domingo, 12 de octubre de 2014

Lo que importa no es el vestido, el traje artificial. Lo que importa es la piel, pero la piel del alma. Dagor

sábado, 11 de octubre de 2014

Carta a Helenita

Hay días en que el sol se detiene en la ventana y toca con sus nudillos luminosos el rincón más tierno y chiquito de nuestros corazones. Esa especie de jardín en eterna primavera, en donde habitan en armoniosa intimidad los rostros y recuerdos de nuestros niños, los niños de la familia. Ellos, cuyos bracitos nunca crecieron para poder seguir abrazándonos cálida e inocentemente. Ellos, cuyas miradas tiernas han sido como faroles en nuestro camino. Ellos, quienes con sus travesuras y ocurrencias trajeron alegría, aún en los tiempos más duros. Porque no hubo tormenta, por fuerte que el agua golpeara los cristales, que no se despejara al escuchar la risa espontánea y despreocupada de nuestros pequeños. Ellos nos pusieron y nos siguen poniendo en perspectiva. 

Hoy es uno de esos días. Hoy la familia está de fiesta, mi sobrina nieta, Helenita, cumple quince años. En un giro del viento se le estiraron las piernas y la voluntad de ser feliz a su manera, acariciando su guitarra con sus dedos delicados, dejando volar su imaginación en la soledad de su alcoba. Helenita es un sol de ternura, una mujercita de clara inteligencia y transparente sencillez. Una joven serena y discreta que prefiere la cena hogareña al bullicio del restaurante. Tímida y espigada como princesa de cuento, bella como su madre y su abuela, observadora y juiciosa, sensible y cariñosa. 

Cómo me hubiera gustado que fuera su abuelo Mauro quien escribiera esta nota, pero siento que mi hermano ha estado a mi lado en este momento tan especial. Si hubiera podido, seguramente hubiera bailado un vals con nuestra flamante quinceañera y le hubiera contado anécdotas familiares como solamente él sabía hacerlo.

Helenita, voy a confiarte unos cuantos secretos a voces que me han permitido ser feliz a pesar de cualquier infortunio. Como ya debes saber, hay días buenos y días no tan buenos, pero por cada dolor hay una luna que sonríe desde el cielo cuando baja la noche. Por cada ruido innecesario hay un toque de silencio que nos devuelve paz. Por cada injusticia hay una cadena que se rompe, un valiente que levanta su voz de protesta. Por cada rostro triste hay de recompensa alguna sonrisa franca que espera por nosotros en algún lugar, una caricia, un abrazo, un soplo de esperanza. La vida es equilibrio, si la imitamos, seguramente haremos más fácil el recorrido, tanto para nosotros como para los que nos rodean.

A veces los adultos somos necios, insistimos en dar vueltas sobre lo que no tiene remedio, caminamos en círculos pero no ascendemos en espiral. En cambio los niños siempre hacen gala de una lógica genial y contundente. Por favor, en ese sentido, no dejes de ser niña. Mas mi consejo, ahora que eres una señorita, es que siempre deseches lo que te haga perder el tiempo por no ser constructivo, por no conducir a ningún lugar. Te sugiero que le busques el lado bueno a las personas y a los acontecimientos. Si miras al fondo de todo y de todos, te vas a sorprender con las maravillas que vas a descubrir. 

Empéñate en fortalecer tu espíritu, Siempre y cuando hagas acopio de valor espiritual, las fuerzas del bien se convertirán en tu única bandera. 

Busca la belleza en lo más pequeño, porque es ahí donde reside la grandeza del universo. Procura ser generosa a manos llenas, aunque nadie te comprenda. No hay mayor felicidad ni mejor sensación de bienestar que cuando das, cuando te das sin reservas, sin esperar algo a cambio. Aprende a escuchar, la sabiduría nace y se fortalece por el oído y por la observación minuciosa de los seres que nos rodean. Esfuérzate en descubrir tu misión en la vida, todos la tenemos, pero para encontrarla hemos de ser valientes y honestos con el yo; no todos podemos hacer todo. Debemos aceptar con humildad nuestras limitaciones y cuando descubramos nuestra particular habilidad, concentrarnos en ella, sacrificarnos por dominarla para poder servir bien al mundo entero con el fruto de nuestro trabajo. Y no olvides disfrutar los éxitos ajenos como propios. 

Respeta las opiniones de los demás, no solamente para que respeten la tuya, sino porque la humanidad requiere con urgencia que la juventud nos enseñe a dialogar, a creer en el prójimo y a aceptarlo tal y como es. Cuando no respetamos lo que dicen los demás, de uno en uno vamos cerrando las puertas a la paz, a la concordia, a la convivencia civilizada, tan venida a menos en estas horas aciagas de guerras, de terrorismo internacional, de dictaduras implacables, de vandalismo y crueldad. 

Defiende la verdad hasta las últimas consecuencias, pero recuerda que la verdad es una, dividida para el total de seres que pueblan el planeta.

