacó de ella dos mangos, una naranja, un pimiento verde, una lechuga y dos rebanadas de queso. Con su acostumbrada parsimonia preparó la ensalada que repartió entre todos, no sin antes rezar en secreto alguna oración de esas que aprendió en sus viajes por lugares exóticos lejos del continente.
Al final, todos satisfechos, la energía emanaba de cada uno y casi levitábamos en alborozo y creatividad. Las partituras volaban de mano en mano, los poemas parecían jeroglíficos de tantas correcciones. El chelo estaba callado, el piano se abrazó a la guitarra como esperando un milagro… Entonces, Butch se puso de pie y propuso en silencio que brindáramos con sorbos de su vaso de lágrimas.

Y esa noche, pretendiendo que sabíamos sobre el horror de una historia, paladeando en el vino vertido de sus ojos su tragedia, recién entendimos que duele por el resto de la vida dejar el campo de batalla (Vietnam) cuando sabes que muchos de tus amigos y de tus enemigos se quedaron ahí... aunque sus cuerpos hayan sido repatriados. Entonces te tiemblan todos los cálculos, se te desordenan todos los esquemas, quieres vivir pero no sabes si vale la pena, no quieres que te alcance el fuego del cañón pero no sabes si es mejor que te alcance a ti o a tu mejor amigo… que se salve el enemigo, por qué no?
Y sólo entonces comprendimos que el músico en la noche fría y húmeda de Nueva Orleáns se siente tan abrumadoramente solo, que toca con todas sus fuerzas para encontrar calor en el gemido de su instrumento, llama del alma que se confunde con el viento en cada nota musical. Supimos que en esas circunstancias el aplauso del público alegra al artista porque sabe que detrás de él llegarán las propinas, pero al mismo tiempo le duele porque paradójicamente es como si se estuviera celebrando su tristeza… Esa noche fue como una multiplicación de los peces, de los panes de Butch, todos sentimos su amor por las víctimas de la guerra, su decepción por haber perdido la inocencia y la niñez en el campo de batalla y en contraste su férrea determinación de seguir siendo bueno, niño, piadoso, cándido, ingenuo, transparente. Esa noche entendimos porqué su afán de redimir con nobleza las calles de una ciudad tan peligrosa como Nueva Orleáns.
Debo confesar que a nivel personal, las lágrimas de Butch las sentí como un vino dulce. Su sabor se me quedó en algún rincón del cerebro y en las tardes cuando no encuentro respuesta para dolores que nunca serán del pasado, mojo mis labios con mi propia saliva, retorno mentalmente a Nueva Orleáns y siento la fuerza de ese momento exorcizante, la magia del fuego que arqueó el vientre de la guitarra, el calor del vino de los ojos del dolor abrazándome por dentro y el encanto irrepetible del roce de las manos de los amigos que sirvieron de cueva, de coraza a Butch para que no se quebrara como lo hiciera su guitarra. Esa noche, mirando el tiempo y la vida a través del cristal del dolor ajeno, escribimos nuestra mejor canción.

Lástima que haya sido la del adiós…


© Patricia Velásquez de Mera

domingo 23 de septiembre de 2007

UNA LAGRIMA POR MARCEL MARCEAU



(Foto: "LAGRIMA AZUL". Oleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hiil, 2000)

a Marcel Marceau
porque nos hizo reír
porque nos enseñó a soñar
porque nos dejó llorando


UNA LAGRIMA POR MARCEL MARCEAU

Cuando la muerte tocó a su puerta, guardó la máscara nívea en el bolsillo de su disfraz. Cuando la parca vino a buscarlo, sacó de la maleta la soga diáfana de su espectáculo.
El silencio llegó ayer, ese silencio que él hizo hablar! Venía en un sobre lacrado en la mano de un emisario de rostro maquillado, listo para actuar. En letras escritas con hilos de luz, su nombre despedía destellos de eternidad:

Monsieur
Marcel Marceau

Entonces, reconociendo su guante en la diestra del mensajero, eligió su mejor traje de arlequín y se deslizó por el hilo imaginario, tomando un atajo de luz hasta llegar al teatro de la esperanza para hacerse cargo de su investidura de mimo egregio del más allá…

se fue en silencio

si hubo lamentos
no se escucharon

sus pies cansados
duermen en paz

bajó el telón
rodó una lágrima
sobre su rostro de soledad

hay un fantasma
deliberando
la pantomima de su final
los escenarios están de luto
quizá en las noches vuelva su risa
cuando el silencio que tanto amaba
suene en los circos y él los invada

la muerte mata
sólo a los débiles y a los ególatras
mas los que viven intensamente
su compromiso de humanidad
son sempiternos
viven su huella
nunca se van!

entre los cráteres de la luna
duerme un payaso
anacoreta su inmensidad
la tenue brisa toca su rostro
el sol se ríe con las estrellas
llueve en la tierra risa inmortal


Bip Bip…


Patricia Velásquez de Mera
Raleigh, Septiembre 23, 2007

sábado 22 de septiembre de 2007

LOS NIÑOS VICTIMAS DE LAS GUERRAS


(fotos:: 1 "Don Lucas", Arte Digital por Patricia Velasquez de Mera, Raleigh 2007; 2 "Payasita de hielo" Oleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill, 2004.)


LOS NIÑOS VICTIMAS DE LAS GUERRAS


estrella por estrella
guirnalda son sus ojos
de luna llena en verano
llueven despacio en los huertos
y el verso llora con ellos
pero dónde están sus manos?

cubriendo sus caritas
en la cima del mundo
guardando sus nirvanas
en la torre del viento
donde no los persiguen
el trueno del cañón
el terror y el tormento

la sangre de sus mascotas
quedó clavada en su hogar
el rugir de los aviones
ya no los hace temblar

hoy sus narices mocosas
pasean a pies descalzos
los bosques del infinito
hoy rebosan en sus ojos
manzanas de la ilusión

y en un corner del espacio
solecitos de paso
sus sonrisas luminosas
esperan nuestro abrazo

en la cresta del amor
escriben su cuento
su declaración de paz
de compasión para sus asesinos
oración de ternura
canción de cuna
que arrulla su soledad

sus almas cierran los párpados
y apretando un caramelo contra el pecho
se quedan dormidos
para soñar con un pan y una madre
en un cráter de su luna de cristal




© Patricia Velásquez de Mera



miércoles 19 de septiembre de 2007

HAGAN SECO DE GALLO



(Foto: "El Funeral" Arte Digital por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill, 2003)

“Hagan seco de gallo. Los que quieran comer, que coman, los que prefieran llorar, que lloren…”

Su voz suave y profunda, demasiado suave, demasiado profunda, sonaba no como la del moribundo que dispone los acontecimientos alrededor de sus últimos días, sino como la del próspero hombre de negocios siempre en control de todos los detalles, o como la del ex presidente del Consejo Municipal, la del hacendado entregado a la tierra con pasión, con esa dedicación inquebrantable que aprendió de sus progenitores. Pero sobre todo, era la voz del hombre, el padre, el esposo, el abuelo, que en sabia resignación, esperaba la muerte inminente, necesaria, ineludible.

