domingo, 24 de agosto de 2014

Sobre las ideas...

Lo importante no es el tamaño de las ideas, sino el peso de las mismas.
Dagor

LA COMPUTADORA SOY YO

A veces el silencio se dilata, la penumbra de la alcoba se acentúa, se mete por los poros hasta el alma. El músculo en stand by, parece inerte. A esta hora sagrada las ideas se alborotan como naipe en remolino y luego van cayendo en su lugar, como cascada. Tres de la madrugada, hora de algún sueño empedernido, de alguna utopía fantástica. La ventana parece preocupada. Será porque los pájaros no cantan? El espejo refleja parcialmente la cándida luz de una pantalla que me habla, que escribe entre mis dedos, que cuando no la miro, muy sutilmente, se apaga. Aliada, discreta, acolitadora, siempre  lista, pluma en mano al término de la distancia. Allí, cuando las palabras no pasan, cuando el tiempo se detiene en el valle de la nostalgia, ella se coloca al filo de la montaña del desdén como flor de la esperanza, me mira desde el escritorio, sacude su melena cibernética y con su corazón de poeta, de payasa, de gitana, tímidamente, me abraza... Es la computadora.
Dagor

martes, 19 de agosto de 2014

RELOJ DESAHUCIADO

la madre recoge escombros de sus hijos
despojos del hogar
fotos de antaño
perros y gatos heridos
mas la noche la sorprende
desmayada en el intento de salvarlos

yacen como desperdicios
un rostro junto al otro
cuerpos rígidos
silencio impuesto
fueron condenados por inocentes
por creer que pertenecían a algún lado

los pulverizó el estado peligroso
los traicionó el terrorista desalmado

llorar sobre sus cuerpos mutilados?
para qué?
si nada tiene sentido
no hay futuro
ni presente
ni mucho menos pasado

los niños de la guerra ya no juegan
sus ropas desgarradas
color de sangre con tierra
recorren el más allá

así termina su historia
devorada por el viento
por la pólvora del tiempo

mi corazón se detiene
como reloj desahuciado
en ese punto desquiciado
entre Israel y Palestina
entre judíos y musulmanes
entre hermanos y seres humanos
entre disputas añejas y pendejas
entre la obsesión por el poder
y la utopía de alcanzarlo

entre la obsesión por el poder
y la utopía de alcanzarlo

entre la obsesión por el poder
y la utopía de alcanzarlo

bis...

Dagor

LA CUEVA


GUAYAQUIL, PUERTO DEL ARTE Y DE LA FELICIDAD

Con el derecho que me otorga el haber nacido en una ciudad de incomparable alegría, originalidad y hospitalidad, cuyos habitantes trabajan con fe en el porvenir de sol a sombra, y nunca se han dejado vencer por los piratas de la adversidad; cuyos hijos son campeones del emprendimiento, de la creatividad y el optimismo, declaro a GUAYAQUIL, PUERTO DEL ARTE Y DE LA FELICIDAD!
Dagor

SUSPIRO

Las flores del mantel convierten el desayuno en mañana de primavera, en pleno corazón del verano. La ventana está melancólica. Las nubes perezosas se pasean por el paisaje como promesa de lluvia, provocando un suspiro que vuela y se estaciona en un espacio equidistante en Israel y Palestina.
Dagor

AMOR DE TÍA


LOS NIETOS

Los nietos son un encajito de colores, como una reserva de primavera que la vida nos presta para adornar el traje de la vejez.
Dagor

DEL LIBRO DE LA HISTORIA DE GUAYAQUIL

Todo pasará, está escrito en el libro de la historia de Guayaquil. Cada gota de lluvia hará florecer un balcón celeste y blanco. Las voces del viento y los duendes del tiempo escucharán al pueblo y se llevarán muy lejos las nubes negras de la dictadura. Y mientras los traidores dormirán bajo puentes, las luces del boulevard se vestirán de gala para saludarte en tu día, alumbrando el camino que siempre ha conducido de regreso a la libertad.
El río seguirá bordando con besos suaves el hilván del puerto. Los piratas volverán a altar mar para rendirle cuentas al sol, que nunca olvida. El reloj municipal tampoco olvida, y nos convocará en tu nombre y en el del Ecuador, a celebrar la gloria de seguir siendo libres a pesar de todas las cadenas y condenas. En la sagrada intimidad del pensamiento, se repetirá la consigna de mantenernos unidos para superar cada nueva emboscada, cada puñalada por la espalda. Y seguirás siendo bella, noble, generosa, invencible!
Cantaremos tu canción, Guayaquil, guerrera pacífica y gloriosa que no le teme a las injusticias, que sigues abriendo tus brazos en forma de esteros para recibir a los hijos de todos los rincones de la patria, y juntos recitar nuestro poema de progreso en libertad incondicional!
Feliz cumpleaños Guayaquil, vives en mis venas, habito en tu corazón, sigo soñando con tu regazo maternal, sigo plantando nomeolvides en cada rincón de la esperanza.
Dagor

