lunes, 15 de marzo de 2010

Entre la poesía y la pintura hay un puente de cristal, imaginario y alado que suelo cruzar a diario. Traigo letras hasta el lienzo y él me manda de regreso con colores a mi diario.
Mi poesía está sola porque el poeta florece dando espaldas al bullicio y al cabildeo mundano. Llega el pincel con su cesto de color apasionado y me toma de la mano. Lámpara de cien mil tonos, la palabra llueve en versos sobre el llano de mi canto.
En mis poemas asoman amaneceres lunáticos, noches de sol candente. Magia dulce, luz bendita, estirando con un trazo los labios de un desahuciado, una sonrisa que crece… y el poema ya es un cuadro!
Y por eso pinto!
Patricia Velásquez de Mera (Dagor)

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