Había batallado con el cáncer por mucho tiempo, todas las estrategias para ganarle la batalla al enemigo se habían desvanecido. Los tratamientos fueron largos y dolorosos, todos parecían haber funcionado por unos días, al cabo de los cuales la enfermedad volvía a tomar cuerpo. Había llegado el momento de la decisión y ya estaba tomada! No más quimioterapia, no más gastos en hospitales, no más falsas esperanzas.

El abogado llegó con cara de acontecido y él lo recibió con algún chiste, lo que desvaneció el hielo que imperaba en la alcoba olorosa a medicinas. A su lado, la solícita futura viuda, escuchaba en solemne silencio las decisiones del esposo. El trámite fue rápido, después de todo se había venido preparando para este crucial momento desde el mismísimo día en que se enteró de que el bicho del cáncer, había invadido su cuerpo.

Fueron meses de ajetreo mental, de incansable cavilación decidiendo cómo repartir su herencia, cómo no ser injusto, cómo ser equitativo y más que nada, cómo poner un pie en el ataúd sin que el zapato se le congelara. A veces, mientras le tomaban muestras de sangre pensaba obsesivamente en su mejor calzado, un par regalado por su esposa, encargado a Francia unos veinticinco años atrás para lucirlo la noche del matrimonio de su hija mayor. Había leído cuando era niño que el frío mata el zapato. Su plan era llegar a la tumba con el calzado reluciente y oliendo a puro betún, que según decía su abuelita, era odiado por los gusanos. Así, si llegaba a convertirse en momia, era su aspiración unos mil años más tarde, ser liberado del sepulcro con la piel completa y los zapatos como nuevos.

La tumba había sido diseñada bajo su supervisión. Pidió que en lugar de construirla de cara al río, la hicieran al otro lado porque las crecidas anegarían su lecho y no quería dormir con los pies húmedos por temor a enfermarse mientras sus dos joyas francesas se arruinaban sin remedio. Dispuso que a mano izquierda de la bóveda, se instalara un asiento para evitar que las rodillas de la viuda se echaran a perder en las largas visitas que esperaba de ella. Mientras hablaba con el arquitecto que diseñó la tumba y el banco, le explicaba con lujo de detalle que lo primero que vio de su mujer cuando la conoció en una iglesia fueron sus dos hermosas rodillas, que las consideraba patrimonio anatómico familiar y que estaba convencido de que una vez en otra vida, ella retomaría la lozanía de sus extremidades inferiores y lo volvería a enamorar con ellas en todas las vidas venideras.

Para el velorio decidió almacenar velas en distintos tamaños para ser entregadas a los visitantes de acuerdo a su altura corporal. Dispuso que la cera que se derritiera fuera depositada en su tumba por todos los costados del ataúd. Siempre le oyó decir a su madre que "una máscara de cera conserva el cutis y la piel del cuerpo". Su esperanza era que con el calor intenso en el cementerio, la cera se derritiera nuevamente dentro del sepulcro y lo cubriera totalmente.

Ese día no comió. “Enfermo que come no muere”, dijo. "Si pruebo bocado, voy a tener que aguantar una semana más y ya mi cuerpo pide descanso. Además, no hay nada que pese tanto como un muerto gordo. Por otro lado, no quiero que tengan que velarme vivo otra semana más y la verdad, no vale la pena que desperdicien el dinero de la herencia en un aprendiz de cadáver y se desgasten ustedes físicamente. Yo, estoy sentenciado".

Lo dijo sin amargura, sin ironía. “No más rezos por mi recuperación, la materia es perecible, no hay más cuentas pendientes, las he pagado todas. Mejor recen porque mis proyectos posteriores se cumplan con ayuda de la naturaleza. Y si creen que todas estas órdenes las he dado por ególatra y autoritario, solamente calculen todo el dolor que les hubiera causado si hubiera permitido que planearan ustedes mis funerales".

"Nos quedan unos minutos, respiremos hondo y comprendamos que el aire se comparte, que cuando yo exhale mi último suspiro, el mismo será inhalado por ustedes... si Dios quiere, en partes iguales. Y cuando ustedes me den su última sonrisa, eso será lo que me llevaré al infinito".

"No desperdicien el seco de gallo!"

Todos sonrieron conmovidos e intercambiaron respiraciones entrecortadas y hondas miradas con el moribundo, quien cerró los ojos en busca de paz.

Para viajar con la sensación del retorno a casa, pidió que le dejaran la llave del portón en el bolsillo derecho de su pantalón… Y así lo hicieron…