No le temas al amor, esa fuerza integral que todo lo transforma, que todo lo embellece, que todo lo puede. Mas nunca olvides que para que haya amor se necesitan dos seres unidos en un propósito. El amor de uno, es mera ilusión. Jamás ha existido. Y cuando llegue el amor, riégalo con paciencia y bondad. Verás qué flores tan bellas cosecharás a su paso.

Haz de la gratitud tu mayor virtud. Sigue siendo discreta. Opina cuando sepas. Pregunta las veces que sea necesario y no te hostigues de insistir en ser feliz. 

Quiero que guardes esta cartita, que la vuelvas a leer entre las vueltas del sendero y aprendas que todo, absolutamente todo, cobra sentido a su tiempo y en su lugar.

Finalmente, ten presente que la mujer es la fuerza que mueve al planeta. Lucha por convertirte en una fémina que haga la diferencia, en un espejo en el que se miren otras jóvenes. Y no dejes que nada, ni nadie, amenace tu fe cristiana. 

Por favor, nunca pares de soñar!

Feliz Cumpleaños querida Helenita. Te mando mi corazón en esta carta.

Tía Patricia

Los grandes espíritus se alimentan más de lo que dan, que de lo que reciben. Dagor

jueves, 9 de octubre de 2014

QUE VIVA GUAYAQUIL!

Celebrando a Guayaquil desde la calidez de mi lejana trinchera los recuerdos se agolpan, se agitan, se suman, se multiplican, se reorganizan y bailan sobre el cuaderno invariablemente impregnados del privilegio de haber nacido en la capital del honor y la bravía, del calor humano y la pujanza, de la perseverancia, la inteligencia, el trabajo y la felicidad compartida. Guayaquil, eres la perla en la diadema de la libertad del Ecuador. Tu magia nacarada abarca todas las razas, todos los ritmos, todos los credos. En tu suelo se desvanecen las fronteras y de tu seno se alimentan los hijos de cada una de las ciudades del mapa ecuatoriano que te consideran suya, como si hubieran nacido de tu vientre.
Tus reservas de alegría son inagotables, por eso la luna se mira en tu rostro para imitar tu sonrisa. Guayaquil, eres espejo que el mar y el río besan en idilio interminable de belleza. De tus embarcaciones en el agua se desliza la cadencia con la que caminan tus mujeres y la fuerza imparable con la que avanzan tus habitantes. Guayaquil, eres una cajita musical que suena a gloria, la gloria de haber derrotado piratas una y otra vez a lo largo de tu historia. Puerto de intenso movimiento, reina del Guayas, maja mestiza, oceánica, tropical como palmera, tú, llena gozo y de fe en el porvenir sigues luchando, honrando tu bandera, nuestra bandera!
Tu pueblo invencible vive una convocatoria permanente de guardián del progreso y la libre expresión de todos los ecuatorianos. 
Guayaquil que me mostraste la luz con tu estrella insigne al abrir mis ojos por vez primera, Guayaquil de mi infancia, de mi adolescencia, de mis sueños de primavera, cuna de mi madre y mis hermanos, mi eterna compañera, mi violín cuando encontré el amor, madre de mis hijos, sol de octubre, tu corazón de guerrera nunca se inclinará, no cederá, no se dejará vencer por dictadores de tercera.
Eres un poema, Guayaquil, un intenso y apasionado poema que inspira e ilumina el camino de mi vida, por lejos que me fuera.
Felicidades GUAYAQUIL, que repiquen todas las campanas para celebrar el júbilo de contar otro 9 de Octubre, que se desborden tus calles y plazas en tu día de fiesta. La consigna es vencer al traidor bailando. La libertad para los guayaquileños, jamás será una quimera.
Dagor

domingo, 21 de septiembre de 2014

sábado, 20 de septiembre de 2014

DINI

El tiempo es luz que vuela, no se detiene en el puerto cuando se va un ser amado porque sabe que su barca nunca más regresará. Ayer se fue Dini, la gata de mi Roberto. Al abrazar su recuerdo, ella vuelve a su regazo y de ahora en adelante se covierte en invisible compañera de sus sueños y quimeras. Encendida como vela junto a triunfos y fracasos, será luz, será alegría que aunque nadie pueda ver, siempre lo estará abrazando. 
Gracias Dini. Te amamos.
Dagor

domingo, 14 de septiembre de 2014

DOMINGO PLACENTERO

Domingo placentero. Esta tarde el clima fue perfecto en la estancia de Dagor. El cuaderno prometía visitar paisajes épicos. Las aves bohemias descansaban de sus excesos nocturnales entre árboles cómplices y la promesa de un crepúsculo cercano. Los gatos del barrio guardaban silencio y energías para la noche.
Pero el pincel y la pluma estuvieron parcos a pesar de la bonanza del día. Libres como el ave que los transporta en su vuelo mágico, sentían desde lejos la incertidumbre que oprime a otras plumas, mientras algunas se han dejado seducir por el indiscreto y avasallador encanto de la dictadura.
Dagor esperaba involucrándose en gestiones cotidianas, los seguía de puntillas con la esperanza de que en algún momento se armaran de fe, de valor, giraran hacia un punto de luz, y se encontraran de cara al sol con la libertad, esa diosa multicolor e indestructible que siempre está allí, esperando por todas las miradas, aunque a veces se oculte tras la cortina de humo de audaces tiranías.
Pero se hizo tarde, hoy el cuento quedó inconcluso. Mañana será mañana.
Barcelona hizo lo suyo. Amarilla como el sol, rubrica el domingo con un triunfo que siempre llega al alma.
Dagor

