martes, 3 de mayo de 2011

LA PALABRA

ave que nos canta
que nos arrulla
que nos desnuda
que nos delata

con ella disentimos
con ella estamos de acuerdo
con ella la libertad
es pan de cada mañana

a veces la dejo sola
entonces se filtra hasta en mis sueños
es ella la que me habla
la que desata velos
de tristeza en mi cuaderno

la que me inspira con cuentos
la que duerme entre mis cuadros
la que narra mis anhelos

cada vez que abro la puerta
de su aposento de letras
millones de libros se levantan
sus páginas me iluminan
los rincones de ignorancia
con su mágico silencio

todo cabe en la espiral de la palabra
ella gira como verbo
muchas veces trasnochada
buscando un reloj de arena
una pluma de avestruz
un collar una sirena
un pincel una esperanza

todos somos la palabra
de la brújula somos las agujas
del péndulo el espacio que llega al otro extremo
del mar somos la ola que revienta desahuciada
somos todo y somos nada
pasajeros del bus de la mudanza

de la palabra somos el medio
ella es el hilo que vibra
estirándose en la lengua
música que se desliza
entre las cuerdas bucales
invitada de excepción
a todos los recitales

todo cabe en su elocuencia
suele brotarnos del pecho
depurarse en el cerebro
y bordeando los sentidos
empujada por el viento
se pasea por la boca
buscando interlocutor

viaja de oreja en oreja
de garganta en garganta
de corazón en corazón
de esquela en esquela
de bolero en bolero

y cuando pasa una flor
cerca de nuestra mirada
la palabra se detiene
y suspira enamorada

velero de papel
que nos recorre la piel
la palabra
que tiembla como en mar picado
cuando la emoción la embarga

poeta empedernida
la palabra

verbo que camina
que se conjuga en todos los idiomas
que abraza todas las instancias

la palabra es oración
es la campana del alma

cuerda del entendimiento
marea del diálogo
hilo inmortal entre tú y yo
la palabra


© Dagor PVV Mayo 2011