miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un domingo distinto, los duendes de la lluvia bajan desde las nubes por escaleras de agua, entre sus ojos traen gotas de cristal que saltan de arbusto en arbusto, que corren calle abajo. Aznavour, me lleva de la mano por Venecia. El día está nublado, se me antoja pintarme el alma de azul. Soplará el viento y traerá las manos luminosas de las hadas del sol, a remozar la transparencia de mi ventana… a cambiarle el color a mi corazón… (Dagor)PVV

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