EL SILENCIO Y LA PALABRA

Desde el rincón predilecto de mi cueva urbana, rodeada de fotos y relojes que me cantan verdades matemáticas, escribo el poema del silencio.  No es fácil concentrarse mientras la gata golpea la puerta con su puño y afuera los grillos discuten con las luciérnagas a viva voz.
Lentamente vuelve la anhelada calma. La ventana me observa compasiva. A ratos se pone de espaldas para entregarse a la contemplación de la luna.
En esta noche de llamaradas solares,  de insomnios inducidos, de balcones lejanos y de ansias fortuitas, el grito histérico de algún pajarraco sonámbulo me pone en perspectiva. Y afortunadamente, como un acuerdo tácito entre mi cerebro y el de la computadora, brota la certeza de que el silencio y la palabra son incompatibles, porque para que el uno ejerza sus funciones, la otra, siempre tendrá que callarse. Y viceversa...
Entonces, dos y cuarenta y cuatro canta el reloj, y le hago caso. Hora de descansar entre mis propios brazos.
Dagor

viernes, 12 de septiembre de 2014

Por un Ecuador Libre de Tiranos Transnacionales!

El circo se extiende. La terrible situación que vive el país en manos del correismo, ha desencadenado una fiebre de héroes y heroínas cibernéticos, que ponen en peligro cualquier esfuerzo del sector serio de la oposición, por salvar al Ecuador de la tiranía y la cubanización. Los comentarios soeces, discriminatorios y muchas veces perversos, en contra de la administración de turno y los funcionarios públicos, sólo logran traer a la memoria las peroratas interminables, tediosas y ofensivas de los sábados. Es indignante, sí, que quien debiera ser ejemplo de cordura y conciliación, sea quien propicie el caos. Pero si de algo se puede sentir satisfecho el nuevo regente de Epiclachima, es de haber sembrado esa guerra verbal letal entre adversarios y seguidores de sus ideas.

A veces pareciera que los que participan en esta "insultadera" de baja ralea, esconden junto a sus ordenadores, cuchillos, agujas, pistolas, tijeras invisibles con las que atacan sin compasión y por ignorancia a todo aquel que no les otorgue la razón.

Pero ojo, soldados de viento, mientras ustedes juegan viciosamente con la palabra, el pulpo de la dictadura les oprime a toda velocidad el cuello a los demás compatriotas y a ustedes también, aunque se crean libres por vociferar cosas sin sentido. La libertad es mucho más que la capacidad verbal para pretender demoler a alguien con frases hirientes. La libertad es un derecho fundamental que nos da la vida. No tenemos dueño, los monarcas son errores del pasado enterrado. Y cualquier fanático encaramado en el poder, no nos puede cambiar el rumbo de la historia. Pero para enfrentar a un fanático hay que actuar con astucia y con cautela, no visceralmente.

La declaración de los alcaldes reunidos en Guaranda constituye un gran paso en la reconquista de todos los derechos que los actuales ocupantes de Carondelet y futuros conquistadores de Epiclachima, nos han arrebatado. Que no nos ciegue la frustración porque el acuerdo alcanzado por los alcaldes no fue uno beligerante. Los puntos de la declaración son claros y precisos. Y eso era lo procedente. Para defenderlos, tenemos que estar más unidos que nunca y debemos recuperar todos nuestros derechos en un clima de paz y de cordura. Podemos convertirnos en ejemplo a seguir en la región como un país que se sacude de la pestilencia pseudo socialista con altura y respeto entre seres humanos.

Por un Ecuador libre de tiranos transnacionales,

Patricia Velásquez de Mera
       ECUATORIANA

domingo, 24 de agosto de 2014

Sobre las ideas...

Lo importante no es el tamaño de las ideas, sino el peso de las mismas.
Dagor

LA COMPUTADORA SOY YO

A veces el silencio se dilata, la penumbra de la alcoba se acentúa, se mete por los poros hasta el alma. El músculo en stand by, parece inerte. A esta hora sagrada las ideas se alborotan como naipe en remolino y luego van cayendo en su lugar, como cascada. Tres de la madrugada, hora de algún sueño empedernido, de alguna utopía fantástica. La ventana parece preocupada. Será porque los pájaros no cantan? El espejo refleja parcialmente la cándida luz de una pantalla que me habla, que escribe entre mis dedos, que cuando no la miro, muy sutilmente, se apaga. Aliada, discreta, acolitadora, siempre  lista, pluma en mano al término de la distancia. Allí, cuando las palabras no pasan, cuando el tiempo se detiene en el valle de la nostalgia, ella se coloca al filo de la montaña del desdén como flor de la esperanza, me mira desde el escritorio, sacude su melena cibernética y con su corazón de poeta, de payasa, de gitana, tímidamente, me abraza... Es la computadora.
Dagor