Por: Patricia Velásquez de Mera
Raleigh, 2005

domingo 16 de septiembre de 2007

JACINTA

“He llegado a la conclusión de que la vida es círculos, de que todos somos círculos. Ahora siento que soy también una piedra en el camino de espirales, pero usted no me haga caso, son palabras indescifrables de vieja, palabras que sólo comprenderá si llega a mi edad…”.
Se acariciaba el cabello plateado con un peine gastado que había pertenecido a su progenitora. Parecía poder visualizar el peine y con sonrisa de complicidad, como si pudiera ver en dónde se posaban mis ojos, comentó:
“Era de mi madre, bello, verdad? Dígame por favor de qué color exactamente es ahora y si todavía brilla. Son tantos años en este edificio sin luces…”.
“Oiga niña, yo quisiera verla, acérquese, deje que le toque el rostro… Me la imagino chapudita y de dientes grandes. De qué color es su mirada? No es como el mar porque cuando se me acerca no escucho los tumbos reventando. No es como el fondo de un túnel porque no se oye el eco de mi voz…”. Sus manos recorrían mi cara, las yemas de sus dedos se grababan en mi piel como se fijan las huellas digitales de los escultores al moldear el barro.
Hubo un largo silencio hasta que sin trámite sentenció:
“Ojos grandes… dos tazas de café claro, ojos tristes”.
Impresionaba que su tercer ojo pudiera captar ese sentimiento mío, ese estado de ánimo tan íntimo, imperceptible para otros.
“Esta ceguera mía me ha permitido ver cosas que nunca hubiera podido imaginar y revivir, cosas que creía muertas… Hace muchos años, como sesenta o más yo vivía en Chone; ahí nací y muchas veces, me paraba en la mitad de la calle de tierra y miraba a uno y otro lado con sensación de plenitud, de abundancia. Yo creía que en ese minúsculo punto del universo empezaba y terminaba el mundo, porque el mundo es todo lo que conocemos, todo lo que sabemos, todo lo que tenemos, y no hay más. Lo demás es teoría. En fin, de Chone me fui a vivir a Bahía y mi horizonte creció, más tarde me vine a Guayaquil ya casi sin ojos materiales y entonces mi espacio se redujo, volvió a ser mi niñez, mi Chone del pasado. Y es que todos los días me vuelvo a parar imaginariamente sobre la calle principal de mi ciudad y abro los ojos como si estuviera allí, entre las dos aceras. En esa cuadra, vivían familiares, amigos, vecinos y conocidos de mi pequeño planeta. Mas si volviera ahora sobre mis pisadas, abriría mis brazos, así, aunque sólo encontraría que las casas fueron devoradas por el polvo del tiempo y que todos, absolutamente todos los que las habitaban, están muertos, excepto esta vieja ciega…Y sólo la oscuridad física me ha permitido recrear esos momentos de intensa felicidad con meticuloso detalle, al extender mis brazos ampliamente y sentir y ver a los que están tres metros bajo tierra cantando la cucarachaaaaaaa... tralaralaralara... He podido viajar en caballo a la hacienda de mis padres, parar a descansar sin tener que detenerme en lo que hoy es la gasolinera de la esquina, encontrar un árbol de tamarindo o un rosal silvestre cuidado por las manos de Dios… Ríase niña, pero ser ciega tiene sus ventajas, he descubierto un mundo distinto, de colores que dejarían estupefacto al más prodigioso de los pintores…”

“Niña, me gusta el brillo que tienen sus ojos en este momento, abra los brazos, no sueñe, viva este encuentro con lo que más añore, así, así como lo vivo yo”.

Las dos abrimos los brazos. Yo, para poder ver su callecita encantada, cerré mis párpados y cuando los abrí y la miré a ella, sus ojos estaban muy abiertos, llenos de vida, como si su ceguera fuera un paso a la inmortalidad, como si ella sí pudiera poner un pie en el horizonte con el que yo sólo sueño, con el que me conformo mirándolo desde lejos. Había en cada una de sus retinas una ventanita con flores colgando hacia el infinito.

Su cabellera era larga y plateada, sedosa como de muñeca recién comprada. Su piel era tersa, su cuello erguido, su pecho erecto. La sobrecama sobre la que estaba sentada, era como una nube blanca impecable que ella acariciaba compulsivamente.

“Niña, siéntese aquí, quedito, voy a contarle mi larga y aburrida historia, en ella habrán cosas que la harán reír, algunas la pondrán a punto de llorar… es más, habrá episodios que la van poner en perspectiva sobre el verdadero valor y el mensaje del silencio, sobre la soledad en compañía, sobre la ceguera de los ojos del alma y sobre la vida que es parte de la muerte… Y si a ratos ve una lagrimita, no se preocupe, es el parabrisas con que limpio el vidrio porque a veces, llueve copiosamente en mi pueblo”.

Jacinta viajó a la eternidad porque un cáncer de seno le sirvió de pretexto a la muerte para arrebatarla de nuestro mundo, de esta Tierra de ciegos que desperdiciamos el privilegio de la luz… de la luz interior. Suelo imaginármela dirigiendo el tráfico en la inmensidad del más allá, con sus brazos abiertos desviando los vehículos para que no pasen por donde crecen los rosales silvestres, por donde bailan a sus anchas los tamarindos inmortales.

Por: Patricia Velásquez de Mera
Raleigh, USA Septiembre 2007

viernes 14 de septiembre de 2007

PAYASOS UBICUOS























( Fotos: 1.- Estudio (digital) para "Rezando"por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill 2005; 2.- Estudio (digital) para "Payasa Embarazada Triste" por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hiil 2003;. 3.- Estudio (digital) para "Payasa Embarazada Contenta" por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill 2003. 4.- "Africa step 12 " Oleo sobre tela por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill 2003.


Veo la nariz de un payaso en todos los rincones. Cuando trato de empujarla con mi pluma hacia algún poema, salta al lienzo. Entonces, alrededor del círculo rojo brillante, va creciendo la piel, se van formando dos ojos, llega la ternura, se baja al corazón, y cuando dos manos me saludan, siento el abrazo, descubro otro amigo… triste pero con ganas de hacerme sonreír.

Son madres, son padres, son vecinos... el maestro, el taxista, el oculista, la prostituta, el cantante... todos somos payasos actuando en el circo de la vida.



UBIQUITOUS CLOWNS


I see the nose of a clown in every corner. When I try to push it with my pen towards a poem, it jumps to the canvas. Then, around the bright red circle the skin starts to grow, two eyes take shape, the tenderness appears, it goes down to the heart, and when two hands wave at me, I feel the hug, I find a new friend… a sad one, who pretends to make me smile.

They are mothers, they are parents, they are neighbors... The teacher, the taxi driver, the ophtalmologist, the prostitute, the singer... we all are clowns performing in the circus of life.

jueves 13 de septiembre de 2007

La Cardenal(a)

Ese día llovió tanto que la gente salía en bañeras por las calles. Yo me armé un barquito de papel y me subí en él, lápiz en mano, lápiz remo recorriendo con placer cada paraguas, cada impermeable, cada chico travieso tirando piedritas desde los balcones de las casas. Cuando terminé el dibujo, hice una bola con él y me lo llevé a pasear por debajo de la lluvia.

De tanto remojarnos, yo me enfermé y la bola de papel se deshizo. Esa noche, entre fiebre y dolores de cuerpo, soñaba con una dama vestida de rojo que casi se ahogaba y a quien rescataba de la muerte antes del último suspiro. En el sueño, la dama me pedía que leyera la carta. Me desperté sedienta en la madrugada y en el reflejo del espejo pude ver que la lluvia caía aún pertinazmente sobre Nueva Orleáns.

Amanecí mejor. Al fin las nubes se habían alejado y el sol calentaba el barrio. Desde la ventana me imaginaba que estaba en Venecia, que había viajado a festejar el carnaval en góndola. Lo cierto es que aunque me sentía mejor, la fiebre hizo con mi cerebro lo que le dio la gana, me llevó a dar la vuelta a la ciudad tres veces en seis minutos.

Recuerdo que las casas estaban empapadas, sus acontecidas dueñas con los cabellos chorreados, no encontraban abierta peluquería alguna que les devolviera sus falsos peinados. Vi una hamaca tirada en una acera y sin pensarlo dos veces me trepé en ella para continuar mi periplo con más comodidad. Dentro de la hamaca había una alfombra y dentro de la alfombra había de todo: ropa, sobrecamas, cortinas, utensilios de cocina, piezas de arte, espejos, libros, papeles, muebles, chucherías.