MELLIZAS EN ENCAUCHADO

Mom
moon
mother of mine
you
that illuminate
with your smile
the somber banks
of melancholy
tell me where you are

your hands sprout
between memories
my verses shake
under the laces of loneliness

I found a thousand reasons
to send you this postcard

because your silence
sounds like words
because your absence
is a bell
a notebook that hugs

your little steps were
like a winged tree
splashing stars
between your station
and mine

your eyes
like drops of water
were full of light
an invocation
of humankind

very early in the morning
you were a white kiss
and white was the joy
of your lullabies

you will always be
like a reliquary
opening up
in front of my dreams

you left
but your voice stayed
ringing in my soul
like the shell of a conch

Mom
moon
mother of mine
you that now kiss
your life long love
so close to the sun

Mom
moon
mother of mine
you
that illuminate
with your smile
the somber banks
of melancholy
tell me where you are

(Dagor)


SOMOS POLVO DE ESTRELLAS

Todo se aclara con el transcurrir del tiempo y del viento. Corren los días y vamos comprendiendo que la luz de la madre, su fuerza, su energía, nos siguen iluminando. Su presencia es una constante que camina entre nuestras pisadas, que rueda por nuestro rostro en cada lágrima, que sigue girando con nosotros hasta que nos acerquemos a nuestra transición y nos convirtamos por ley universal en polvo de estrellas, para llover sobre los hijos que la vida nos haya prestado.
(Dagor)

LUNA MADRE MIA

luna
madre mía
que iluminas quedo
las riveras mustias
de la melancolía
dime 
dónde estás

florecen tus manos
entre los recuerdos
se agitan mis versos
entre los encajes
de mi corazón

encuentro mil razones
para enviarte esta postal

porque fueron tus silencios
igual que palabras
porque tu ausencia
es una campana
un cuaderno que abraza
un pensamiento ubicuo
que cuelga haciendo mutis
entre los latidos de mi soledad

tus pasitos fueron
como un tren con alas
salpicando estrellas
desde la estación

y fueron tus ojos
como gotas de agua
repletas de luz
cual una oración
una clara evocación
de humanidad

en las mañanitas
fuiste beso blanco
y blanca fue tu canción

guardo tu recuerdo 
como relicario
que se abre y me besa
desde los misterios
de la eternidad

tu voz se ha quedado
sonando a infinito
rezando bajito
atrapada en mis vacíos
repicando a cuenta gotas
cual urna de caracol

luna que hoy te besas
con tu amor de siempre
cerquita del sol

luna
madre mía

que iluminas quedo
las riveras mustias
de la melancolía
dime dónde habitas
dime 
por favor…

