domingo, 9 de octubre de 2011

El otoño se instala en el paisaje y se desliza irremediablemente entre las páginas abiertas del cuaderno de mi alma. La estación de la nostalgia ha regresado. Una a una las hojas van cambiando de color, tanto, que pronto cada árbol se pondrá su traje más intenso, de fuego, de sangre, de sol. Preciso entonces correr de retro aferrada a la máquina del tiempo para evitar que las hojas se sequen, que caigan y se conviertan en polvo. Necesito llegar al final del camino con todos los frutos, las flores, las hojas intactas. Pero el camino no tiene final, el final soy yo. Preciso mirar hacia atrás pero si lo hago, descubriré que todo fue un espejismo. Necesito volver, pero a dónde? Si para cuando regrese, todo lo que fue ya no será.
Dagor PVV