Así fue como tuve en mis manos por primera vez, un viejo abrecartas de bronce, hecho en Turquía quién sabe cuándo.

Yo no sabía que la hamaca podía viajar tan rápido, en un abrir y cerrar de ojos me llevó del Barrio Francés a comprar un emparedado al otro lado del río. Mientras desembarcaba me di cuenta de que todo el rato había estado sentada sobre el abrecartas que se cayó al poner un pie fuera de mi vehículo. En ese momento, en un charco de agua, me pareció ver algo rojo moviéndose en él. Pero entre tanta basura y cosas útiles, pronto el color rojo se diluyó, así es que compré algo para lonchar y me fui de regreso a casa, presurosa y preocupada porque nuevas lluvias se anunciaban. Al entrar a mi hogar me llevé, eso sí, el abrecartas turco conmigo. La hamaca la dejé abrazada con la alfombra, parqueada convenientemente al pie de mi vivienda.

Cuando miré por la ventana pude ver a mis hijos felices corriendo en el agua, festejando el día libre que la escuela había decretado para limpiar y secar la escuela.

Estaba a punto de darle un mordisco a mi sánduche cuando ellos me llamaron. Habían encontrado un ave moribunda en un charquito de agua. Corrí a rescatarla, era roja, un cardenal hembra de hermoso plumaje y mirada triste que ya casi no respiraba. La llevé a la cocina, la arropé en una toalla tibia y me la puse entre las manos acariciándole el pecho, como hamacándola, cantándole como si se tratara de un niño.

Pensé que había fallecido, estaba como desmayada, la deposité en una cajita entre sobres y papeles viejos y después de rezar por su salud, la dejé sola junto a la hornilla para ver si reaccionaba. Mi casa también se había mojado, tenía tanto trabajo que olvidé el ave diminuta hasta que a las seis de la tarde, escuché una especie de suspiro escapándose de la caja. Corrí al recordarla y la encontré muerta con la cabeza metida en un sobre que contenía una carta vieja, que un día me mandó un amigo desde Turquía pero que nunca quise leer... Conservo una de sus plumas en un lugar sagrado porque ella me hizo entender la diferencia entre dar amor y actuar por compasión.

© Patricia Velásquez de Mera

martes 11 de septiembre de 2007



(Foto de la portada: "Y2K" Pintura al oleo por Patricia Velasquez de Mera, New Orleans, 1997)


La primera vez que volví a pasar por donde un día estuvieron las torres gemelas, la zona cero de New York después del ataque terrorista, una sensación de impotencia flotaba en el ambiente enrarecido por el humo aún latente. Traté de escuchar el silencio dejado atrás por los miles de muertos en la horrenda pira, pero… no pude. Era como si el eco de esa horrible mañana no parara de ulular en todos los idiomas… Apreté el paso, la mañana era fría, y aunque el sol resplandecía, no se hacía sentir… Miré alrededor y todos teníamos lágrimas en los ojos. Claro, sólo unos días atrás el mundo entero lloraba ante sus televisores por la estampida cobarde que se llevó miles de vidas, quién sabe a dónde…
Hoy es 11 de Septiembre, otra vez… el tiempo ha corrido como si nada hubiera cambiado. La luna sigue girando alrededor, peinándose en los espejos del Hudson cuando las nubes se lo permiten. El tren subterráneo se pasea obstinado de estación en estación tratando de que las cuentas cuadren, cuando en realidad hay miles de boletos de retorno que se quedaron en el limbo, que se convirtieron en pasaportes al infinito…

Dónde encontrar un escondite para guardar en un abrazo a toda la humanidad?
para consolarla entre las alas de un poema y que pueda volar en libertad?

entre el verano y el otoño del año 2001
alguien sembró el terror en Nueva York
una mañana tranquila
el mundo al fin entendió
lo que es globalización
espectadores terrícolas
recibieron un mensaje
frente a su televisor

las mujeres en sus casas
a miles de millas lejanas
oraban con añoranza
mientras que su corazón
gemía en premonición
mi hijo era un inmigrante
cualquier nacionalidad
alguien que llegó a Manhattan
buscando oportunidad

las sirenas rugieron
pulularon los héroes
desataron sus alas
los ángeles buenos
que nunca descansan
con trajes de polvo
rescataron del humo
mujeres espantadas
hombres sin aliento
despojos sedientos
de justicia y calma

las novias se esfumaron
en trajes de fuego
transparentes mágicas
en ágora de humo
sin velo y corona
sus miradas tiernas
luminosas plenas
fueron calcinadas
se purificaron
en rito imprevisto
de manos satánicas

las ánimas volaron
vestidas de aves
confundidas en el aire
con el humo
que inocente pasaba
diluyéndose en el viento
con sus proyectos
de comprarse
luego de tantos sudores
UNA CASA
sueño americano
sacrificio estéril
cuatro mil cabezas
sin raza sin nombre
sin sexo
víctimas fortuitas
de las circunstancias

desvestidos todos
de arrogancia mundana
sin piel sin zapatos sin luz
sin mañana
los cadáveres
detrás del sueño
se saludaban
confundiendo su aliento
que ardía entre las brasas
consolándose sin rencor
sin testigos
sin morbo
sin reporteros impúdicos
que filmaban la caída de sus cuerpos
desde edificios en llamas

el olor a muerte
se extendió inclemente
por entre las casas
se filtró en la sopa
entre rascacielos
recordando al mundo
que somos materia
maquillaje en llaga
solamente piel
de la indestructible
estructura del alma

tambores redoblaron
se pusieron de pie
todas las campanas
los demás quedamos
derretidos en lágrimas
besando las fotos
tomadas en días
de inocencia y gracia

los sobrevivientes
como en danza trágica
volvían a zona cero
buscando los restos
de caras amadas
vecinos parientes
simples conocidos
pan de la desgracia

han pasado días
desde que el infierno
se subió a las torres
a desintegrarlas
bomberos sedientos
viejos espantados
caminan las sombras
de una gran manzana
no hay lugar seguro
ni siesta ni pasta
sólo la certeza
de una muerte rápida
inclemente
extraña

entre el verano y el otoño
del año 2001
alguien sembró el terror
entre la raza humana
alguien que no comprendió
que un disparo al corazón
no es un disparo al alma

© Patricia Velasquez de Mera

sábado 8 de septiembre de 2007


LA DESPECHADA
(Foto: "Caracola" Acrílico sobre tela por Patricia Velasquez de Mera. Filadelfia, 1999)

