martes, 25 de marzo de 2014

UNA CARTA DE COLORES

Hoy al entrar en una tienda de materiales a comprar brochas, me encontré con un lienzo enorme que me llamaba a gritos. Por supuesto que nadie más podía escucharlo. Lo vi desde lejos, me le fui acercando despacito ante la mirada sorprendida de mi hijo Fernando, y cuando estuve junto a él, lo abracé emocionada. Una historia escapaba de su superficie aparentemente blanca y vacía, un poema de libertad que se ha quedado repicando entre mis sienes. Hoy voy a soñar con ese lienzo, le voy a escribir una carta de todos los colores sobre su corazón guerrero para que la cante apenas salga el sol. (Dagor)

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