Dagor
Raleigh, 26 de mayo de 2014

DESPEDIDA A MI MADRE

Las voces del viento abrazan tu silencio, Madre. Tus plantas languidecen porque son prolongación de tus dedos y de tu ternura. Los retratos de los abuelos no disimulan su alegría al percibir tu cercanía. Un vehículo amarillo espera en silencio en el umbral del hastío para transportarte en marcha triunfal hacia la cima de la libertad. Tu nave con el escudo del Barcelona, no tendrá más luces que las estrictamente necesarias, las suficientes para no perderte entre las nubes de la atmósfera en el camino a la eternidad, porque de tu sencillez no cabe esperar faros halógenos que pretendan competir con las estrellas.
Te ‘’vas en mayo, mes de la Virgen a la que tanto amaste y bajo cuyo manto te cobijaste en momentos de duda y de dolor. Ojalá cambies de parecer y regreses o todos se equivoquen para que sigas gozando del amor de Muñeca, tu lazarillo, tu perrita fiel, y para poder seguir nosotros regodeándonos en el privilegio sin par de escuchar tus reflexiones contundentes que tantas veces nos dejaron estupefactos por su originalidad.
Largo ejercicio de humildad ha sido tu vida, Madre. Preferiste colocarte a la sombra, entre los árboles del sendero, para que otros brillaran en fotos, en poses y privilegios pasajeros que creyeron permanentes. Sabia decisión porque al final, no quedaste en deuda con facturas de arrogancia, y tu pase al infinito está garantizado al término de la distancia terrenal.
Simplemente has cerrado tus párpados, nos has escondido tu mirada de gitana, profunda, penetrante, te llevas esas dos lunas de aguda expresión, que como faros en medio de la oscuridad, me llevaron a puerto seguro cada vez que la fortuna me permitió volver al hogar, a Guayaquil, simplemente para abrazarte en silencio y encontrarle sentido a lo imposible... Y para remendar los estragos del tiempo y la distancia, entre café con patacones, retratos familiares y nomeolvides, nuestras tertulias tuvieron hora de entrada, pero nunca de salida.
Madre, se te partió el tiempo entre el ayer y el nunca más esa noche de sábado. El calendario te dijo hasta aquí pero tú, rebelde hasta el último suspiro, no le hiciste caso y seguiste batallando con toda la fortaleza que te caracterizaba. Hoy, una semana después de nuestra despedida, sigo escribiendo aunque ya las palabras no me sirvan para alcanzarte, para volverte a besar la frente. Has exhalado tu último suspiro frente a los que tuvieron la suerte de acompañarte hasta el último momento. Estos últimos días, mientras vivías tu calvario, a todas tus fotos les creció un brillo inusitado alrededor. Tú, que parecías eterna, que siempre te arreglabas para sonar feliz al otro lado del teléfono, que nunca confesaste que prácticamente estabas ciega y me describías las cosas como si en verdad las estuvieras viendo, has decidido aceptar el boleto para ingresar al parque de la felicidad, abandonar la barca al pie de la orilla y caminar descalza sobre el agua que humedece el otro lado del horizonte. Aquí nos quedamos los que todavía tenemos tanto que aprender. Nos dejas unidos por el dolor, navegando abrazados entre una avalancha de recuerdos y nostalgias, entre dudas inútiles por lo que pudo ser pero no fue. Nos aferramos a tus fotos en días felices, cuando en realidad las últimas son las que reúnen todo el peso de tus arrugas; ese invaluable, maravilloso equipaje de tus experiencias.
Hay quienes se angustian porque vas a estar sola. Diles, Madre, que siempre lo estuviste; que todos lo estamos. Y ahora que empiezas a hablarnos de otra manera, cuéntales que amaste la soledad, que la cuidaste con garras porque como pocos, comprendiste que ella, es nuestro único destino.
Guerrera sui generis, incomprendida, dueña de tu propia lógica, gracias por esa pasión con la que defendiste a tus hijos, porque con ella, nos mostraste la manera de luchar por los nuestros.
Gracias por no haber sido perfecta, Madre. Sin lugar a dudas, esa fue la más sabia de tus enseñanzas, porque así nos diste la oportunidad de equivocarnos sin tenernos que esconder, de llorar sobre los fracasos pero por poco tiempo y luego levantarnos fortalecidos por el deseo, por el derecho de crecer, o simplemente de ser.
Campeona de la ternura en mi lejana infancia, quiero decirte que tu partida me sume en el más profundo dolor, no porque no acepte que tu ciclo se haya cumplido, sino porque tu presencia física le daba sentido a la mía, y porque ninguna mirada me dio tanto sin esperar algo a cambio, como la tuya. Ningún par de manos me brindó tanto amor como lo hicieran las tuyas. El sol resplandecía adentro de mi pecho cada vez que aterrizaba en nuestro puerto y me paraba ante tu figura menudita tan necesitada de ternura. Hoy, mi sol palidece contigo.
Yolanda, la amante apasionada del Barcelona, la de la canción de Pablo Milanés, la que no vivió para contarnos cuentos, la que cantaba las verdades sin que le temblara la voz. Tú, realmente "nos desnudabas con siete razones", porque "nos abrías el pecho" con tus contundentes respuestas, al más puro estilo del famoso trovador.
Mujer bella, no te envaneciste por los halagos del espejo, no perdiste la brújula en tiempos de abundancia, ni enloqueciste de cara a la adversidad que tan frecuentemente empañara los cristales de tus lentes. No le temiste a las carencias, aceptaste los cambios circunstanciales sin protestar y te adaptaste a ellos con extraordinaria humildad.
Fue fácil pintarte Madre, te metiste en el lienzo con tu espesa cabellera azulada y me iluminaste el taller con esa sonrisa tímida, transparente, que ni siquiera la parca te podrá arrebatar. Y yo me pinté contigo para perpetuarme en nuestro lazo indestructible. Para asomarme al mundo siempre desde el balcón de tu corazón, tan anacoreta como el mío.
Vete madre a descansar de los pesares, de las ingratitudes y las desilusiones, si eso es lo que has decidido, pero quédate a compartir nuestros silencios, quédate a bendecirnos, a seguir dándonos la razón aunque la mayoría de las veces, no la tengamos. Sigue creyendo en cada uno de nosotros, tus hijos, con cada poro de tu cuerpo inmaterial. Sigue siendo nuestra luz inextinguible, Madre.
Yo sé que no hay final entre tú y yo, pero déjame usar esa palabra necia para decirte que nada me va a consolar cuando la puerta de esa nave se cierre y te remontes en viaje sin retorno, porque contigo era fácil reír, pensar en voz alta o simplemente quedarnos calladas por largo rato porque sobraban las palabras. Pero sobre todo porque tú eras el cirio encendido en el templo de mi piel.
Yolanda, disfruta el vuelo, no le temas a la aventura espectacular que te espera. Recuerdo un cuadro que me regalaste cuando era adolescente; decía “yo tengo un deseo igual que un vacío y tiene la forma de todo mi ser”. Mi juventud no me permitió comprender a tiempo, que realmente me estabas dando tu retrato. Y así me siento hoy, aunque en medio de la tristeza, a todos tus hijos nos consuela tu merecido descanso y confiar en que al fin podrás bailar el vals de la eternidad abrazada con nuestro padre.
Madre de mi alma y de mi cuerpo, te amo, te amamos, siempre más!

Patricia