Abrí mi cartera y encontré que el espejo de maquillarme se había roto. Mi cara se veía cuarteada, como si los pedazos de vidrio realmente reflejaran la furia del tiempo…
Me perseguía un dolor insoportable, buscaba desaparecer, todo pasó tan rápido. Corrí sin rumbo a velocidad inverosímil. Me elevé en el aire y mientras volaba me brotaban alas que se derretían con la luz del sol. Caí de bruces en el bosque de los recuerdos, una suerte de valle atestado de árboles desnudos con los brazos levantados. Me paré como pude, lo busqué desesperadamente, preguntando aquí y allá por él, mostrándoles su foto pero ningún árbol lo conocía o a ninguno le importaba su paradero. Al final del valle había una montaña y supe que estaría ahí. Entré pisando fuerte, por si acaso, y lo vi durmiendo sobre un charco de mentiras. No me importó, me acerqué sin preámbulos y reconociendo mi olor, sin abrir los ojos, me hizo un espacio a su lado. Al encontrar su deseo, me fundí en él sin preguntas, arrancándome la entraña para ponerla bajo su vientre. El navegó a prisa por los pasillos de mi esencia, clavando mi memoria con el ímpetu de su pasión incandescente, hasta que llegó el orgasmo seguido de una fugaz eternidad de caricias.
El espejito de mi cartera era él … mi recuerdo roto era él, cada grieta era el vacío de mi bosque helado. El coito se hizo dos… nuevamente. Cuando cerré mi cartera, el empacó sus bríos para salir del escondite y se detuvo entre los árboles con los brazos apuntando al infinito. Pienso que trataba de pasar desapercibido… como siempre.
Yo me quedé con el espejito en la mano y empecé a correr nuevamente en dirección contraria al bosque. Había luces a lo lejos, creí que eran sus ojos gitanos que habían tomado un atajo para ganarme otra carrera. La ciudad parecía un pecado con su alegría casi navideña apoderada del dolor de mi mirada. Sentí frío, miré hacia atrás; el bosque se había vestido de nieve y dormía erecto, soñando con ardillas y flores silvestres silbando en luna llena. Sentí alivio de saber que toda su maldad estaría congelada por lo menos hasta que pasara el invierno.
Levanté los ojos al cielo, las nubes se habían puesto de pie, aplaudían, cantaban abrazadas al paso del espíritu de Luciano Pavaroti que ascendía humilde y heroicamente a su morada eterna… era 6 de Septiembre de 2007...
Sentí unas ganas de cantar “O sole mío…” pero el llanto me arrastraba hacia el malecón como si fuera un huracán. Pensé que era Katrina que había resucitado. Me sequé los ojos, apreté el paso, venía un bus. Estaba tan sola que el vehículo me pareció un dinosaurio recién amanecido después de un letargo de millones de años. Corrí a abrazarlo, a conseguir la noticia del siglo, a entrevistarlo sin micrófono, a mirarme en sus ojos más viejos que cuevas rupestres. Casi llegaba a él, sentí su aliento, su aroma, su mirada de asteroide, de estrella del pasado. El dinosaurio llevaba en el pecho un mensaje que yo no podía leer, y mientras me frotaba los ojos para descifrar el dato, otro bus salió del río y nos aplastó a los dos.
Al amanecer, yo no podía verme en el espejo, lo limpiaba para que mi rostro de novia plantada apareciera pero sólo había humo, misterio detrás del vidrio. Mientras tanto, la cabeza del dinosaurio se regó en rocío por la calle y se difuminó en el paisaje.
Al abrir la cartera, pude ver que mi voz rodaba por adentro de ella precipicio abajo, hacia el desierto de la parca…
En el centro del desierto había una bandera blanca con una foto desteñida e infinita, que parecía contener los rostros de todos los seres humanos hasta entonces fallecidos. La parca esperaba confiada, contando los finados, toda palidez, toda sutileza, sonreída entre billones de huesos y caminos atestados de sueños irrealizados…
Los curiosos llegaron en helicópteros, en submarinos voladores, en burros con zancos y se arremolinaron alrededor de mi esplín con sus cámaras lúdicas, con sus omnipresentes celulares, con sus linternas naturales. Un tipo revisaba mis bolsillos en busca de algo de “valor”, otro me metió la mano en los senos con la esperanza de encontrar un billete sudado y sangriento, con el cual comprarse un cigarrillo en el bar de la primera esquina a su regreso a la civilización. Todo era confusión, una mujer se desmayó, un gato negro maullaba entre suspiros entrecortados, un payaso arrodillado ante mi cadáver me apretaba la mano inerte contra su pecho… pero mi alma, escapando de los ay, mezcla de terror y mofa de los paparasi, salió disparada por un hueco de la cartera y se fue corriendo en busca del tirano (saurus) Rex de la Mentira, que una vez más se había burlado de mi candidez.

© Patricia Velásquez de Mera

viernes 7 de septiembre de 2007



UN AVE MARIA POR LUCIANO PAVAROTI
Se fue a dormir el cantor, se llevó la garganta en una cajita llamada corazón. Corazón gigante que se desbordaba en su sonrisa de niño, corazón travieso que logró enlazar la ópera con la música popular, corazón inmenso que resistió la fuerza extraordinaria de su voz sin detenerse, sin explotar de gozo por 71 años.
El tiempo se detuvo para Pavaroti pero él nunca se detendrá en el tiempo. Somos privilegiados los que presenciamos su paso por el mundo, pero las generaciones futuras lo conocerán aún más que nosotros porque las almas elegidas para la gloria, engendran más gloria al ser admitidas al otro lado del horizonte.
Luciano se llevó en la mano su pañuelo blanco que tantas veces blandiera a favor de la paz, ese que secara su sudor de amor, de entrega a su público que también se entregó a él sin restricciones. El planeta entero lo amó y lo escuchó con devoción y pasión. Cantando en italiano lo entendía el ruso, el inglés, el chino, el hispano. Fenómenos así derriban cualquier torre de Babel.
Luciano Pavaroti se llevó también una llave de sol que le habían bordado en un velo tendido a sus pies, cábala entre el gran sol y el gran cantor, quizá.
Paz en su tumba, música en su pañuelo, silentes las estrellas esperan su concierto.
D'Agor

martes 4 de septiembre de 2007

INTEMPORAL, POESIA DE PATRICIA VELASQUEZ EN LA VOZ DE LA DECLAMADORA MIRELLA CENTANARO


(Foto de la portada: "Campoazul" por Patricia Velásquez de Mera, Cherry Hiil, 2001.
Oleo sobre tela)

El CD “Intemporal”, proyecto que pertenece a Ligia Giler de Mera, contiene los poemas de Patricia Velásquez de Mera recitados por la declamadora Mirella Centanaro. El disco constituye una amalgama de talentos puestos al servicio de la poesía, misma que nos transporta por los caminos profundos y apasionados de Patricia, en la voz de Mirella, el extraordinario oído de Eddie Chiang Espinoza y la puesta en escena de todos estos elementos, que es obra de Eddie Chiang Centanaro.

