viernes, 6 de febrero de 2009

EL MANICOMIO Y LA PRENSA


"EL PSIQUIATRA" Pastel y tinta china sobre cartulina por Patricia Velasquez de Mera, New Orleans, 1997




















EL MANICOMIO Y LA PRENSA


entró al manicomio por la puerta grande
el día fue largo y breve
sintiéndose sol y nieve

ráfagas de ternura
le brotaban de los ojos
quería arrancarse la piel
para arropar a un demente

le cruzaban por la mente
mil escenas de pavor
disimulaba el terror
con sonrisa ratonil
apretando su reloj
en un hueco del mandil

llegó de mirón
pasaba raudo las salas
saludando a los pacientes
como en la televisión

la expresión de un enfermero
se le clavó en la memoria
como tatuaje en el cuello
le bajó por la garganta
quemando su corazón

lo que le queda de melena
brillaba como el espejo
bajo la única lámpara
en un lúgubre salón

pero no venía solo
las cámaras de un canal
perseguían cada escena
repasaban el guión
preparaban la función

un caracol nocturno
escapado de su concha
se le cruzó en el camino
le pidió la bendición


una mujer de la calle
orate por necesidad
ofreció darle su vida
a cambio de su amistad

por eso y otros tormentos
imposibles de tragar
salió trotando de retro
tropezando a los porteros
como ladrón o torero

finalmente llegó ileso
al automóvil en marcha
siempre sin mirar atrás
para no volver al cuento
de las estatuas de sal

de regreso a casa
las paredes lo seguían
el piano lo arrinconó
tocando la sinfonía
de la desesperación

la noche escaló su pecho
el tiempo lo traicionó
el dolor ajeno
amaneció en su lecho

ayer su universo cambió
hoy sabe
o al menos dice que sabe
a ciencia cierta and forever
que las leyes de los hombres
se basan en el acuerdo
de brindar seguridad
sólo a los iluminados
por herencia o por pecado

los demás los desahuciados
los giles y los loquitos
carecen de voluntad
o si la tienen no importa
se la arrebatan a palos

dice que la cruel visita
le cambió la perspectiva
y su concepto de “malo”
que es una burla el derecho
cual amor en Noche Buena
que la libertad de todos
es privilegio de pocos
que aquellos que llamamos locos
en el fondo de su abismo
siempre tienen la razón

filósofo de alta alcurnia
llora en público sin tregua
pero le importa una legua
olvidar tanta miseria
cuando empieza su actuación

las voces de los internos
se repiten imparables
en un tono de obsesión

las manos de una orate
que no lo quería soltar
aún palpitan tibias
a punto de estrangular

hoy planea buscar afecto
repartiendo afecto
buscar justicia
acusándose del mal
buscar paz para los demás
en el corazón de su propia guerra
buscar ternura
en su propia soledad

hoy volverá al hospital
romperá cadenas
abrirá puertas
pateará recetas
firmará el alta
para los desquiciados
encerrará psiquiatras
se volverá loco
aprenderá a amar
simplemente por amar

despertará sudado
cuerdo
montado en el viento
apurando un café
volará al canal
rodará el reportaje

firmará su propia boleta
de libertad condicional
con sonrisa de bacán

© Patricia Velásquez de Mera

1 comentario:

rjmera dijo...

Me encanta esa pintura!