“Intemporal”, poema con que se inicia el CD, nos hace correr con emoción en busca del amor imposible, nos invita a volar, a surcar el cielo hasta encontrar la felicidad detrás de alguna de sus nubes…

“El Bohemio” parece abrazarnos, casi podemos visualizar su piano, sus manos ansiosas, sus ojos soñadores. Su historia nos envuelve, nos deja con la sensación de algo que ocurre todos los días, en todas partes, un cuento sin aparente final feliz, que en el fondo es todo lo contrario: es el triunfo del amor más allá de las formas, allí en la memoria sentimental, en el recuerdo inalienable de dos amantes platónicos. Y quién no tuvo uno?

“A Veces Veo Rostros”, irrumpe en el silencio con todo el poder de su fuerza poética, y nos eleva a ese mundo del bardo, haciendo suspirar nuestros sentidos bajo el hechizo de la palabra musical. Y “nos dejamos llevar”…
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EL BOHEMIO

hablaba con sus manos
el bohemio

perfecto pecador
risa coqueta
apuraba con ansias
el licor

apretaba mi cuerpo
sin tocarlo
impregnaba mi aliento
con su voz

derramaba pasión
y sentimiento
jamás me confesaba su dolor

amante del placer
anacoreta
pedazo de la noche
alma de fiesta

sobre el piano
sus manos de campana
volaban de emoción
al repicar

la copa levantaba
con lágrimas de gozo
al paladear
el consuelo de esconder algún secreto
al fondo de su vaso de cristal

el bohemio

enigma de pesar
risa de llanto
payaso nocturnal
bailando a solas

alquimista del deseo
rebelde empedernido
solía acariciar con gran ternura
tan sólo la yema de mis dedos
para no claudicar

y casi claudicando
alguna de esas noches
aprendimos a vencer
el olor a orfandad

el bohemio
profundo sentimiento
habitante asiduo de mi diario
piedra filosofal
manos de barro

el bohemio
fantasma imprescindible de la noche
amigo irrevocable del paisaje

genio de la mala vida
el bohemio
magia extravagante
verso ululante
en mis recuerdos
beso inolvidable
encuentro esotérico
dos soledades
dos libertades
el bohemio y yo
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A VECES VEO ROSTROS

a veces veo rostros
diluyéndose en lágrimas
deslizándose a rastras
sobre las paredes de mi espacio

son ojos sin palabras
que asumen mis secretos
que en grácil mansedumbre
descubren mis planicies
mis montañas
mis ventanas
mis lagos
las nubes de mi alma
la médula de mi volcán

son ánimas traviesas
nadando entre mis lienzos
volando en mis poemas
esculpiendo sus penas
sobre mi soledad

me invaden con su enigma
con su silencio abstracto
en mis eclipses de luna
me abrazan sin preguntar

son como pechos maternos
refugios en mi apatía
como musas derretidas
en el centro de mi pan

como marinos de goma
que me empujan a la orilla
las caras de mis fantasmas
me rescatan del pesar

y yo me dejo llevar

sábado 1 de septiembre de 2007

MAPA DE AMOR Y DE DOLOR... poesía


MAPA DE AMOR Y DE DOLOR fue presentado en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil. En la foto, el Alcalde de la ciudad Jaime Nebot visita el stand y recibe el libro de manos de Francisco Silva Romo.
(Foto de la portada: "NUEVA ORLEANS, AMOR MARINO" por Patricia Velasquez de Mera, Cherry Hill, 2001. Oleo sobre tela)

“Mapa de Amor y de Dolor”, Ediciones Abya-Yala, Quito, 2007, de Patricia Velásquez de Mera, es una recopilación de versos tomados al azahar de su “montaña de poemas” como le llama la autora a su colección, levantada palabra a palabra, en distintos momentos de su evolución como escritora. Podemos encontrar en este libro versos cargados de ilusión, de desencanto o de coraje de sus días adolescentes, junto a poemas recientes, en donde con serena madurez la artista le canta a sus hijos, a su madre, al amor, a la soledad, a la amistad, a la vida, a la muerte.

Lo que impacta de la poesía de esta ecuatoriana talentosa, es la peculiaridad en la descripción de paisajes, de circunstancias, de sensaciones.

Una pieza sumamente importante de este mapa azulado de desbordante creatividad, es el monólogo poético dirigido a Edgar Degás, quien la autora considera muy cercano a pesar de que no coincidieron físicamente en la vida. Edgar Degas falleció en París en 1917, Velásquez de Mera nació en Guayaquil en 1951….

“De los mil poemas que ella escriba, me gustan mil”, solía decir el Dr. David Cook, poeta y profesor de literatura, quien fuera su maestro en Nueva Orleáns. Y si buscamos ubicarla en uno de ellos, “A Manera de Introducción”, constituye un resumen de su pensamiento crítico-filosófico humanista, que es sello inconfundible en su obra. Luego, cada tema es una puerta abierta, una sorpresa, una revelación, sea que cuente su historia o la del vecino, la del cura, del mendigo o el repatriado.

Desde su faro vigilante, la poeta observa, no olvida las calles de su lejana Guayaquil, aunque dedica la obra a Nueva Orleáns. Pero sale de las dos ciudades, camina mapa en mano recorriendo espacios y rostros relegados, nos invita con su magia a viajar, a dejarnos llevar por su palabra autorizada.
RJM

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Al corazón de EDGAR DEGAS (1834-1917), sembrador de mi horizonte azul…


CARTA A EDGAR

cómo no amar los lagos de tus ojos
libertad de mi horizonte
claros lunáticos
árboles de viento
agua dulce
agua bendita
que apacigua
que abraza
que alimenta

cómo no esperarte
en la orilla anacoreta de mis cuentos
si eres talismán de mis quimeras
bordador sin tiempo
sin fronteras
del verdor excitante de mis sueños

qué importa lo que opine el resto
bailas en mis fantasías
perspicaz enamorado
tocando y no tocando
música clandestina
iluminando tu espectro
sobre el jardín de mi ocaso

tus musas alborotan mis pinceles
esfuman mis tinieblas
con sus cantos de sirenas
fornicando con las luces del parnaso
despeinándole los duendes a ese bardo
que duerme apretujado entre tus brazos

Edgar Degás
cómo no habitar tu paraíso
de espaldas a la peste a la debacle
si en el balcón de las estrellas de tus ojos
florecen mis policromos antojos
alumbrando con flores las esquinas
despertando las ninfas de mis ruinas

eres duende de mi utópica aventura
de tu mano extasiada vuelvo al polvo
me esfumo del mundano sentimiento
me transformo en color
abandono el dolor
de frente al lienzo

si ascendiste entre dibujos a mi historia
rescatando con luz
mis sentimientos
si como un mago
en soplo de tus dedos
echaste a volar tus bailarinas
sobre el barniz azul de mi cuaderno

si enciendes mis rincones
si abrazas con ternura protectora
el fantasma omnipresente de mi esplín
si alborotas las flores de mi huerto
si me dibujas ventanas en el viento
estrellas en las sábanas
caramelos en el cielo

cómo no amarte?


martes 28 de agosto de 2007

ENTRE DOS RIOS
Baez Oquendo Editores, Quito 2001.
(Foto de la portada: "TRECE DE OCTUBRE" por Patricia Velasquez de Mera, Nueva Orleans 1997. Oleo sobre tela)

Para Patricia Velásquez Villacís “el arte es un par de gafas / devorando imágenes”, y hay que señalar que la voz lírica de ENTRE DOS RIOS devora todo cuanto flota en su entorno con una sapiencia y una sensibilidad únicas. Con éste, su primer poemario, esta escritora se rebela y se revela como una de las voces más prometedoras de la poesía ecuatoriana. Sus textos, a caballo entre el sonsonete clásico y el verso libre, fulguran como diamantes en la oscuridad. Una prostituta, un cantante, una guerra… Todo es poetizado por la mirada atenta de una poeta que es toda espontaneidad, toda temblor, toda ilusión.
El título alude a dos geografías que la autora conoce perfectamente: la una, la norteamericana, con el majestuoso Mississippi al que escritores como William Faulkner o Mark Twain han dedicado memorables páginas; y la otra, el espacio ecuatorial, con el incesante vaivén del río Guayas, al que poetas como Medardo Angel Silva y Abel Romeo Castillo han cantado en algunas páginas de gran color local, color omnipresente en este poemario. Entre los títulos más importantes de este río de poesía, hay que rescatar “Nueva Orleáns”, “Inconsolable”, “Gitana” y”Trade Gris”, por nombrar tan solo cuatro.
En la narración con la que se cierra este libro, titulada “Capítulo 14”, Velásquez ratifica los dotes de narradora que ya demostró en “El Porvenir de Aniata”, su primera novela. Tomando como referencia un personaje periférico, la autora, como la excelente pintora que es, apuesta por bosquejar el retrato de cuerpo entero de Marina Cajas. Se trata de un cuento de gran elaboración en el que destaca el magistral manejo del humor.
ENTRE DOS RIOS constituye la prueba irrebatible de que estamos ante una escritora multigenérica. Su fácil dominio de la poesía, de la narrativa breve y larga, nos hacen esperar más obras desde su exilio. Salud por ella.

Por: Marcelo Báez

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SER POETA

es mi castigo
mi privilegio
mi destino
mi quimera
mi fusil
mi corazón en la mano

soy poeta
espina que pende del sol
fango y arco iris
árbol de dolor o de manzanas
lágrima que cristaliza
las paredes del dolor

le canto al viento
a las mañanas frescas
a las frutas prohibidas
al mar a las montañas

el verso brota
aunque no haya paz
y Colombia se desangre
aunque la luna se oculte
y Sarajevo esté en ruinas

“decir que eres poeta
te va a costar muy caro”
le decía a Cándido su madre
“dirán que estás loco
te acusarán de terrorista
si les apesta tu voz
te borrarán del mapa”

así...Cándido murió de algún disparo
con una bandera cansada
incrustada en su nirvana

hoy debe estar en el limbo
mientras yo sigo cantando
sigo cantando en su nombre
en su nombre y por su causa

todavía estoy aquí
todavía soy poeta
todavía soy mendigo
prostituta jornalero
ama de casa

todavía en las mañanas
saco a caminar mi cara
desafiante alzo los ojos
para ver quien me dispara

todavía en el crepúsculo
vuelvo al parque ilusionada
para ver caer el sol
con la esperanza infinita
de que el paisaje se lleve
la injusticia entre sus alas

vuelve el amanecer
con sus trompetas de calma
pero no ha cambiado nada
la lengua se me hace nudos
el poeta se desata
los insultos de gitana
puros sin maquillajes sin murallas
acarician la verdad
ojerosa y demacrada

soy poeta
divido el silencio en varios
uno es el es santo bendito
de los altares de barro
el cómplice y el payaso
que comen del pan robado
de los gobiernos de turno
versos viejos y gastados
otro es ese pobre diablo
que no habita en los volcanes
que no se quita la máscara
que no abraza tempestades
que no sepulta en la mierda
a ladrones y cobardes

o el silencio intrascendente
que no danza sin temores
al ritmo de la historia inesperada
que no se arriesga entre botas
para recoger el lodo
de satánicas pisadas
que no zurce con sus rimas
sobre la sangre vertida
la oración de paz violada

o el silencio que suspende
viejas ansias en la nada

soy poeta
beso con ternura y reverencia
la frente sudorosa del que sufre
las manos agrietadas del obrero
la sonrisa gastada del que implora

me comprometo a buscar
entre los atardeceres
una rima que calce
entre el terror de un soldado en guerra
y las lágrimas de pavor
de una criatura violada

mientras otros rezan
yo afilo mi lápiz
cuando oigo disparos
en las madrugadas

mientras otros lloran
yo arrojo esperanzas
en los funerales
con palabras caras

mientras otros ríen
yo abrazo con letras
las desesperanzas
de la raza humana

soy poeta
le canto al hombre
a su melena sabia
a sus amaneceres promisorios
a sus atardeceres a sus ansias

este es mi trabajo
escribirle canciones a mi padre
arrodillada ante su tumba fría
besando sus ojos tristes
su rostro mudo carcomido y ermitaño
a través del cemento y la nostalgia

soy poeta
poeta con minúscula
sin poses pero con alas
como un caracol etéreo
que aspira a besar la luna
salpicándola con agua
como un pájaro encelado
suspirando entre las ramas
esperando ilusionado
la visita de una pájara

soy poeta
humilde ciudadana
metáfora de guerra y esperanza
mujer de muelas gastadas
mi atavío de cristal de lodo y caña
solamente es un juego de palabras
pretendiente de formas literarias

soy poeta
porque para escribir
me desnudo el alma
aunque tiemble de frio
aunque el sol
me calcine la calma

soy poeta
como millones de aguerridos voluntarios
que no esconden la voz del dolor bajo sus mantas
y aquellos que se nieguen a escucharme
irán por el mundo cantando
los versos que el poeta canta

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TO BE A POET (Original version in English)

this is my punishment
this is my privilege
being a poet

this is my destiny
my chimera
my fingertip’s riffle
mud and rainbow
somebody nobody
apple tree
pain tree
a thorn pending from the sun
a tear crawling all the walls
an old man walking alone

somebody nobody
eating fresh fruits
promising a god
when the truth is tired
when Colombia is bleeding
when Madrid cries
when the Twin Towers are gone

“Candid…are you a poet?”

dearly dreams
monologues…short life…

“don’t be a poet
you’ll be foolish
you’ll be dangerous
you’ll be a spy…”

so…Candid was killed last night
at the core of his nirvana
they planted a broken flag

on his hand
they crushed a banana

tonight
barefooted
his bleeding soul
is hiking the stars

i am still here
i am still a beggar
a prostitute
a homeless
a soldier
a housewife
a poet

i am still here

words come out of my mouth
like gipsy insults
pure
without make-up
without walls

still in the mornings
i walk out my face
lifting my eyes
to feel how Candid flies

his pain is inside
over the surface
around corners
before shadows
behind masks

i can’t shut my mouth
in betrayal silence
for when I gallope the streets
the sadness of Candid
hangs from every man
clinging to my chest
begging for a word of hope

yes i am their poet
i touch the flowers
over the petals
i feel their joy

up on the trees
unlocked wings
i sing with birds
exchanging feathers
until it’s dusk

i’ll be a poet
to move my pen
through the unexpected history
dragging it under the boots
collecting the mud of their steps
reciting spoiled peace prayers
across rivers of blood

i’ll find a phrase to be shared
by the internal purity of a prostitute
and the sadness of a raped child

i’ll be a poet to sharpen my pencil
when in the darkness I hear the shots

I won’t sit on a rock
to count comets
to wait for the circus
to enjoy the nights

i’ll be a poet
the children of the wars
will never die

and for my father
i’ll search the skies
with all my verses
to find a Parnaso
for him to hide

my nose smells love
my arms are concave
my land is twilight

i am still a poet
and if i die tomorrow
I’ll pass my torch
to a poet’s hands

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SOLAMENTE UNA VEZ

húmeda de los pies a la cabeza
sosegado el instinto y la ternura
repleta la entraña
quieta el alma de besos…

sin embargo
el desconsuelo es total…

porque para cuando el mar regrese
tú y yo
sólo seremos un punto en la geografía del recuerdo
un grano de arena suspendido en el aire
esperando el retorno del instante perfecto
para amarnos con todas sus implicaciones…

pero para entonces
tú y yo

ya no seremos…

EL PORVENIR DE ANIATA
Abrapalabra Editores, Ecuador 1996 (Foto de la portada por Maria-Dominique Verdier. Francia)

El Porvenir de Aniata es una obra que impresiona insondablemente por la proyección y claridad de la autora reflejadas en cada una de sus páginas, el encuentro con las vivencias, la actualización y futurización de lo nuestro (Porvenir : Por – venir) escrito con la sencillez que sólo pueden los grandes; ese “darse la mano” con lo que sigue siendo y aunque se lo mire de lejos “se está allí”. Se necesita genialidad para mantener la lucidez en la oscuridad de la distancia.

Aunque a finales de siglo el pragmatismo económico y la estadística numérica son los signos de la realidad mundana, esta novela sacude y refresca con sus palabras, nos enfrenta a través del espejo de una escritora, a la oculta enmascarada verdad de que todavía hay seres que piensan que la criatura terrenal tiene derecho a ser dignamente nombrada y no numerada.

El baño de incentivos traídos por este libro reflejan la esencia de la autora “su inspiración era como un saco sin fondo, siempre que metía la mano en él, encontraba alguna nueva idea que explotar”, o en “fue la relación que envuelve lentamente el otoño en hojas multicolores de tonalidades maduras, dejándolas caer a manera de gotas, suavemente, hasta abrazar la aridez del frío invernal con la serenidad de los árboles mayores, que aún cuando están sin hojas, nos protegen con la sombra de su robusto tronco”, qué maravilla!, escrito así en los instantes en que el hombre vive la era de la deslealtad, nos tonifica y nos hace seguir creyendo en el hombre.

El Porvenir de Aniata es el amor, es la reciprocidad que busca equilibrio, porque el equilibrio puro es antihumano, ese equilibrio del querer que sea y no importa que no sea porque lo posible se convierte en el transcurso de la existencia en lo imposible, siempre anhelamos más y más, ese imposible es como el horizonte, lo vemos, lo admiramos y no lo alcanzamos, allí está lo hermoso de la vida, en la constante de buscar lo supremo aunque partamos de sima para llegar a la cima.

“La voluntad y el amor no tienen tiempo ni espacio y sí saben escuchar la voz de la naturaleza” y el hombre no es naturaleza?. “Era tan enriquecedor ser dos almas en una, dos plumas en un mismo papel, en un mismo sueño, en un mismo ideal”… “La prueba más grande de amor te la voy a dar el día en que me muera, porque desde donde esté, volaré a ti, ya no en busca de tu sonrisa que me enloqueció en la librería del Viejo Verde, no, esta vez le haré el amor a tu espíritu, y por fin, despojado de la pequeñez de este cuerpo, voy a dejar un recuerdo imborrable en el tuyo, más el compromiso de una reunión definitiva cuando tu ciclo se complete”… He ahí la catarsis, la búsqueda final de lo humano, la tranquilidad después de la tormenta de la vida. Y qué es más humano que lo humano?

Siendo el principio filosófico de la vida “nacer es comenzar a morir” fundamento indispensable del existir, lo vemos reflejado en “la muerte nos llega sensual y silenciosa, misteriosa y decidida y nos envuelve en su encanto con la sutileza del más allá”, “como si los muertos no fueran parte de los vivos”; verdad y mentira, oscuridad y claridad, vida y muerte, todas son lo mismo en el encuentro, en la integración, en lo sólido del ser, nos forman y nos deforman a la vez pero seguimos siendo lo mismo.


El dictamen es el haber de los jueces, ellos tienen la potestad de decidir sobre nosotros. Evitar el malsano dedo acusador es la impronta de los hombres, en lo moral es la barrera que dignifica el final de la existencia, ese final inesperado que nos permite mirar que “sólo los sentenciados por el propio hombre se mueren a la hora exacta. Los demás se mueren cuando la naturaleza así lo decreta”.

Dr. Wilson Cueva Román